EDITORIAL

La negativa de Israel en Semana Santa

El “estado- nación ficticio” de Israel, como bien llaman sus detractores a este país, sobre todo los que han denunciado los horrores contra Palestina, sigue ganándose el desprecio de la comunidad internacional y lo hecho últimamente, en contra de las religiones judeocristianas, suma más colera y desdén hacia ellos.

En estos días de celebración litúrgica, donde Jerusalén es el epicentro y escenario de muchos de los pasajes bíblicos más importantes de las religiones abrahámicas, es negado y restringido el acceso: sobre todo, en plena celebración del Domingo de Ramos, donde el Patriarcado Latino de Israel fue impedido por la policía de dicho país para celebrar la habitual misa.

Este hecho, aparte de inédito, refleja la falta de respeto por parte de dicho país hacia los creyentes del mundo, ya que esa ciudad en particular está en la mira del mundo en estos días. Según fuentes, las restricciones corresponden al creciente conflicto que Israel tiene con los países árabes, misma que ha comprometido la seguridad en esa zona, restringiendo los cultos que ahí se profesan, por cuestiones de seguridad.

Claro, para la ferviente comunidad católica de México y el mundo, lo hecho por Israel acentúa el ya creciente antisemitismo que impera en muchas geografías. No es de extrañar que en los próximos días la comunidad judía en México sea el blanco de pintas o agresiones, y más aún que los “mochos panistas” generan pánico con la presencia de dicha comunidad en nuestro país.

Ahora bien, esta acción no pasó inadvertida por la comunidad internacional, siendo la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, manifestando total apoyo al cardenal Pierbattista Pizzaballa, quien fue detenido por autoridades israelitas; la mandataria italiana expresó sin duda alguna que este acto es un insulto a la libertad de culto, respaldando a dicho cardenal, ante tal injusticia.

En este sentido, el ministro de Asunto Exteriores del país trasalpino, Antonio Tajani en su cuenta de X declaró que dicha prohibición era inaceptable; además, incitó al embajador israelí a presentar una protesta ante su gobierno y lo convocó a una junta en Roma el próximo lunes.

Como hemos comprobado, esta situación ya rebasó las instancias posibles, demostrando la fragilidad internacional y religiosa de dicho país, ante el mundo. Si bien el surgimiento de dicho país a finales de los años cuarenta a finales de la Segunda Guerra Mundial estableció una polémica, porque su ubicación respondía a los intereses de Estados Unidos e Inglaterra para hacerse con el petroleó del Golfo Pérsico, su acaparamiento territorial y las constancias violaciones al territorio palestino han hecho de ese país una “nación incómoda”; además, muchos han manifestado que los israelitas y la comunidad judía, respectivamente, están aplicando el mismo rigor y desprecio que los nazis y otras naciones han ejercido sobre ellos a lo largo de la historia, siendo ello los victimarios y genocidas de este siglo XXI.

Los judío e Israel no han ido bien vistos por la historia occidental, al menos, ya que en la Edad Media fueron desterrados de su propia tierra durante las cruzadas y por siglos vagaron por Europa y el mundo, replicando la gran travesía que pasaron en el pasaje bíblico del Éxodo durante la Antigüedad Clásica. En tiempos modernos, la comunidad árabe no los sigue reconociendo como un país y sus intromisiones en esos territorios dejan entrever que no han aprendido nada, sobre todo que los israelitas están profesando el odio, exterminio y aniquilación que tiempo atrás padecieron.

En fin, como dicen las generaciones más jóvenes, la gran hipocresía de Israel.

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