Más allá del diagnóstico

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

Persiste la  falta de empatía cuando hay alguien con Síndrome de Down: existe mucha desinformación y barreras sociales que siguen marcando la experiencia de niñas, niños, jóvenes y adultos que, más que limitaciones, enfrentan prejuicios.

Alicia Espinosa, señaló que uno de los principales problemas es la manera en que la sociedad percibe esta condición. Esto cuando tienes a alguien en la familia. “Son personas capaces de muchísimas cosas y lo único que están esperando es una oportunidad”, afirma. 

Sin embargo, en la vida diaria aún persisten actitudes de rechazo, sobreprotección o exclusión que frenan su desarrollo.

Explica que, contrario a lo que muchos creen, no se trata de una enfermedad, sino de una condición genética con la que se nace. Este punto es clave, ya que durante años se ha asociado erróneamente con una vida limitada, cuando en realidad pueden estudiar, trabajar, socializar y construir proyectos de vida como cualquier otra persona.

El reto, advierte, no está en ellos, sino en el entorno. Aunque existen leyes que promueven la inclusión, en la práctica todavía hay una brecha importante. Escuelas que no cuentan con herramientas adecuadas, espacios laborales que cierran puertas y una sociedad que aún no termina de comprender la diversidad, esto forma parte de los obstáculos cotidianos.

En ese sentido, Espinos hace un llamado para fortalecer la empatía desde lo cotidiano: en el trato, en el lenguaje y en las oportunidades que se brindan. “Nos falta ser más conscientes de que son iguales a cualquier persona y pueden desarrollar habilidades si se les da el espacio”, subrayó.

Para las familias, especialmente para madres que reciben el diagnóstico, el mensaje es de acompañamiento y esperanza. Recomienda acercarse a especialistas y organizaciones que puedan orientar el proceso, ya que con estimulación y apoyo adecuado, las personas con síndrome de Down pueden alcanzar un desarrollo integral.

Además, destaca la importancia de cambiar la narrativa: dejar de ver esta condición como una tragedia y comenzar a entenderla como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento familiar. “Son seres amorosos que dan muchísimas satisfacciones”, expresó.

Finalmente, declaró es claro: la inclusión no depende únicamente de políticas públicas, sino de acciones concretas en la vida diaria. Reconocer, respetar e integrar a las personas con síndrome de Down no es un acto de caridad, sino un derecho que la sociedad aún tiene pendiente garantizar

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