Letras Desnudas

Mario Caballero

La perrita y nuestra moral de Facebook

La muerte de la Wera nos ha roto el corazón, al menos eso parecen gritar las redes sociales.

Esta perrita en situación de calle que perdió la vida en presuntas manos de estudiantes de la Escuela de Estudios Agropecuarios de Mezcalapa, quienes según hacían prácticas para aprobar una materia, es un caso triste que quiere ser comparado con el de Benito, el perrito arrojado en aceite caliente, o el de Dominga, la canina que murió no en la inopia de la calle sino bajo el abuso de un ser humano.

La indignación por la muerte de la Wera es justa, necesaria y legítima, pero detrás de la polémica generada en torno a su caso, de cada hashtag exigiendo justicia, de cada señalamiento en contra de las autoridades universitarias, se esconde un espejo incómodo que nadie quiere ver: nuestra propia doble moral. Y se agrega el rédito político.

DOBLE MORAL

Empiezo por lo primero.

Es fácil enfurecerse ante la crueldad de un monstruo que tortura y asesina a un animal indefenso. No hay manera de ignorar un acto de esta naturaleza que sin duda resulta indefendible. En el caso de la Wera, la gente salió furiosa a Facebook a exigir justicia, calificando de todo a los alumnos, al maestro y hasta al rector, llamándolos incluso asesinos.

Pero aquí es donde entra la incómoda verdad.

Nos desgarramos las vestiduras por el maltrato animal en el caso mediático del momento, soltamos epítetos ardientes, publicamos emogis de rabia y cientos de comentarios exigiendo todo el peso de la ley contra los supuestos responsables, pero cerramos los ojos ante la violencia sistémica que vemos a diario, incluso frente a nuestras propias casas y que hasta hemos normalizado.

Piénselo bien. Es curioso cómo una sociedad capaz de satanizar a toda una institución educativa, como en este caso la Universidad Autónoma de Chiapas, es la misma que ignora a los miles de perros que viven encadenados en azoteas bajo el sol, a los que mueren de hambre en las calles o los que son abandonados por cualquier pretexto. Doble moral.

Ese tipo de indignación colectiva es muchas veces un mecanismo de defensa para sentirnos “buenos” y “humanos”, mientras nuestra indiferencia permite la crueldad en menor o mayor escala. El maltrato animal no es sólo la brutalidad extrema, también es la negligencia, la ignorancia y la falta de empatía diaria.

A ver, aquel que nunca ha pateado o maldecido un perro en su vida que lance la primera piedra.

La inmensa mayoría de los que comentaron que la Wera era muy querida por los pobladores de Mezcalapa, quienes subieron fotos con moños negros y de la misma perrita con alas de ángel, que aseguraban darle de comer y cuidarla, en realidad nadie se atrevió a sacarla de su situación de calle. Nadie la adoptó, y si pegaron el grito en el cielo fue hasta que su muerte se volvió escándalo en internet.

Sin duda, este caso ha reavivado el llamado a fortalecer la cultura de protección animal, y ahora en las escuelas, y al respecto la ley ya tipifica estas conductas como delito.

Empero, seamos honestos, las leyes no salvarán a nadie si nuestra moralidad sigue siendo selectiva. La verdadera justicia por la Wera no es sólo encarcelar a un culpable o a los culpables, sino cambiar la mirada hacia todos los seres sintientes que nos rodean.

Nunca lograremos ser una sociedad civilizada si nuestra compasión nada más se activa cuando el horror se vuelve viral.

RAJA POLÍTICA

Por otro lado, es lamentable –y aterrador- observar cómo la muerte de un animal es capaz de unificar a una sociedad polarizada, donde la verdadera tragedia no está en el supuesto abuso animal, sino –como dijimos- en la doble moral y más específicamente en las ganas de sacar raja política del suceso.

Si observamos bien, veremos que los señalamientos tienen toda la intención no de obtener justicia por la perrita, sino de perjudicar a la Universidad Autónoma de Chiapas y la gestión de su rector, el doctor Oswaldo Chacón Rojas, quien fue el que a final del día quedó en medio de la tragedia, cuestionado y acusado de ser uno de los principales responsables.

Es reprobable cómo varios miembros de la clase política local, algunos de forma velada y otros detrás del anonimato, se subieron al tren de la indignación con miras a sacar réditos políticos. Eso, en buen castellano, se llama oportunismo.

Lo que ellos hicieron al incendiar las redes sociales es muy similar a lo que muchos funcionarios y legisladores hicieron apenas unos meses atrás, votando en contra de endurecer las penas por maltrato animal o recortando presupuesto a los centros del control canino.

¿Dónde estaban cuando los refugios pedían ayuda para atender, salvar y alimentar a los animales rescatados? Su silencio fue la respuesta. ¿Por qué? Porque ese maltrato no era viral, no daba clics, no daba “Me Gusta” y, por ende, no generaba ganancias políticas.

ACTUACIÓN RESPONSABLE

Lo que en verdad debe verse, y reconocerse, son las acciones tomadas por la UNACH y el rector Oswaldo Chacón.

En primer lugar, desde el primer instante se ordenó que basado en los estatutos de la institución se integrara desde la oficina del Abogado General el expediente relativo al procedimiento disciplinario con el objetivo de investigar la muerte de la Wera y deslindar responsabilidades.

Segundo, se solicitó a la Defensoría de los Derechos Universitarios y Humanos la implementación de las medidas cautelares para resguardar la integridad física de todos los animalitos que puedan estar sujetos a prácticas clínicas dentro de la universidad.

Tercero, con base a la normativa, se dictó la suspensión provisional del docente involucrado en los hechos, en tanto se determina su situación jurídica.

Cuarto, se implementó una estricta vigilancia en las prácticas clínicas relacionadas con la bioética animal, buscando privilegiar los principios fundamentales de respeto a la vida, el bienestar animal y los más altos estándares éticos de enseñanza, investigación y práctica profesional.

Quinto, se instruyó la conformación de un comité de especialistas en Medicina Veterinaria, Derechos Humanos y Bioética, integrado por docentes de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia, del Instituto de Investigaciones Jurídicas y de la Facultad de Derecho, para revisar de forma integral los procedimientos académicos en el área de salud animal.

Sexto, la Universidad propuso la creación del Comité Permanente de Bioética que estaría conformado por académicos, investigadores, especialistas en pequeñas especies, en bienestar animal y en Bioética.

Séptimo, y no menor en importancia, se gestionarán recursos para la adquisición de equipos tecnológicos, simuladores y refrigeradores que fortalezcan la formación profesional de los estudiantes.

LA RESPUESTA

Era ésta la respuesta que se esperaba. La Benemérita UNACH y el rector Oswaldo Chacón salieron a dar la cara y a tomar las medidas necesarias para corregir el vacío que había en este campo de la enseñanza y hacer un verdadero compromiso con la civilidad.

No caigamos en la trampa. La exigencia de justicia para la Wera se convirtió en carnada política, donde unos se rasgan las vestiduras bañados en moralina y otros se aprovechan de su sangre.         

yomariocaballero@gmail.com

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