Para muchos habitantes de Tuxtla Gutiérrez, el río Sabinal ha sido durante décadas un canal de desagüe urbano; Sin embargo, un estudio ha revelado una realidad sorprendente: la vida persiste en sus aguas
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Para muchos habitantes de Tuxtla Gutiérrez, el río Sabinal ha sido durante décadas un canal de desagüe urbano.
Sin embargo, un estudio ha revelado una realidad sorprendente: la vida persiste en sus aguas.
Investigadores de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) documentaron la existencia de 16 especies de peces en el afluente, un hallazgo que, si bien celebra la resiliencia de la naturaleza, enciende las alarmas por los riesgos a la salud pública.
Tras diez años de monitoreo constante, un equipo del que forma parte Ernesto Velázquez Velázquez, responsable del Museo de Zoología de la Unicach, presentó la Guía de Peces del Río Sabinal. Los resultados son asombrosos: de las 16 especies identificadas, 12 son nativas y cuatro son invasoras.
El descubrimiento más relevante es la identificación de una nueva especie de popoyote que no había sido descrita previamente por la ciencia, además de la presencia de la mojarra chiapacorceña.
A pesar del optimismo ambiental, la presencia de peces ha atraído a algunos pescadores, especialmente interesados en la mojarra tilapia. Ante esto, el biólogo Velázquez fue contundente: el consumo de estos peces representa un peligro para el ser humano.
Explicó que las especies invasoras, como la tilapia, carpa, pez diablo y guppy, son altamente resistentes y acumulan metales pesados en su organismo.
Además, debido a la descarga de aguas residuales, los ejemplares presentan grandes cantidades de parásitos.
Aunque partes del río reciben tratamiento, el agua no es apta para el consumo humano, como tampoco nada de lo que en ella se encuentra.
Incluso en las Pozas de Berriozábal, donde existe la mayor diversidad biológica, la presencia de aguas negras de dicho municipio impide que la fauna sea apta para el consumo.
El estudio detalla que la distribución de las especies varía según la calidad del entorno, ya que la cuenca alta, cercana a Berriozábal, es el refugio principal de los peces nativos.
Mientras que la zona urbana, en Tuxtla, está dominada por especies invasoras que se adaptan a ambientes extremadamente contaminados. Este hallazgo es un recordatorio de que el río Sabinal está vivo, pero también de la enorme deuda ambiental que la ciudad mantiene con su arteria principal




