Letras Desnudas

Mario Caballero

Los está matando el hambre… de poder

Primer acto: el columnista y propietario del Diario Ultimátum, Amet Samayoa Arce, convoca a un desayuno en la víspera del Día del Amor y la Amistad en honor al expresidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, invitando a un grupo de supuestos representantes de la sociedad civil tuxtleca.

Segundo acto: el sábado 14 de febrero, sale en la portada del mencionado diario una nota con el encabezado: “Se extraña su buen gobierno”. En ésta se hace referencia de que las amigas y amigos capitalinos, es decir, los invitados, le expresaron a Carlos Morales su reconocimiento por su gestión y profundo amor a Tuxtla.

Para cerrar, la nota refiere que el tema ineludible en el desayuno fue la posible candidatura de Morales Vázquez a la alcaldía, donde todos le manifestaron su respaldo.

Tercer acto: el lunes 16 de febrero, Amet Samayoa publica su columna Tarot político bajo el título “Don Tiburcio 4 veces alcalde”, en la que sugiere que Carlos Morales también podría lograr la proeza de don Mauricio Fernández Garza (q.e.p.d.), quien fue presidente municipal de San Pedro Garza García, en Nuevo León, en cuatro ocasiones. Inclusive, compara la gestión de Morales Vázquez con la del exalcalde neolonés, diciendo que cuando hay resultados, hay confianza.

Para darle sustento a su opinión, no se detuvo en halagos. Dijo: “Carlos Morales entregó buenas cuentas a pesar del opaco e inútil gobernador de ese sexenio Rutilio Escandón”, “Mientras tanto muchos municipios de Chiapas padecían la pesadilla de la violencia, en Tuxtla imperó la tranquilidad”, “La capital vivió su mejor etapa en servicios públicos: limpieza eficiente, agua potable constante, alumbrado funcional, pavimentación, bacheo, domos en colonias populares, inversión en Caña Hueca, ambulantaje controlado y, sobre todo, saneamiento del Sabinal”.

Y remató sentenciando con que, y lo cito: “porque el pueblo extraña su gobierno será alcalde por tercera ocasión del 2027 al 2030”.

¿Cómo se llamó la obra? “Se juntaron el hambre y las ganas de comer”.

LE APRIETA EL HAMBRE

Por casos como éste, el periodismo pierde credibilidad y la sociedad corre el riesgo de ser manipulada por gente ambiciosa, oportunista y falta de ética y profesionalismo. Una vergüenza.

En el ámbito periodístico, las amistades entre políticos y periodistas es cosa de lo más normal. De hecho, ambos se necesitan para consolidar o lograr que avancen sus respectivos proyectos. Dicho de otra forma, uno sin el otro simplemente cojea.

Sin embargo, el caso de Amet Samayoa y Carlos Morales va más allá de la sola amistad. Su relación se entiende como complicidad enfermiza. Juzgue usted.

Tiempo antes de que Morales Vázquez asumiera la alcaldía, el Ultimátum no era más que un pequeño manojo de páginas, con escaso personal en la plantilla de trabajadores, unas cuantas computadoras y una vieja imprenta offset. Y estaba ubicado en una casa que Samayoa Arce rentaba sobre la 5ª. Poniente Sur, en el barrio San Francisco.

Empero, una vez entablado el convenio entre dicho periodista y Carlos Morales para la difusión de las actividades e informes del Ayuntamiento de Tuxtla, el crecimiento de Ultimátum fue sorprendente. Claro, no a la altura de un buen periódico, un medio de comunicación sólido, de prestigio, con labor periodística reconocida y destacada trayectoria.

No. Su crecimiento fue visible, pero en comparación con las muchas gacetillas que circulan en el estado y que vemos en las mesitas de la entrada de algún cafetín o desayunador político. Nada elogiable.

No obstante, a partir de ese momento aumentó su plantilla laboral, con reporteros y técnicos de impresión, renovó maquinaria, mobiliario y equipo de oficina. Inclusive, instaló un pequeño set para la transmisión de entrevistas y programas de opinión por internet. Obvio, cambió sus instalaciones a un espacio más grande, donde se encuentra en la actualidad.

De acuerdo con documentos filtrados, la empresa de Amet Samayoa, llamada Editora MOSA, S.A. de C.V., representada por Jassia Ivett Samayoa Domínguez, cobraba 93 mil 380 pesos mensuales en el gobierno de Carlos Morales. Una cifra equivalente a más de un millón 120 mil pesos al año.

No es todo. Samayoa, por convertirse en uno de los principales aplaudidores del exalcalde de origen coiteco, en un adulador a ultranza, un difusor de mentiras bien remunerado, también obtuvo otros privilegios, como protección.

Lo cual se vio a finales del mes de julio de 2022, cuando Amet fue señalado de feminicidio en grado de tentativa luego de haberle disparado al menos en tres ocasiones a su pareja en una pierna.

Se dice que Carlos Morales dio la orden para que los policías municipales soltaran al periodista, ya que lo tenían detenido, y luego de facilitarle la fuga intervino ante la Fiscalía General del Estado para que el delito quedara impune.

Por tanto, no es extraño que el dueño del Diario Ultimátum haya hecho este desayuno con supuestos líderes sociales de la capital para levantarle la mano a Carlos Morales, al que le debe no sólo el crecimiento de su panfleto, sino también la impunidad que todavía lo mantiene fuera de la cárcel.

Aunque, fuentes a este columnista, han revelado que la urgencia de Samayoa por ver nuevamente a Morales en la presidencia municipal se debe a que se le acabó el cochinito, que no tiene ni para pagar la nómina de sus trabajadores. Eso es lo que pasa cuando no es el prestigio y el mérito periodístico lo que sostiene a un medio de comunicación, sino las componendas.

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Por otra parte, es repugnante que por la ambición de poder o, quizá, matar el hambre, se quiera manipular a la ciudadanía diciendo que durante los seis años anteriores Tuxtla fue el país de las maravillas.

El periodismo se funda en la libertad, pero también debe sostenerse en la verdad. En este sentido, es menester aclarar que el gobierno de Carlos Morales fue lo peor que pudo pasarle a la capital del estado.

No hubo trasparencia y menos un ejercicio honesto de los recursos públicos. Prueba de ello son los Informes Individuales de Cuenta Pública de la Auditoría Superior del Estado, que dan parte de diversas irregularidades, como falta de comprobación de gastos, pagos con sobreprecio, obras sin justificación documental, inconclusas y simuladas, y posibles desvíos de dinero de las arcas municipales.

Tan sólo del ejercicio 2023, tal como lo mencionamos en una entrega reciente, se presume que Morales Vázquez provocó un desfalco superior a los 223 millones de pesos.

¿Dónde está pues aquello de que entregó buenas cuentas? ¿O es que saldrá el Ultimátum con que tiene otros datos?

¿Y Tuxtla era segura? Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi, correspondiente al tercer trimestre de 2024, último de la presidencia municipal de Morales, Tuxtla era la sexta ciudad con mayor nivel de percepción de inseguridad del país.

Y aquello de que en esos seis años se vivió la mejor etapa en servicios públicos, ni hablar. Lo único que se recuerda es la complicidad y los más de 500 millones de pesos que según le pagó Carlos Morales a Veolia, empresa encargada de la recolección de la basura en la ciudad.

Que nadie sea llamado a engaño. Nadie recuerda el buen gobierno porque nunca hubo tal. Y comprendamos que mientras uno le levanta la mano a Carlos Morales para calmar el hambre, éste sólo ambiciona poder y riqueza.

yomariocaballero@gmail.com

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