Mario Caballero
Blindaje Social
El domingo 22 de febrero de 2026 quedará marcado en la memoria de México como el día en que la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación se sacudió desde los cimientos.
El abatimiento de su líder máximo, Nemesio Oseguera Cervantes, durante un operativo federal en Tapalpa, Jalisco, representa no sólo un duro golpe a este grupo criminal que durante los últimos años se consideró el más fuerte y poderoso del país, sino también para todo el crimen organizado.
Frente a este hecho, no hay cabida para la duda, la mezquindad y los resentimientos políticos. Lo que hoy toca es convocar a la unidad y al respaldo hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que con este resultado ha demostrado su compromiso en la ardua tarea de recuperar la paz y la seguridad de los mexicanos.
Muy lamentable, desde luego, es la muerte de veinticinco elementos de la Guardia Nacional, un custodio y un agente de la Fiscalía General del Estado durante el operativo contra este capo en Jalisco. Para las familias de todos ellos van nuestros sentidos pésames.
CAOS
Sin embargo, hay algo que nadie debe dejar de observar.
Y es que mientras en regiones del centro y occidente del país ardían en narcobloqueos y psicosis colectiva tras el abatimiento de “El Mencho”, en Chiapas reinó la tranquilidad y el sosiego. Tanto así que el gobernador Eduardo Ramírez salió a las redes sociales a informar que debido al clima de paz todas las actividades económicas, escolares y sociales se mantendrían con su ritmo habitual.
Por tanto, resulta digno de análisis periodístico cómo, ante este hecho que significa un avance significativo en el combate al crimen organizado, la recuperación de la seguridad y el restablecimiento del Estado de derecho en el país, la entidad chiapaneca demostró mantener un gran blindaje social.
Veamos.
De acuerdo con el informe del Gabinete de Seguridad federal, se registraron 252 bloqueos en veinte entidades del país, realizados por presuntos miembros del cártel antes encabezado por Nemesio Oseguera.
En Jalisco, estado donde inició todo, fue el más afectado por los bloqueos, con 65. Más la quema de automóviles.
En Vallarta, los mismos pobladores anunciaron en las redes sociales encontrarse bajo asedio durante el domingo por hombres a bordo de motocicletas, quienes además de realizar detonaciones con armas de fuego también quemaron varios vehículos y camiones de transporte colectivo.
La aerolínea Air Canada, por otro lado, suspendió operaciones en el aeropuerto de Puerto Vallarta y pidió a los pasajeros no salir de la terminal aérea.
Hacia el mediodía, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunció la suspensión de clases presenciales para el 23 de febrero, además de los eventos masivos. Para esa hora, 20 bloqueos estaban activos y veinte sucursales del Banco del Bienestar habían sido incendiadas en la entidad.
La ola de violencia se extendió a otros estados. Como Michoacán, donde el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla informó sobre varios puntos del estado con bloqueos carreteros. Y la agencia Quadrantin dio a conocer que dichos bloqueos comenzaron en Tierra Caliente, donde civiles armados atravesaron vehículos y les prendieron fuego para impedir el paso.
En Guanajuato, en municipios como Irapuato, Silao, la capital Guanajuato y San Francisco del Rincón, se registraron incendios en tiendas Oxxo, Farmacias Guadalajara y camiones de transporte público de pasajeros. En varios videos difundidos en las redes se vio como hombres armados llegaron a los comercios y rociaban gasolina a la mercancía, para luego prenderles fuego.
En Nayarit también se reportaron vehículos incendiados y enfrentamientos desde las primera horas del domingo en vialidades que conectan este estado con Jalisco, provocando el cierre parcial o total de carreteras federales y autopistas.
En Tamaulipas, especialmente en Reynosa, los ciudadanos advirtieron sobre bloqueos en diferentes puntos de la ciudad, además difundieron videos donde hombres armados y con lujo de violencia despojaban a las personas de sus vehículos y camiones de transporte, sólo para prenderles fuego.
PARA EL ANÁLISIS
Tener el contexto de este caos es necesario para comprender que a diferencia de esos estados de la República, en Chiapas hubo certidumbre por parte de nuestras autoridades que mantuvieron bajo control el orden público y lograron garantizar con suficiencia la seguridad de la ciudadanía.
¿Qué hizo la diferencia entre nosotros y esas entidades? ¿Por qué aquí no vivimos episodios de violencia desbordada y zozobra? ¿Cómo se explica la estabilidad social en Chiapas?
La respuesta parece ser multifactorial.
Por una parte, la nueva estrategia de seguridad ha permitido la contención operativa de los grupos del crimen organizado en la entidad. Es decir, acciones y tácticas policiales y militares a corto plazo diseñadas para frenar la expansión, violencia y capacidad de operación de las bandas delictivas que en el sexenio pasado sembraron el terror y tuvieron el control de varios municipios, como los ubicados en la región de la Sierra Mariscal.
Gracias a esto, durante la escalada de violencia del domingo se logró blindar las principales carreteras y los principales municipios del estado, lo cual evitó la narrativa de “narcoguerra” que sufrieron otros estados del país, como los antes señalados.
Por otro lado, esta estrategia que ha obtenido diversos reconocimientos por sus resultados en la pacificación de Chiapas y en la reducción de los delitos de alto impacto, ejecutada por el secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, un hombre con estudios por el Instituto de Defensa Interamericana en Washington, D.C., y formado como francotirador en la DEA, contempla una firme coordinación institucional con autoridades de los tres órdenes de gobierno, incluidos el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional.
Un tercer punto es que se basa en la inteligencia e investigación, haciendo uso de tecnología de primer nivel y análisis de datos para anticipar delitos.
Cuarto. La creación del grupo élite conocido como Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), especializado en intervenciones rápidas y que tiene un importante despliegue territorial, priorizando su capacidad de respuesta táctica.
Un quinto aspecto del cual también carecen el resto de las regiones federativas de México es el equipamiento pesado. Chiapas cuenta con un helicóptero Black Hawk, además de patrullas blindadas y armamento de alto poder para las fuerzas estatales.
Sexto. Se han impulsado iniciativas en el Congreso del Estado para fortalecer el marco jurídico en materia de uso de la fuerza y portación de armas.
Séptimo. Hay trabajos permanentes en la frontera sur y en municipios que en la pasada administración presentaron una alta conflictividad, como San Cristóbal, Tila, Pantelhó, Suchiate, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, Comalapa, Chicomuselo, entre otros.
Ahí los factores de la estabilidad en Chiapas y la diferencia entre la paz y el caos, entre el blindaje social y el desamparo, entre la normalidad de la vida diaria y la suspensión hasta de los vuelos comerciales.
Con lo del domingo, el gobierno de Eduardo Ramírez demuestra que la paz es posible, incluso cuando el entorno nacional se torna hostil.
yomariocaballero@gmail.com




