La destitución de Marx Arriaga expone los peligros del fanatismo
No hace falta nombrar las complicaciones de la Cuarta Transformación y de Morena en estos primeros meses de 2026, ya son de dominio público y están generando un gran descontento en la población, que bien pueden complicarles su permanencia en San Lázaro este 2027.
El colmo de estos accidentes políticos, es la destitución de Marx Arriaga, quien era el encargado del contenido escolar en los Libros de Textos Gratuitos (LTG) de la SEP; esto sin duda fue celebrado por la oposición y la sociedad civil, ya que el contenido del material escolar había generado polémica en padres de familia y grupos conservadores muy rancios.
De acuerdo a la propia SEP, la destitución corresponde a que el encargado de negó a realizar los cambios pertinentes, en este caso, incluir a más mujeres y corregir errores que previamente fueron señalados por especialistas en educación básico, según lo dicho, en el área de matemáticas, los problemas no obedecían a ninguna lógica y estaban lejos de presentar una enseñanza; además, las fechas históricas estaban mal o algunos consideran se cambiaron para satisfacer “fanatismos ideológicos”; eso sin contar el enfoque ideológico que presentó dicho material en la administración pasada, que ha generado rechazo en comités de padres de familias.
Otra polémica presentada en cuanto al contenido, fue que, en 2021, cuando este entra en funciones en el área mencionada, sacó una convocatoria para ilustrar los nuevos libros, la cual establecía que no había remuneración monetaria u otro estímulo; esto generó polémicas e indignaciones en la comunidad artística a nivel nacional y colectivos que buscan dignificar el trabajo del gremio artístico.
Al momento de que Claudia Sheinbaum asume la presidencia de México, ella planteó hacer modificaciones más pertinentes, lo que generó una tención con Arriaga. La primera rebeldía, podríamos llamarlo así, fue cuando instaló comités relacionados a la defensa del contenido de estos libros en diciembre de 2025, los cuales estaban basados en la NEM (Nueva Escuela Mexicana), el proyecto pedagógico que Andrés Manuel López Obrador quiso establecer en su mandato; lo anterior era el colmo, a lo que la presidente de México argumentó: “Nadie es portador de la verdad absoluta de la Cuarta Transformación, nadie, eso le pertenece al gobierno del pueblo»
En la misma sintonía, la presidenta defendió el trabajo de Mario Delgado, titular de la SEP, en aras de llevar la educación a los niños y jóvenes respectivamente.
Ahora bien, la destitución demostró el punto de quiebre, principalmente en que las ideologías arcaicas, la poca institucionalidad y la necedad cobran factura: el atrincheramiento de Marx Arriaga en las oficinas, no es un acto de protesta, es un capricho burdo, demostrando su calaña de porro y chairo: de hecho, que llegarán elementos de seguridad a desalojarlo, deja en claro el afán de este personaje por victimizarse y hacerse el protagonista, como si de un seudo “luchador social” se tratara.
Previo a su salida, como la ha expuesto Mario Delgado, se le ofreció una embajada en el extranjero, para poder representar dignamente a México en otros lares del mundo, negociación que terminó rechazando tajantemente.
Claro, no debemos olvidar que este personaje en más de una ocasión ha sido señalado de misógino, violentador de mujeres y existen señalamientos de acoso hacia él; entonces, este personaje encarna una caricatura mal hecha del “intelectualoide de izquierda”.
Ahora bien, la presidenta de México en la mañanera de este lunes 16 de febrero, ante los cuestionamientos sobre la salida de este personaje incómodo, respondió: “Los libros de texto (gratuitos) no son patrimonio de una persona”, dejando en claro que la educación de las futuras generaciones de mexicanos no está a merced de mezquindades ideológicas.




