Mario Caballero
La nueva ERA para Tapachula
“La política puede ser un arma noble para servir al pueblo, si quienes la practican tienen principios y buscan el bien común”.
Esta frase de Nelson Mandela describe con exactitud que la política puede ser a veces un arma destructiva si está en las manos equivocadas. O bien, “un arma noble” capaz de transformar la realidad de toda una sociedad, construir un mejor futuro para las familias, generar nuevas oportunidades de vida e impulsar el desarrollo y la estabilidad social si ésta se encuentra en las mejores manos.
Por la misma razón, Churchill decía que “el político se convierte en estadista cuando empieza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Y Michelle Bachelet, la expresidenta de Chile, creía que “la política tiene sentido cuando cambia la vida de las personas para mejor”.
Qué bien que en la actualidad y aquí en nuestro estado haya políticos que piensen de esta manera: en utilizar la política como herramienta y arma de transformación social, y volverla en una “lucha por la felicidad colectiva”, como lo demandaba José Mujica.
Uno de ellos es el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien está convencido de que la política, con rostro humano y voluntad, puede sacar a Chiapas del sótano de la ignorancia y la pobreza, y llevarlo por la ruta del desarrollo, la dignidad humana y el bienestar social, con una mejor calidad de vida para los chiapanecos, mejor infraestructura, mejor educación, mejores servicios de salud, más seguridad y más paz social.
Otro, sin duda alguna, es el alcalde de Tapachula, Yamil Melgar Bravo, quien está demostrando con hechos y acciones contundentes que la política puede hacer posible un verdadero cambio en la vida de las personas. Lea y juzgue usted mismo:
SALDANDO UNA DEUDA HISTÓRICA
Durante varias décadas, tan sólo hablar de la zona media-alta de Tapachula era referirse a un territorio de contrastes profundos.
Por una parte, la riqueza innegable de la tierra cafetalera y la majestuosidad de la Ruta del Café, con sus fincas centenarias, su historia, su comercio y sus paisajes naturales que deslumbran hermosura bajo la mirada atenta del imponente Volcán Tacaná.
Por la otra, un abandono institucional que se traducía en caminos intransitables y comunidades que veían pasar de largo las promesas de campaña, permaneciendo en la más dolorosa marginación.
Hoy, sin embargo, la política como “arma noble” está impactando en la vida de las familias de esta importante zona de la Perla del Soconusco. En la gestión de Yamil Melgar la narrativa está cambiando con grandes proyectos y una inversión sin precedentes.
El reto de administrar un municipio tan complejo como Tapachula exige algo más que buenas intenciones: requiere planeación financiera, inteligencia y, por supuesto, voluntad política.
En este sentido, el gobierno actual ha proyectado una inversión global superior a los 55 millones de pesos, destinada concretamente al desarrollo de infraestructura y servicios de la zona rural, buscando ante todo el bienestar de la población y saldar la histórica deuda con las familias del campo.
JUSTICIA SOCIAL
Dos puntos neurálgicos de esta transformación son los ejidos El Edén y San Antonio Las Chicharras.
En El Edén, por ejemplo, el gobierno de Melgar Bravo ha determinado una inversión que supera los 4.5 millones de pesos en la pavimentación con concreto hidráulico de sus vialidades principales.
Esta obra no sólo es estética, no sólo contribuye al mejoramiento de la imagen urbana del ejido, sino también representa un paso decisivo en favor de la salud y la seguridad de los habitantes. Puesto que con la construcción de la calle se eliminará el polvo que durante décadas ha provocado enfermedades respiratorias crónicas tanto en adultos como en niños, así como reacciones alérgicas, irritación ocular, problemas cutáneos e infecciones.
“Levábamos veinte años pidiendo que alguien se acordara de esta calle. Antes, en tiempo de aguas, ni las camionetas de carga podían subir”, cuenta doña María Elena, residente de poblado, cuyo testimonio refleja el sentir de cientos de familias que hoy están viendo el progreso frente a su puerta y la respuesta de un gobierno que los escucha y atiende.
En San Antonio Las Chicharras, una comunidad agrícola que por muchos años demandaba mejoras en infraestructura y obra pública, la inversión aproximada de 3.8 millones de pesos se ha concentrado en la rehabilitación integral de caminos saca-cosechas y el fortalecimiento de la red de agua potable.
La realización de estas obras demuestra que a veces para impulsar el desarrollo de una comunidad sólo hace falta voluntad política y un poco de sentido común. Pues sabiendo que este lugar está ubicado en la zona cafetalera, donde las familias viven del comercio de este grano y que hace falta camino para sacar las cosechas, lo más sensato era llevar a cabo este tipo de proyectos. Para un productor de café, un camino digno significa reducir costos de transporte y asegurar que su cosecha o producción llegue a tiempo a los centros de acopio.
LA RUTA DEL CAFÉ
Pero la visión de Yamil Melgar trasciende el pavimento.
Existe un entendimiento claro de que la zona alta es el mayor activo turístico de Tapachula. Por lo mismo, la rehabilitación de más de diez mil metros cuadrados de asfalto en los accesos a la Ruta del Café tiene un impacto directo en el sector servicios. Al mejorar la conectividad, se incentiva entonces la llegada de visitantes nacionales y extranjeros a las fincas emblemáticas, lo que trae una importante derrama económica no sólo a los productores, sino también a los artesanos, guías locales y comedores comunitarios de la región.
A este respecto, comprendamos que un camino seguro es la mejor invitación para que el mundo conozca el sabor y aroma de nuestro exquisito café. Lo aplaudo.
SEGURIDAD Y ORDEN
Otro aspecto que ha abordado con seriedad el acalde Yamil Melgar es la seguridad en la zona media alta.
Don Miguel de Cervantes nos enseña en su obra cumbre que las comparaciones son fastidiosas, pero lo cierto es que a diferencia de administraciones pasadas, en esta gestión se ha implementado un análisis de proximidad social. Es decir, la reciente entrega de credenciales y equipamiento a jueces rurales y policías auxiliares es un paso estratégico para fortalecer el orden público y la seguridad desde adentro.
“Ahora nos sentimos respaldados. El alcalde nos ha dado la autoridad y las herramientas para coordinarnos con la policía municipal”, cuenta don Pedro, autoridad ejidal de la zona.
Yamil, al empoderar a las autoridades locales, ha facilitado la creación de una red de vigilancia que previene el delito y garantiza que la paz social se mantenga en las fincas y ejidos, protegiendo tanto al habitante como al turista.
LA ALIANZA
Estos avances son fruto, sí, de la visión del presidente Yamil Melgar, pero también de la coordinación estrecha que tiene con el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
A la sazón, lo que se ha llamado como la “Nueva ERA para Tapachula” se sustenta en esta colaboración que ha priorizado sus acciones en los sectores olvidados, como la zona media-alta. La construcción del puente Chapultepec, en el cantón 10 de Marzo, es el símbolo de esta unión: una obra de ingeniería que conecta vidas y trae prosperidad a las familias.
yomariocaballero@gmail.com




