Letras Desnudas

Mario Caballero

El viejo porro que se cree virrey

Hace unos días, Antonio Santos Romero hizo circular una publicación de la presidenta Claudia Sheinbaum en las redes sociales en la que dice: “Me da mucho gusto ver a Toño Santos que nos conocemos desde el movimiento estudiantil de 1986-1987, y que ahora nos ayuda en el estado de Chiapas”.

Esta publicación, obvio, estaba acompañada de una foto, en la cual la presidenta luce un atuendo ejecutivo formal, compuesto por un blazer en color negro, blusa tono vino y falda de corte recto tipo “lápiz” a la altura de la rodilla. Formal, pero elegante.

Toño Santos, en cambio, parece ir disfrazado de despachador de gasolinera, con camisa y pantalón de mezclilla y botas de cuero en color negro o café oscuro.

En la difusión de la foto no importa tanto la vestimenta, sino la intención. Es claro que con ella, Toño Santos quiso demostrar los alcances de su poder. Decir a cuanto destinario encontrara en el camino que es un hombre respaldado, ni más ni menos, que por la misma presidenta de la República.

Empero, si es tan fuerte como dice y aparenta ser, ¿por qué tuvo que pedirle a sus compinches y “quema incienso” que le metieran duro a mencionada publicación para que se viera en todo Chiapas?

Una de dos. O Toño Santos quiere colgarse de esta foto para espantar a todo el mundo con el petate del muerto o, simple y llanamente, siente pasos en la azotea.

LO PRIMERO

Si es lo primero, nadie debería extrañarse y menos caer en miedos.

Comprendamos que él nunca ha hecho política de verdad, lo suyo es la grilla, el grito callejero y, últimamente, el oportunismo a ultranza.

Viene de los movimientos estudiantiles de la UNAM, de la época de los estudiantes envalentonados con pancarta en mano, pantalón acampanado, greña suelta y churro de mota.

Como lo menciona la presidenta en su post, Toño Santos fue partícipe del movimiento estudiantil que surgió en 1986, liderado por el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de la UNAM, que se levantó para frenar las reformas del entonces rector Jorge Carpizo que buscaba, entre otras cosas, limitar el acceso, aumentar las cuotas de las colegiaturas y eliminar el pase automático del bachillerato a la universidad.

Sin embargo, “El Oaxaco”, como se le conoce desde entonces a Toño Santos por su origen oaxaqueño, fue un mero palero, el mozo de Carlos Ímaz Gispert, quien fue el líder principal del CEU y que después fue miembro fundador del desaparecido PRD y jefe delegacional de Tlalpan, cargo del que se separó a los pocos meses de asumirlo para enfrentar los cargos en su contra por presunto delito electoral.

De ahí viene Toño Santos. Su sobrevivencia y manutención se debe a que estuvo pegado a las figuras públicas del momento. Nada más. En aquel entonces fue Ímaz; hoy es la presidenta Sheinbaum. Por eso, también aparece como miembro fundador del PRD y luego de Morena.

Empero, no tiene carrera política como tal. Nunca ha desempeñado un cargo público. Vaya, hoy se hace llamar “representante de la presidenta Claudia Sheinbaum”, pero carece de nombramiento.

A diferencia de varios de sus compañeros del movimiento estudiantil, del que algunos terminaron siendo empresarios; otros académicos e investigadores, como Imanol Ordorika, líder del CEU, y varios más construyeron exitosas carreras políticas, como la misma presidenta Sheinbaum, él no ha sido más que el mandadero, la oreja, el espía, que para no hacerlo sentir mal le llaman “operador político” o “asesor”.

Su vida es semejante al de la rémora, ese pequeño pez equipado con un disco de succión en la cabeza que se pega a los grandes peces, como los tiburones, por ejemplo, y vive comiendo de parásitos y los restos de comida que caen de la boca de su huésped.

VIRREY

Pero a partir de 2024, incluso años antes, la vida de Toño Santos dio un cambio radical: pasó de ser un viejo porro al servicio de políticos de altos vuelos a un virrey en Chiapas.

Bajo la cantaleta de que es representante de la presidenta (repito: sin nombramiento), ha amasado una gran fortuna y vive en medio de desplantes de hombre de poder.

Dice que su presencia es útil para Chiapas, pero no ha impulsado ningún proyecto, no ha gestionado nada, no ha bajado recursos para el estado, no tiene voz y voto en las decisiones de gobierno y no se conoce ningún beneficio de su desempeño en favor de los chiapanecos.

Todo lo contrario, una de las principales acusaciones en su contra es que construyó una red de tráfico de influencias para la designación de delegados y encargados de las diferentes dependencias federales en el estado.

Ejemplo de ello, es la designación de Carlos Morales Vázquez como promotor ambiental de la Conafor; Aquiles Espinosa García como titular de la Oficina de Representación de la Semarnat, y Jorge Enrique Zapata Nieto, al que colocó como titular de la Profepa en Chiapas.

También se le acusa de vender y lucrar con las candidaturas de Morena.

Para ello no hay mejor botón de muestra que la diputación federal que le consiguió a su pareja sentimental Azucena Arreola Trinidad, a la que quiere impulsar a la presidencia municipal de Tonalá en las elecciones del próximo año.

No es todo. Asimismo, se le señala de hacer jugosos negocios con dinero público junto con su hermano Reybel Isaías Santos Romero, quien estuvo preso en la penitenciaría “El Amate” por presuntos actos de corrupción durante su desempeño como subsecretario de Medio Ambiente, Desarrollo Urbano y Vivienda en el gobierno de Pablo Salazar y que en septiembre de 2024 fue pensionado por jubilación por un importe de 40 mil 057 pesos con 24 centavos.

Por lo mismo, se dice que Toño Santos es el nuevo virrey en Chiapas, con una enorme riqueza bajo sospecha, varias residencias de lujo y un poder político que ejerce al más puro estilo del padrino de la novela de Mario Puzo.

LO SEGUNDO

Pero si es lo segundo, de que siente pasos en la azotea, se comprende mejor todavía por qué hizo hasta lo imposible por difundir la fotografía donde sale a lado de la presidenta.

Santos está ejerciendo un poder que no le pertenece.

Para empezar, como todo fuereño está viendo a Chiapas como tierra de conquista. Y para acabar, busca manipular la elección y al partido gobernante para imponer a su séquito de alcahuetes y benefactores en las diputaciones federales y algunos alcaldías, enfrentándose inclusive con el poder legítimo.

Es más, la desesperación que lo llevó corriendo a refugiarse bajo las naguas de la presidenta tiene que ver, sí, con la pérdida de su influencia y, por otra parte, los señalamientos en su contra por corrupción, nepotismo y red de complicidades.

Pues, ¿cómo puede llevar una vida de lujos y excentricidades, con camionetas de lujo incluidas, si no tiene un cargo? ¿De dónde sale su sueldo? ¿Cómo paga sus gastos de representación? ¿Cómo paga la renta de sus oficinas y los sueldos de sus empleados?

La respuesta podría estar en los negocios turbios que hace con la gente que él ha colocado en dependencias y delegaciones federales.

Además, el cuento de que es representante de la presidenta en Chiapas pende de alfileres, más todavía cuando la misma presidenta dijo en esa misma publicación que sólo es su ayudante.

Al tiempo.

yomariocaballero@gmial.com

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