“La pelota no se mancha”; el atleta y su compromiso político
Las celebridades y famosos no se pueden ser indiferentes a los temas de relevancia social o política, por ello el posicionamiento de estos frente a una causa o respaldo a personas polémicas, suele generar aversión o controversia.
La reciente visita de Lionel Messi y del equipo Inter de Miami a la Casa Blanca, generó mucha polémica, sobre todo que, en dicha reunión con Donald Trump, se interpretó como una condescendencia del astro argentino hacia las políticas del mandatario estadounidense.
Claro, esto no fue bien visto por los aficionados al fútbol, y más por los hinchas argentinos, que nuevamente pusieron en tela de juicio que Diego Armando Maradona siempre será “el más grande de todos los tiempos”.
En el ámbito deportivo, la reunión dio pauta a un debate, acerca de cómo los artistas del espectáculo, celebridades o deportistas, de alguna manera, pueden tomar partido en causas justas o no.
El deporte y el fútbol, lo político no es ajeno son parte de un debate interminable y cuando estas dos condiciones se trastocan, retoman mucho la polémica.
Precisamente, las condescendencias del capitán de la albiceleste, generaron una comparación con una leyenda del deporte: Muhammad Ali, famoso boxeador del siglo XX y multicampeón, que vivió en carne propia el racismo y la segregación, mismo que le ocasionó problemas al mostrar sus posturas políticas, sobre todo cuando se negó a enlistarse en el ejército para combatir en Vietnam: las consecuencias más devastadoras es que le quitaron su licencia y limitó su desarrollo deportivo. Pero, en la posteridad este acto fue celebrado por activistas y demostró el compromiso de este personaje con su tiempo.
Por cierto, con la resaca del Súper Bowl y Bad Bunny, su presencia marcó un hito para los latinos, pero esto no tendría el peso de denuncia, sin los acontecimientos que le precedieron: en 2016, mientras sonaba el himno de Estados Unidos, el entonces mariscal de campo de los 49ers de San Francisco, Colin Kaepernick se arrodilló como un acto de protesta contra el racismo que persistía en Estados Unidos; esto traería consigo sanciones y un veto hacia este jugador, fue considerada una injusticia.
En lo que respecta al “Pibe de Oro”, la comparación siempre estuvo con estos dos monstruos argentinos, sobre todo cuando compartieron mismos escenarios, pero con diferentes contextos: portar los colores de Argentina del FC Barcelona.
Ahora con esta reunión, para los argentinos quedó claro, que Messi nunca será el ídolo del pueblo, más aún cuando este ha demostrado con tibieza y como bien le han remarcado sus detractores (y ahora tendrán razón de sobra para enunciarlo) es un “pecho frío”.
Ambos destacaron por su descomunal talento y provienen de los barrios más pobres de argentina, siendo su historia de superación un gran ejemplo para los sudamericanos; pero, en la hora de la verdad y los compromisos, Messi deja mucho que desear, sin importar que este no haya tenido adicciones y lo de Trump solo lo remarcó.
Maradona siempre estuvo marcado por la polémica y sus inmoralidades (para su tiempo y el nuestro merecen la “funa”), pero la razón por la cual es idolatrado como esa deidad, fue su compromiso con las causas sociales: los pobres y los marginales.
Si bien Messi superó con creces a Maradona en la selección y en el Barcelona, la forma y el contexto, son diferentes; mientras Messi tuvo compañeros talentosos y sobresalientes que le permitieron alcanzar grandes galardones, Maradona lo tuvo que hacer sólo: su paso por el Napoli, uno de los equipos más pobres y perdedores, tras su llegado tocó la gloria; y como no, su camino al Mundial de México 86, donde la “trampa más ilegítima” de “La mano de Dios”, demostró el coraje de “El Pelusa” para vengar los suscitado en La Guerra de las Malvinas.
Entonces ¿El compromiso político tiene que existir en los famosos y celebridades? Claro que sí, ya que su actuar repercute en la vida pública.




