“La jícara de pozol más grande del mundo” no es suficiente para una candidatura
La conmemoración del Día del Pozol en Tuxtla Gutiérrez, misma que se celebra en los mercados de la capital, el cual genera un ambiente de algarabía y alegría, sobre todo cuando las locatarias se desviven por regalar la bebida a quienes transitan por ahí al mediodía de la celebración.
Esto quedó en segundo plano, ya que trascendió de manera deshonrosa un monumento u intento de obra abstracta, que quiso hacerse pasar como “la jícara de pozol más grande del mundo” en Copoya.
Si bien Sectur y el propio gobierno estatal plantearon hace poco que se buscaban romper Récords Guiness, con el segundo intento del “quesillo más grande del mundo” y demás eventos que enriquecerán y atraerán al turismo, esta jícara es un intento pretensioso y mal logrado de hacer las cosas donde no corresponden.
En primera, el diseño, según internautas y expertos que aparecen en cada ocasión inoportuna, es horrendo, carece no solo de estética, al menos en lo que concierne al recipiente donde se sirve el pozol; peor aún, su funcionalidad para el momento, carece de lógica y representa sin duda un gasto ofensivo para el erario, tomando en cuenta quien fue su artífice: Jovani Salazar, el director de la Agencia Digital Tecnológica del Estado de Chiapas (Aditech), que debería velar porque los genios y talentos en el ámbito científico y académico no emigren de Chiapas, ya que la entidad por años ha sufrido la “fuga de cerebros”; entonces, estos gastos que no tienen nada que ver con la función de la agencia que dirige solo demuestran la poca seriedad frente al tema de la ciencia y la tecnología.
Continuando con el pésimo diseño de la “jícara más grande del mundo”, el evento fue un fiasco total, con poca asistencia y acarreados; claro, es un burdo intento de Jovani Salazar por posicionarse como el ungido para ser el candidato a la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez, lo cual le terminó saliendo mal.
Además, esto es un aviso muy claro y una alarma, ya que como lo ha demostrado la Nueva ERA, la corrupción, deslealtad y mal manejo de recursos, se deben castigar sin excepción: tal y como lo recalcó el propio gobernador cuando fue coordinador de la Cuarta Transformación en enero de 2024, que el hecho de que los posibles candidatos se tomen fotos con él, no garantiza que vayan a ser elegidos para la contiendo; en otras palabras, no van a faltar quienes en estos días, quieran acosar al gobernador para la foto y casi lo desnuquen por su desmedida ambición por un puesto en la próxima contienda.
Al parecer el diseño que es bastante cuestionable, deja mucho que desear, ya que la improvisación para realizarlo, mostró ciertas carencias, falta de logística y una burla, porque el proceso de preparación del pozol que se iba a regalar, aparte de insalubre desde luego, se realizó de una manera que poco o nada respeta la tradición de las pozoleras. Además, la jícara que es fea y horrible, según los detractores, será un reflejo de cómo está administrando la agencia que preside o peor aún ¿Será capaz de resolver los grandes problemas que enfrenta la capital chiapaneca? Esto sin duda fue un intento desesperado por Jovani Salazar de querer ser más popular en las colonias donde las carencias abundan, queriendo ser el más popular en las redes sociales, sin siquiera caminar del todo las calles de Tuxtla Gutiérrez.
Otro punto a discusión, y con este evento mostró su poco compromiso con la seriedad política, es que sus intentos por subir su popularidad, solo se traducen a actos de bufonería que se hacen pasar por carisma y “baños de pueblo”; ojo ahí, la historia reciente de Chiapas nos ha comprobado con creces que detrás de este falso carisma, se encuentran los grandes destructores.
¿Acaso tenemos amnesia los chiapanecos con Juan Sabines? Por cierto, casi omitimos un dato importante, dicen las malas lenguas que Jovani Salazar es producto del sabinismo, entonces no es casualidad su actuar y su intento burdo de replicar su camino a otros escenarios.




