EDITORIAL

La captura de El Mencho es un golpe certero al hampa

El reciente operativo que dio como resultado la captura y eventual deceso de uno de los líderes criminales más peligrosos de México y Latinoamérica, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, fue un golpe certero al crimen organizado, sobre todo si se trata del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Esta captura de cierta manera, es un acierto geopolítico: primero que nada, esto calmará las aguas con el presidente Donald Trump, quien en más de una ocasión ha amenazado de intervenir nuestro país, bajo la excusa de que le pondrá freno a los cárteles mexicanos; de esta manera, la hostilidad de nuestro vecino del norte, estará en paz.

Por otro lado, en el plano internacional, este operativo demuestra la capacidad de la mandataria nacional, Claudia Sheinbaum, para resolver crisis y su rigor para aplicar la justica; además, esto le servirá para hacer quedar bien a su partido y adeptos a ella, sin tener en cuenta que deja mal parado a la oposición, que a pesar de señalar al actual régimen como cómplice, en esta ocasión no les quedó más que reconocer ese trabajo.

Asimismo, la operación demuestra la sinergia de las fuerzas armadas con los demás cuerpos de seguridad, que en coordinación con autoridades norteamericanas, supieron actuar de manera cautelosa.

Lamentablemente, las detenciones de líderes criminales de alto peso dejó episodios sangrientos en la historia de México; cuando comenzó esa dichosa guerra contra el narco bajo el régimen de Felipe Calderón, muchos militares y miembros de la policía, sufrieron la represión del crimen, ya que supo que tras estas detenciones familiares de los involucrados en los operativos fueron asesinados: por ello, en redes sociales fueron enfáticos en que las identidades de los elementos fueran anónimas, ya que es prioritario salvaguardar la integridad de sus seres queridos.

Eso sin tener en cuenta lo del “Culiacanazo”, que tras la detención del hijo de El Chapo Guzmán, se desató una ola de violencia sin precedentes en el lugar, saboteando el operativo y mostrando la vulnerabilidad de la estrategia “Abrazos no balazos” de Andrés Manuel López Obrador.

En esta ocasión, es de reconocer la estrategia de las fuerzas del orden: desde luego, esta detención iba a tener consecuencias y lamentables, la diferencia es la prevención, la táctica y los operativos; si bien hubo bajas y hechos lamentables, estos fueron menores que en las ocasiones anteriores.

Otro punto a destacar, es la solidaridad de la sociedad civil hacia las fuerzas del orden; recordemos que las estadísticas de confianza hacia estos elementos estaban por los suelos; no obstante, con el operativo y reacción de estos para salvaguardar a la sociedad civil, mostró, al menos en redes sociales, un apoyo contundente hacia la labor de policías, militares y demás cuerpos de emergencia.

En lo concerniente a la situación nacional, la Conago (Confederación Nacional de Gobernadores y Gobernadoras) no dudó en darle el respaldo a la presidente de México, a la Sedena y cuerpos policiacos, demostrando la importancia de cerrar filas contra un enemigo común: el hampa. Asimismo, la misma Confederación dio a conocer que estarán pendientes ante cualquier siniestro, en especial mantener comunicación y vigilancia con las entidades federativas correspondientes.

Respecto a Chiapas, si bien ya hay una pacificación y las horas serenas se pueden sentir, la detención de este personaje siniestro desde luego alteraría a nuestra entidad; no obstante, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, en coordinación con la SSP que dirige Óscar Aparicio, desplegaron elementos en la frontera y en zonas que, hasta hace poco eran bastiones o zonas donde operaba el CJNG.

Claro, el mandatario estatal en sus redes sociales ha manifestado con prudencia y temple, que no hay que alarmarse, que la sociedad no se deje espantar por información falsa que solo altera el orden.

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