Agencias.- La muerte de Kurt Cobain, ocurrida el 5 de abril de 1994 en su casa de Seattle, ha vuelto a ponerse bajo discusión tras recientes análisis forenses. En ese momento, el forense del condado de King determinó que el líder de Nirvana murió a los 27 años por una herida de bala autoinfligida con una escopeta Remington Model 11 calibre 20, una conclusión que fue respaldada por el Departamento de Policía de Seattle y que se mantiene hasta hoy. Sin embargo, un equipo no oficial del sector privado, compuesto por científicos forenses, revisó nuevamente la autopsia y los materiales de la escena del crimen, incorporando a Brian Burnett, especialista con experiencia en casos de sobredosis seguidas de traumatismos por arma de fuego. Tras tres días revisando la evidencia, Burnett afirmó: «Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto», según relató la investigadora independiente
Michelle Wilkins a Daily Mail.
De acuerdo con Wilkins, el equipo presentó un artículo revisado que expone diez puntos de evidencia que sugieren que Cobain fue confrontado por uno o más agresores, quienes lo habrían incapacitado mediante una sobredosis de heroína antes de que uno de ellos le disparara en la cabeza, colocara el arma en sus brazos y dejara una nota de suicidio falsificada. Wilkins señaló que la autopsia muestra signos «inconsistentes con una muerte instantánea por disparo», incluyendo daños en órganos asociados a la privación de oxígeno: «La necrosis del cerebro y del hígado ocurre en una sobredosis. No ocurre en una muerte por escopeta».
Pese a estas afirmaciones, la Oficina del Médico Forense del condado de King indicó que no ha visto nueva evidencia que justifique reabrir el caso, mientras que la policía de Seattle reiteró que su posición continúa siendo que Cobain murió por suicidio.





