Letras Desnudas

Mario Caballero

El Hospital Tuxtla

Mi casa periodística publicó este lunes un reportaje de largo aliento en el que revela una serie de datos que implican un nuevo caso de corrupción en el que presuntamente está implicado el exsecretario de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, quien ahora se ostenta como senador.

Lo que son las cosas. Hace poco más de un año este funcionario se sentía omnipresente, todopoderoso, intocable, pero hoy es más bien un personaje de caricatura: abres una alcantarilla y aparece Pepe Cruz.

EL REPORTAJE

Este trabajo periodístico versa sobre la complicidad existente en torno a la creación, funcionamiento y supuesta protección de una clínica particular en Tuxtla Gutiérrez, que comenzó a operar precisamente durante la gestión de Pepe Cruz como secretario de Salud y en donde él mismo –dicen- acude a atender sus padecimientos del aparato urinario.

Dicho centro médico se denomina “Servicios de Salud Tuxtla, S.C.”, aunque se le conoce como “Hospital Tuxtla”, que tiene sus instalaciones en la 5ª. Avenida Norte Oriente número 329, en el barrio San Jacinto, donde se ofrecen servicios médicos generales y de especialidad.

El Consejo de Administración está integrado por al menos media docena de accionistas, quienes aparentemente son todos especialistas urólogos.

Está instalado en un edificio de cuatro plantas, cinco si se cuenta la planta baja. En la fachada puede leerse su denominación y anuncios como “Hospital Tuxtla”, “Servicios médicos las 24 horas” o “Tu salud es nuestra prioridad”.

Se caracteriza por ser un hospital de bajo costo y los especialistas ofrecen paquetes médicos a precios de ganga, en especial los urólogos. Por si fuera poco, les permite a los familiares de los pacientes adquirir los medicamentos donde mejor les convenga, por eso tiene una buena clientela.

Hasta ahí todo pareciera normal, pero no es más que apariencia. Vea usted.

Los periodistas del Diario de Chiapas descubrieron que, en primer lugar, este hospital no cumple con las normas de Protección Civil y tampoco cuenta con las condiciones mínimas de seguridad para brindar atención médica, lo cual representa un riesgo para los pacientes y el personal.

En la recepción, que parece más bien un cubículo, como si el Hospital Tuxtla se tratara de un simple consultorio y no de un nosocomio donde también se llevan a cabo cirugías, cuelgan en la pared varios documentos enmarcados que parecieran ser permisos, pero en ninguno de estos es visible el contenido. Están impresos de tal manera como si la intención fuera hacerlos ilegibles. Si este centro médico se tratara de una película, diríamos que son de utilería.

Otro descubrimiento es que no hay directorio médico y tampoco consultorios para la revisión de los pacientes, como es usual en cualquier institución de salud privada. No obstante, se cercioró que todos los doctores cuentan con especialidad y que en las instalaciones hay quirófanos, donde los médicos y especialistas realizan cirugías.

No es todo. Dentro de las investigaciones de esta casa periodística se verificó que dicho establecimiento no cuenta con razón social plenamente acreditada y tampoco está registrado su nombre comercial, “Hospital Tuxtla”, y se desconoce si su inscripción en el registro mercantil y la licencia sanitaria para funcionar como hospital están vigentes.

Otros datos que igualmente no pudieron comprobarse son el Registro Federal de Contribuyentes y la inscripción de la razón social ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Estas probables omisiones ponen en entredicho la veracidad de su situación fiscal, identidad jurídica y la legalidad de los contratos de este centro médico, como la facturación y la emisión y recepción de pagos.

Dicho de otro modo, el Hospital Tuxtla podría estar incurriendo una clara evasión fiscal.

Para mayor inri, el establecimiento no cuenta con Aviso de Responsable Sanitario, que es el trámite obligatorio ante la COFEPRIS que identifica a la persona profesional calificada, con cédula profesional, responsable de la operación, seguridad y cumplimiento sanitario de establecimientos de salud, insumos, medicamentos, servicios médicos y sustancias peligrosas.

Y no existe constancia del Permiso Sanitario de Construcción, requisito indispensable para edificar o remodelar inmuebles destinados a quirófanos, puesto que este documento avala el cumplimiento de flujos sanitarios en áreas negra, gris o blanca, conforme a la normatividad vigente. Pues como mencionamos en párrafos anteriores, el Hospital Tuxtla cuenta con quirófanos.

Aunado a lo anterior, carece de licencias especiales para el funcionamiento de áreas como farmacia, banco de sangre y uso de equipos de rayos X.

Asimismo, no acredita cumplir con las Normas Oficiales Mexicanas, como la NOM-016-SSA3-2012, que establece las características mínimas de infraestructura y equipamiento hospitalario; la NOM-004-SSA3-2012, relativa al manejo del expediente clínico y la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, sobre el manejo de residuos peligrosos biológico-infecciosos que obliga a contratar empresas recolectoras autorizadas.

Por otra parte, este hospital no aparece como dado de alta ante el Sistema Integral de Registro de Establecimientos (SIRE) y, según este exhaustivo trabajo de investigación periodística, carece de la Clave Única de Establecimientos de Salud (CLUES), registros fundamentales para que una institución de salud exista oficialmente dentro del Sistema Nacional de Salud.

En resumidas cuentas, el Hospital Tuxtla es un hospital patito, pero que funciona con normalidad ante la vista de las autoridades sanitarias estatales.

CORRUPCIÓN Y TRÁFICO DE INFLUENCIAS

Con esta información queda claro que la corrupción del hoy senador Pepe Cruz no se limitó a lo financiero. De hecho, gracias a este reportaje se sabe que durante su gestión como secretario de Salud en la administración anterior muchos proveedores del sector salud, empresas y particulares fueron beneficiados mediante pactos realizados en la opacidad, y esto incluye la expedición de licitaciones, contratos y permisos que hasta el día de hoy no han sido debidamente transparentadas.

Por tanto, podríamos suponer que Cruz Castellanos facilitó la instalación y funcionamiento de este hospital, cuyos expedientes administrativos permanecen en secreto o, como lo han referido dos trabajadores de este centro médico que solicitaron su anonimato para evitar represalias en su contra, “están protegidos, es decir, bajo reserva del Estado”.

Pero, al parecer, Pepe Cruz no es el único implicado en esta maraña de corrupción y tráfico de influencias.

También podría estar el exalcalde de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, quien pudo permitir la construcción e instalación de este hospital sin contar con los debidos permisos y licencias ante al Ayuntamiento capitalino, ya que se dice que tiene relación con la esposa de uno de los socios que habría sido funcionaria del Tribunal Superior de Justicia o de la Fiscalía General del Estado de Chiapas.

La pregunta es cómo actuará el actual secretario de Salud, Omar Gómez, frente a la publicación de toda esta evidencia que implica a su antecesor y al expresidente municipal. ¿Exigirá una investigación por parte de la dependencia a su cargo o dejará que el Hospital Tuxtla siga operando como si no pasara nada, sabiendo que con ello él mismo sería responsable por omisión?

yomariocaballero@gmail.com

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