EDITORIAL


Es urgente que la ASF tenga nuevo titular

Estos días han sido complicados y agitados para el Congreso de la Unión, que ante la urgencia de un nuevo titular al frente de la Auditoría Superior de la Federación para el periodo 2024-2034, que en estos días se redujo de 92 a 34 aspirantes, al menos al cierre de esta edición, sea ha vuelto un escenario complicado.

La designación del titular de este órgano es cosa seria, sobre todo en el combate a la corrupción y la transparencia en la designación de recursos públicos, por ello este puesto debe recaer en una persona honorable, capacitada en aspectos de anticorrupción y transparencia, y lo más importante, no debe de tener sesgos políticos o favoritismos.

Por ello, la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, que preside el diputado Javier Octavio Herrera Borunda, que realizó junto a los demás miembros de dicha comisión las debidas entrevistas.

Estas resaltaron por el posicionamiento de los candidatos o candidatas respecto a las auditorias en tiempo real, retos respecto a la materia, los dilemas éticos y morales, así como su resolución o dictaminación, la implementación de las fiscalizaciones en alcaldías y municipios; además, la constante vigilancia en el recurso destinado a las obras públicas, mismas donde se generan los grandes derroches a costa de elefantes blancos.

Precisamente, los primeros días de entrevistas destacaron por los señalamientos realizados David Colmenares, quien estuvo al frente de dicho órgano y estuvo más tiempo del estimado. Asimismo, este exauditor acudió a las entrevistas, con miras en su reelección.

Esta situación resulta contraproducente, ya que como se viene planteando en las políticas de austeridad y demás, la reelección, al menos en ese cargo ya no será posible.

Además, las entrevistas mostraron ciertas ineficiencias, carencias, errores y ciertas discrepancias, que lejos de ayudar al combate a la corrupción lo solaparon; asimismo, degradaron la funcionalidad y operación de este órgano clave en la vida pública.

El desgaste también fue evidente, con menos efectividad y dejando de cumplir sus objetivos, y en más de una ocasión dejó de ser garante de fiscalización, al menos en lo que concierne a como se contabilizan las contribuciones y asignaciones presupuestarias, encontrando en lo concerniente a lo federal, varios huecos y vacíos legales.

Otro punto a considerar en estas entrevistas, es la solidez de los proyectos, al menos en el hipotético caso de que salieran elegidos, de cómo desempeñar su cargo y bajo que parámetros o medidas tomar para tomar decisiones, que son fundamentales para la rendición de cuentas.

Una de las coincidencias de los candidatos se centró en que los municipios son quienes representan mayores riesgos y más observaciones en la normatividad; mostrando que las auditorias en tiempo real deben ser una prioridad, sin presiones injerencias, con rigor técnico y apego a la ley.

Cabe destacar que la mayoría de los candidatos presentaron la idea de crear un padrón único de servidores públicos y otra de proveedores, con el fin de aumentar el uso de herramientas tecnológicas y no perder el tiempo en verificaciones arcaicas, de esta manera generando resultados tangibles en beneficio de la reducción de pobreza, mejora en los bienes y servicios, y claro, en beneficio de un buen gobierno.

Por último, y no menos importante, la participación de la ciudadanía como juez y parte, para darle certeza, confianza con otros órganos fiscalizadores como las recientes secretarías de Anticorrupción; tampoco dejar de lado la participación de las academias y colegios en la transparentarían de recursos.

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