EDITORIAL

Falta mucho por hacer en contra de la violencia de género

En el marco del Día Internacional de la Mujer o el 8M, las campañas de concientización sobre el papel de la mujer o la prevención de la violencia hacia ellas están al día; si bien pueden tomarse como bien intencionadas, lo cierto es que las estadísticas y los hechos demuestran lo contrario.

Eso sin tener en cuenta que muchos usan esta fecha para simular una causa, pero que en su actuar son todo lo contrario: precisamente, en estos días será muy común que empresas, grupos políticos y demás, digan sumarse a la causa del Día de la Mujer, aunque sigan ejerciendo violencia de género o cualquier acto misógino.

Precisamente, esta simulación se le conoce como “socialwashing”, donde se comete el descaro de asumir colores, como el purpura y el arcoíris, supuestamente para dar a entender al público que tienen un compromiso real, pero sin acciones concretas.

Si revisamos el historial de esas empresas comprometidas, veremos que muchas de estas han ejercido más de una vez algún tipo de violencia de género, sin tomar en cuenta que han solapado a los violentadores de estas o a sus acosadores.

En este sentido, la violencia hacia las mujeres persiste y con estadísticas alarmantes; el caso de una madre menor de edad en el Hospital de las Culturas en San Cristóbal de Las Casas y otro caso más en Bochil, ponen en entre dicho que como sociedad no hemos erradicado estas formas de violencia.

Los hechos mencionados demuestran la vulnerabilidad no del estado, sino de normativas arcaicas, como es el caso de la denominada “usos y costumbres”, que de cierta manera marcó una autonomía para los pueblos originarios y demás comunidades, no resuelve la disminución de la violencia, sobre todo en las mujeres; al contrario, bajo este parámetro se siguen permitiendo los matrimonios forzados, y las violaciones, ni decir, están amparadas.

Ahora bien, pese a estos síntomas que parecen no tener fin, es preciso resaltar ciertas acciones que vienen a abonar y contrarrestar: la participación de las mujeres en los espacios de poder, que representan un avance, sobre todo teniendo en cuenta que antes era difícil que ellas pudieran emitir su voto, ser tomadas en cuenta y estar en los momentos más importantes.

Claro, esta situación no las ha eximido de críticas mordaces o hacia su persona, y no hacia su trabajo político, el cual debe ser aplicado con rigor y no bajo parámetros misóginos: precisamente, hace unos meses, dos legisladoras fueron juzgadas por su vida personal, dejando de lado su trabajo político.

En lo que respecta a la Nueva ERA, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha emprendido varias acciones para erradicarla: primero que nada, esta administración dio espacio a mujeres en su círculo más cercano, dándoles espacio en puestos clave, mismos que ya dieron resultados positivos y fueron fundamentales en el combate a la corrupción y en el retorno de las horas serenas.

Por otro lado, la SSP y la Fiscalía General del Estado, están trabajando arduamente para sancionar con todo el rigor de la ley, a quienes han abusado de niñas, adolescentes y mujeres; como lo hemos mencionado, las causas persisten, pero en lo concerniente a lo realizado por estas dependencias de seguridad y de justicia, la aplicación de protocolos y la “cero tolerancia” hacia estos crímenes representan un paso fundamental en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

También, la tecnología juega un papel importante en salvaguardar la integridad de las mujeres: la entrega de los dispositivos “Mujer Segura” en centros educativos, contribuirá a la protección e integridad de las mismas, con el apoyo de los cuerpos de seguridad.

Ojo, a pesar de estos esfuerzos, aún queda mucho por hacer.

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