Letras Desnudas

Mario Caballero

Tuxtla: Calenturas y Calefactos

En la red social Facebook, en la caja de comentarios, un usuario fue insistente en preguntarme qué opinaba sobre la intención de Ángel Torres Culebro de reelegirse en la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez.

No le di ninguna respuesta. Por lo regular, no contesto los comentarios que me hacen en las redes sociales, ni siquiera los que apoyan mis opiniones. Sin embargo, la pregunta es pertinente.

TUXTLA

En primer lugar, la elección por la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez siempre ha causado mucha agitación política. Ni bien se ha acomodado el ganador de la elección anterior en la oficina de la presidencia y aquellos personajes que sienten el calor de la ambición comienzan a elevar la temperatura del termómetro político. Andan como caballos desbocados, sudando ajeno y propio, buscando posicionarse para la gran batalla dentro de tres años.

No es para menos. La alcaldía capitalina es la joya de la corona, como se le dice comúnmente.  Por un lado, es la ciudad donde se concentran los poderes públicos, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y sirve como sede de las oficinas federales. Por el otro, es el corazón administrativo, económico y moderno del estado chiapaneco, consolidándose como el núcleo del desarrollo, comercio y decisiones políticas de la región.

Una tercera razón es porque debido a su tamaño geográfico, poblacional y relevancia, es el municipio que recibe el presupuesto más alto en la entidad. Una cuarta razón, y no menor en importancia, es que se le considerada el espacio político ideal para saltar a la gubernatura.

En pocas palabras, es un manjar apetitoso. No por nada hay políticos que han intentado quedarse con la presidencia municipal hasta en cuatro ocasiones. Como es el caso de Paco Rojas, que participó y perdió en las elecciones de 2015, 2018, 2021 y 2024, y bajo distintas siglas partidistas. La razón de su inconmensurable fracaso lo sabemos todos: es un vulgaris ambitiosus, es decir,un ambicioso vulgar.

La joya de la corona, no obstante, merece respeto. Su gente, su población, su ciudadanía merecen ser tratada con decoro y no como carnada política.

REPROBABLE

En este sentido, me parece reprobable la actuación de algunos políticos que, en lugar de cumplir con sus funciones actuales, están tratando de allanar el terreno rumbo a las elecciones de 2027.

Apenas estamos ajustándonos al calendario de este año y las calenturas ya están adelantadas, donde los “calefactos” parecen estar más movidos por el deseo de poder que por la vocación de servir.

En los pasillos del poder y en las mesas de café, el tema ya no es lo que se hizo ayer, sino quién será el bueno o la buena mañana. Los suspirantes, tanto de la parte oficial como de la oposición (flaca y muy irrelevante), han convertido el escenario rumbo a la alcaldía tuxtleca en un auténtico hervidero, en una olla de presión que promete estallar antes de tiempo.

Ahí tenemos el caso de Carlos Morales Vázquez, quien hace unos días se destapó a sí mismo de nueva cuenta como aspirante a la presidencia municipal. Lo hace a pesar de desempeñar un cargo público federal, cuando falta mucho tiempo para que arranque de manera oficial el proceso electoral de 2027 y pese a los señalamientos en su contra por corrupción, desvío de recursos públicos, tráfico de influencias, nepotismo y presunto enriquecimiento ilícito.

(Sobre este tema hablaremos mañana de manera abundante).

Por eso, a varios de estos calenturientos los vemos encabezando actos públicos que nada tienen que ver con sus actuales responsabilidades o haciendo reuniones con grupos de ciudadanos en diversas colonias de la ciudad, incluso en horas que deberían estar desempeñando sus cargos.

Sin omitir su intensa actividad en las redes sociales, donde pretenden venderse como funcionarios confiables, políticos con gran respaldo social y como el mejor postor a la presidencia municipal. No generalizo, pero más allá de la imagen que buscan reflejar, lo más visible en muchos de ellos es su carente sentido de obligación y compromiso para con el puesto público que les fue confiado.

EFECTO CONTRARIO

Algo también por demás reprobable es la absurda confrontación entre ellos y la guerra sucia que varios grupos políticos han emprendido contra el alcalde Ángel Torres Culebro, al que escarnecen, critican, difaman y le cuelgan todo tipo de acusaciones, tengan o no cómo o con qué justificarlas.

Irónicamente, quieren descarrilar al alcalde y lo que han conseguido es potenciar todavía más su imagen.

Desconozco si Torres Culebro ha anunciado o manifestado de forma pública su interés por reelegirse. Siempre lo he considerado un funcionario de temple, prudente e inteligente. Supongo que, como muchos de ustedes, él comprende que anunciar su aspiración en este preciso momento es contraproducente. La sobreexposición lo pondría como cartel de tiro al blanco.

Aunque, desde luego, no sería errado pensar que su corazoncito anhela repetir en el cargo por un trienio más.

Como sea, la guerra sucia en su contra ha elevado sus activos. Por una parte, los ataques lo han beneficiado en términos de promoción mediática. Pues ya lo decía P.T. Barnum: “No existe la mala publicidad”, y en política menos. Por otra, al ser más visible por la propaganda gratuita, él ha aprovechado esta situación para destacar las acciones, programas y logros de su gobierno.

Hay que reconocer esa parte en Torres Culebro. No se engancha en los dimes y diretes y tampoco busca la confrontación con sus velados adversarios políticos.

Mejor todavía, en lugar de eso se ha puesto a trabajar. A diferencia de muchos aspirantes a la alcaldía capitalina, es su trabajo su mejor argumento y el motivo por el cual se ha ganado la confianza de miles de tuxtlecos.

¿Quién no podría estar contento con un gobernante que durante el primer año de gestión ha inaugurado más de 240 calles integrales en más de 50 colonias, que ha rehabilitado parques, mercados públicos y el alumbrado, que ha mejorado la conectividad vial, que ha impulsado programas en apoyo a madres de familia con la entrega de aves de traspatio y alimentos balanceados, o paquetes de útiles escolares para estudiantes de quinto semestre de preparatoria o tinacos y láminas a familias en situación de vulnerabilidad, logrando hacer justicia social y buscando mejorar su calidad de vida?

Aparte, en colaboración y coordinación con el Gobierno del Estado ha implementado estrategias para recuperar la seguridad del municipio y, también en conjunto, busca convertir a Tuxtla Gutiérrez en la capital del sursureste de México, con mayor inversión y turismo.

Repito: ignoro si Ángel Torres ha anunciado su intención de competir por la reelección en 2027, pero en este contexto, donde unos lo atacan y él responde con resultados tangibles, bien podría levantar la mano.

EN RESUMEN

En fin, es triste saber que las calenturas políticas rumbo al 2027 son, en gran medida, la manifestación más clara de un sistema que parece depender más de la movilización electoral que de la consolidación de políticas públicas.

Y creo, en este sentido, que la pregunta no es quién ganará la próxima elección, sino cuánto más aguantará el ciudadano de a pie ante la calentura de los políticos que ambicionan más saltar a la alcaldía tuxtleca que en entregar resultados de sus actuales responsabilidades públicas.

yomariocaballero@gmail.com

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