Eduardo Ruiz-Healy

Reforma, portavoz de Bondi y el Pentágono

El cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, el pasado miércoles, quedará registrado como un asunto en el que funcionarios estadounidenses y las nuevas tecnologías militares crearon una supuesta crisis de seguridad nacional. Todo empezó cuando la Administración Federal de Aviación (FAA) canceló abruptamente las operaciones en el Aeropuerto Internacional de El Paso, informando que el cierre podría durar 10 días por «razones especiales de seguridad». Miles de pasajeros quedaron varados. La representante demócrata por Texas, Veronica Escobar, escribió luego en redes sociales que la “cantidad de desinformación que se estaba difundiendo, incluso por parte de la Casa Blanca”, era “alarmante e inútil”.

En Washington, la cada día más desprestigiada Fiscal General, Pam Bondi, y funcionarios del Departamento de la Defensa aseguraron que el cierre era para repeler una incursión de «narcodrones» de los cárteles que entraron en el espacio aéreo estadounidense y que el ejército intervino para neutralizarlos. Sin embargo, después empezó a filtrarse información que desmentía a Bondi y a los militares. Se reveló que en Fort Bliss, a 4.5 km del aeropuerto, el ejército estaba probando un sistema de armas láser contra drones y que la FAA, al no haber sido informada sobre los riesgos para la aviación civil, optó por cerrar el aeropuerto luego de que el ejército confundiera un globo de fiesta civil que volaba a la deriva con un dron.

En su mañanera de ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno no tenía información que confirmara la presencia de drones en la frontera y que el espacio aéreo mexicano nunca fue cerrado. Sugirió que el incidente parecía un asunto interno de Estados Unidos y rechazó las especulaciones que buscaban utilizarlo para cuestionar la soberanía territorial de México.

También ayer la mayoría de los diarios de la CDMX señalaron correctamente lo ocurrido. La Jornada, Milenio, Excélsior y El Universal desmenuzaron la contradicción de Washington. Con titulares como «Se hacen bolas por narcodrón» o «Era un láser militar», estos medios explicaron a sus lectores que el enemigo no eran los cárteles, sino la falta de comunicación entre el Pentágono y la FAA. Incluso diarios especializados como El Economista y El Financiero criticaron la falta de profesionalismo de las agencias estadounidenses y destacaron que la versión sobre los drones carecía de sustento objetivo.

Sin embargo, el diario Reforma, a diferencia del resto de los diarios de la CDMX, optó por validar plenamente las mentiras de Bondi en lugar de señalarlas. Con un gran titular que aseguraba la existencia de «150 narcodrones al día», se convirtió en el principal portavoz de Bondi y del Pentágono en México. Al no señalar el caos que generó el Departamento de la Defensa por no informar a la FAA sobre el láser, Reforma privilegió los intereses de seguridad de EEUU por encima de la defensa de la realidad de los hechos. Esta decisión no solo reflejó su habitual postura crítica frente al gobierno de Claudia Sheinbaum, sino que también rayó en una línea prointervencionista, al fortalecer el argumento del «Estado fallido» que el gobierno de Trump ha utilizado para justificar posibles acciones militares unilaterales en territorio mexicano.

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ruizhealytimes.com

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