Editorial

Toniná y la soberanía del patrimonio arqueológico

La riqueza cultural y arqueológica de Chiapas y México, respectivamente, ha generado problemas, en especial robo y saqueo a lugares que son considerados patrimonios de los pueblos originarios; basta revisar gran parte del siglo XX, donde el exotismo por el mundo prehispánico, hizo que los descubrimientos por ciertos sitios de gran relevancia histórica, terminarán saqueados, destruidos y muchas piezas de gran valor terminarán en museos europeos o estadounidenses.

Tan solo recordar el caso de Carlos Frey con Bonampak y las intromisiones de “The United Fruit Company”, que laceraron y se adueñaron del patrimonio de los mexicanos. Esta situación ha sido una constante en la historia de México, eso sin tener en cuenta que ciertos mandatarios, a manera de “vendepatrias” han obsequiado a extranjeros ornamentas o monumentos que le pertenecen al país.

Con estos antecedentes, el gobierno de la 4T, ya sea Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, han emprendido una batalla legal y cultural por recuperar el patrimonio de los mexicanos: precisamente, desde 2018, el INAH junto con la Secretaría de Cultura y de Relaciones Exteriores ha emprendido el programa “Mi patrimonio no se vende”, misma que hasta el cierre de esta edición ha recuperado 16 mil 500 piezas, que estaban distribuidas en museos, colecciones privadas o eran parte del mercado negro; de esta manera, recuperar piezas que son herencia de nuestros pueblos originarios.

Ahora bien, el anuncio de la recuperación y apertura de Toniná en Chiapas, por parte del gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, demuestran el compromiso de los diferentes niveles de gobierno por salvaguardar y recuperar la herencia que le pertenecen a chiapanecos y mexicanos por igual.

Previamente, este sitio en diciembre de 2025 bajo las órdenes de la Secretaría de Cultura, se tomaron alrededor de 9 hectáreas, lo que permitió su pronta reincorporación.

Esto no sería posible sin la voluntad de la mandataria mexicana, tal y como la ha remarcado Eduardo Ramírez Aguilar; entonces ¿Qué sigue? En primer lugar, se realizarán trabajos de conservación y restauración.

De acuerdo a los comunicados, este sitio abrirá sus puertas el próximo 21 de marzo, lo que representará una gran expectativa para el turismo, ya que, al reinaugurarse, se estiman grandes derramas económicas, para Ocosingo y lugares cercanos.

Esto sin duda va a beneficiar al turismo, más aún que su pronta reapertura se da en uno de los periodos más lucrativos: Semana Santa.

Además, el mandatario y la presidente anunciaron que se realizan trabajos permanentes, para mayor seguridad, el cuidado de los monumentos, ya que como se ha comprobado, en los sitios arqueológicos, al tener un gran afluente de turistas y visitantes, ciertas edificaciones son maltratadas o deterioradas con mayor facilidad; por ello, Palenque, Chichen Itzá y demás sitios, han limitado la entrada a sus pirámides o tumbas, para no comprometer dicho inmueble.

Otro punto fundamental en este rescate, es que la zona será administrada por las comunidades, lo que permitirá una apertura y respeto hacia las comunidades que históricamente han sido despojadas de su patrimonio.

Este hecho ya representa una victoria para el resguardo del patrimonio arqueológico y cultural; desde luego, falta mucho por hacer, pero con esto se da un paso de certeza jurídica, se marcan límites a aquellos oportunistas que han venido lucrando con nuestros espacios y sobre todo se preserva la herencia que los pueblos originarios nos dejaron para la eternidad.

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