El rechazo a la reforma electoral deja a la 4T sin aliados
Como retomamos en líneas anteriores, la reforma electoral ha generado más discrepancias que soluciones, lo más destacado es que aliados y oposición por igual mostraron cierta resistencia ante esta iniciativa de ley que la misma presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mandó hace unos días al Congreso de la Unión.
Para el cierre de esta edición, trasciende que la iniciativa no contó con el respaldo de los aliados y fue rechazada; ahora bien ¿Es un quiebre en la 4T? Por supuesto que sí, sobre todo como reza el dicho popular fue “fuego amigo”.
De la oposición era obvio que votaría en contra, pero su participación o sufragio no repercute para que sea rechazada; en cambio, que el Verde y el PT no voten, se abstenga o vayan en contra, mostró la fragilidad del movimiento, sobre todo que las fuerzas aliadas priorizaron sus intereses, más allá de que esto favorezca o no a la ciudadanía.
El gran problema para los aliados y la oposición, será la reducción de gastos en campaña y la reducción de diputados y senadores plurinominales, lo cual, en las reglas del sistema político actual, dejaría a los congresos sin contrapesos y con poca representatividad para las demás fuerzas políticas.
Los escaños en la Cámara de Diputados y en el Senado, sólo dependerán de los votos que se emitan en las elecciones, la representación proporcional ya no será una opción, sobre todo para aquellos partidos que cada día pierden credibilidad en la sociedad o son satélites de otros más poderosos, siendo su única función dividir el voto.
Tampoco olvidemos que los plurinominales ha permitido que personajes corruptos y despreciados por el electorado le sigan costando a los mexicanos, como es el caso del dirigente nacional del PT, quien ha sacado negocios de estancias infantiles y de crear cacicazgos regionales en algunos estados, como es el caso de Chiapas con su actual dirigente.
Otro tema a considerar en esta reforma electoral, es que la elección de 2027 ya está a la vuelta de la esquina, no solo definirá la permanencia del proyecto de la 4T en San Lázaro, sino que varias gobernaturas están en juego y entre el movimiento, hay grandes disputas y peleas por quienes encabezaran las candidaturas.
No podemos decir lo mismo de los partidos de oposición, sobre todo del PRI y el PAN, que poco o nada están haciendo por ganarse a la ciudadanía y al electorado, mismos que se han encargado de denostar y menospreciar en cada oportunidad que tienen.
Ahora bien ¿Morena podrá continuar en 2027 y 2030 sin el PT y el Verde? Al menos en una elección abierta, el partido guinda a pesar de sus escándalos sigue siendo como dicen “el caballo ganador” y como lo demostraron los últimos comicios, puede arrastrar en algunas entidades.
Pero el problema viene cuando tiene que negociar para llevar a cabo las iniciativas o para cerrar filas en momentos de crisis, misma que la oposición no pierde la ocasión para señalarlo. Como hemos visto en esta legislatura, tanto la reforma electoral y laboral se encontraron con grandes muros, pero emanados de los aliados.
Otro aspecto fundamental, es hasta donde Morena podrá sostener electoralmente a sus aliados, mismos que en la primera oportunidad en que el movimiento comience a decaer, saldrá del barco y buscará refugio en otras nuevas fuerzas políticas.
Es preciso recordar al extinto PRD, que fue una fuerza política, pero sus mismos aliados y su ruptura nació desde adentro: los analistas políticos ya lo han dicho, Morena solo tiene de contendiente a su mismo movimiento, pero dada este descontento con la reforma electoral, podría cambiar el panorama para este 2027.




