• Sin trabajo e ingreso seguro, muchos extranjeros estarán lejos de sus familias y en condiciones adversas
Jorge Pérez Pólito
Muchos migrantes o personas en contexto de movilidad recibirán por primera vez el año nuevo fuera de su país.
Tal es el caso de Felipe, originario de Haití, que llegó hace nueve meses a Tapachula (el 31 de marzo) y junto con su pareja recibirá el 2026 sin nada que festejar, pues apenas tienen para comer diariamente.
“Fue muy difícil venir a esta frontera, pues el pollero que nos trajo nos trató muy mal. Éramos muchas personas y nos trataban como objetos, como sacos. El trato no es humano, nos trajeron amontonados en una camioneta y como es ilegal, pagamos mucho dinero. Yo pagué como mil dólares”, relató el caribeño.
Agregó que dejó a sus hijas y a su esposa por la crítica situación que vive su país, en donde hay inseguridad, secuestran y no puede caminar por las calles libremente. No pueden trabajar.
Estuvo en Chile un tiempo, después en Nicaragua y de ahí decidió venir a México por esta frontera sur. Después de nueve meses prácticamente de estar Tapachula, comenta que la renta de cuatro a cinco mil pesos por cuarto los ahoga y, sin trabajo, la única opción que ha tenido es el comercio ambulante, con lo cual apenas sacan para comer y en la noche vieja tener por lo menos, alguna comida y bebida para recibir el año nuevo 2026.




