Aunque a nivel nacional la pobreza laboral disminuyó 3.1 puntos porcentuales en un año, Chiapas registró 59.8 por ciento de su población con ingreso insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.
Ainer González / Diario de Chiapas
Chiapas continúa siendo la entidad con el mayor porcentaje de población en situación de pobreza laboral.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer las cifras de Pobreza Laboral correspondientes al cuarto trimestre de 2025, elaboradas con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. El indicador mide el porcentaje de la población cuyo ingreso laboral per cápita es inferior al valor monetario de la canasta alimentaria.
De acuerdo con el reporte, a nivel nacional el 32.3 por ciento de la población se encontró en situación de pobreza laboral. Esta proporción representó una disminución de 3.1 puntos porcentuales frente al cuarto trimestre de 2024, cuando se ubicó en 35.4 por ciento. Asimismo, en comparación con el tercer trimestre de 2025, el descenso fue de 2.0 puntos.
En cuanto al ámbito de residencia, la reducción también se observó tanto en zonas rurales como urbanas. En el medio rural, el porcentaje pasó de 50.7 a 46.6 por ciento en un año; mientras que en el urbano descendió de 30.8 a 28.1 por ciento.
Sin embargo, por entidad federativa, Chiapas registró el porcentaje más alto del país, con 59.8 por ciento de su población con ingreso laboral insuficiente para adquirir la canasta alimentaria. En seguida se ubicaron Oaxaca con 56.6 por ciento y Guerrero con 51.3 por ciento.
En contraste, las entidades con menor proporción de población en pobreza laboral fueron Baja California Sur con 14.2 por ciento, Colima con 17.3 y Baja California con 18.2 por ciento.
Por otra parte, el ingreso laboral real per cápita mostró un incremento anual de 5.3 por ciento a nivel nacional, al pasar de 3 mil 294.97 a 3 mil 468.71 pesos mensuales en valores constantes. En el ámbito urbano el aumento fue de 4.3 por ciento, mientras que en el rural alcanzó 8.3 por ciento.
En lo que respecta al ingreso laboral real promedio de la población ocupada, este se ubicó en 7 mil 674.56 pesos mensuales. Los hombres reportaron un promedio de 8 mil 361.18 pesos y las mujeres 6 mil 699.07 pesos, lo que mantuvo una diferencia de 1 mil 662 pesos entre ambos.
Asimismo, al considerar la condición de formalidad, la población ocupada formal registró un ingreso mensual de 10 mil 609.74 pesos, en tanto que la ocupada en la informalidad percibió 5 mil 455.61 pesos. En términos anuales, el ingreso en la informalidad creció 6.0 por ciento, mientras que en la formalidad el aumento fue de 2.5 por ciento.
En relación con la distribución del ingreso, el INEGI señaló que los cinco quintiles registraron incrementos anuales en su ingreso laboral real per cápita. El mayor aumento se presentó en el quintil de menores ingresos con 21.5 por ciento, seguido de variaciones de 10.3, 8.6, 7.8 y 3.2 por ciento en los siguientes grupos.
Derivado de este comportamiento, el coeficiente de Gini disminuyó de 0.5007 a 0.4885, lo que reflejó una reducción en la desigualdad del ingreso laboral.
Finalmente, la masa salarial real —que representa la suma de los ingresos laborales de la población ocupada— aumentó 8.3 por ciento anual, al pasar de 372 mil 601 a 403 mil 431 millones de pesos. De igual forma, el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza registró una disminución de 8.9 por ciento respecto al cuarto trimestre de 2024, al ubicarse en 0.8804 con base en el primer trimestre de 2020.




