EDITORIAL

La Fundación Toledo no para, la educación es una prioridad

El altruismo no podría concebirse sin el apoyo de todos los sectores: empresarios, asociaciones civiles, ciudadanía, organismos no gubernamentales y el propio gobierno, ya que trabajar en beneficio de la comunidad es una tarea que nos compete a todos, más allá de otros intereses y de tal manera que afecta para bien al tejido social.

En este sentido, las últimas acciones en favor de la educación por parte de la Fundación Toledo, deja en claro que no se deben escatimar recursos ni esfuerzos, sobre todo si se trata de generar espacios propicios y de calidad para mejorar la educación de las infancias y juventudes de Chiapas.

Primero que nada, la Fundación Toledo y el gobierno de Berriozábal signaron un convenio de colaboración a finales de diciembre de 2025, para generar una infraestructura digna en diferentes centros escolares de dicho municipio.

Desde luego, esto no se quedó como una simple firma, la Fundación ya comenzó a generar trabajos, al menos en el preescolar comunitario Benito Juárez, quienes sufrieron carencias, pero jamás perdieron las esperanzas de un futuro digno. Ahora bien, esta escuela, según estima la propia Fundación, será la escuela insignia de este 2026, donde se desarrollarán varios proyectos en conjunto, no solo de infraestructura o recaudación de fondos, sino en conjugar a varios actores sociales que beneficiarán a estas aulas.

Recientemente, esta asociación continuó generando más espacios, esto quedó demostrado con el Proyecto Fénix allá en San Cristóbal de Las Casas, misma que fue secundada por el corporativo Coca Cola Femsa

Este proyecto sin duda representa una gran inversión y respaldo de los sectores empresariales, que al final de cuentas son vitales en el desarrollo de la sociedad. Por ello la alianza con un representante local y un gran emporio, los proyectos educativos van “viento en popa”.

Cabe destacar que durante varios años el Proyecto Fénix ha sido insignia de la Fundación Toledo, generando espacios y aulas más dignas, que sin duda tuvo un gran aporte en sistema educativo y en beneficio del tejido social. Al menos estas acciones, lo podemos decir y constatar, aminoran las carencias y deudas históricas que la entidad ha tenido que sobrellevar.

Ahora con estas dos acciones, en Berriozábal y San Cristóbal, respetivamente, no queda duda que para la Fundación Toledo, la educación, la salud y el arte son una prioridad.

Como hemos documentado en estas páginas, el tema de seguridad, los desplazamientos forzados, la corrupción en el sistema educativo, y la apatía, han generado cicatrices que parecer irreversibles, sobre todo dejando en la vulnerabilidad a infancias y juventudes de zonas marginales, tanto de la zona metropolitana como de otros lares del estado.

La educación durante muchos años fue un privilegio de unos cuantos, si bien se han realizado esfuerzos para llevar aulas y docentes a zonas con difícil acceso, aún queda mucho por hacer, sobre todo si las aulas en zonas pobladas están en condiciones ínfimas o no cuentan con los servicios básicos, dificultando su operatividad y la sana convivencia.

Si bien el mantenimiento de estos espacios corre por cuenta de gobierno en sus diferentes niveles y de las cooperativas o comités de padres de familia, al final no son suficientes para resolver los problemas a los que se atienen esos centros educativos.

Por esa razón, resulta esperanzador que la iniciativa privada aporte con inversión a la construcción, mantenimiento y apoyo al tema educativo, ya que aminoran el peso de esta gran responsabilidad, que al final del día, repercuten en una sociedad más sana y pacífica.

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