EDITORIAL

Carlos Morales ya alzó la manita para repetir ¿Tendrá vergüenza?

3,567 CARACTERES

Aún no llega el 2027 ̶ eso que apenas estamos comenzando el 2026 ̶, cuando uno que otro sinvergüenza, ya está pavoneándose y presumiendo una supuesta popularidad para aspirar (suspirar) a un nuevo puesto en la próxima contienda electoral intermedia.

Dentro de estos personajes que ya andan cacareando un próximo puesto, quien nos sorprende, por el nivel de cinismo y descaro, si lo podemos nombrar así, es Carlos Morales Vázquez, el edil que dejó a Tuxtla en la miseria.

Al parecer las “benditas redes” y el poco rigor con la que difunden la información, andan difundiendo encuestas y percepciones, que podríamos considerar falsas, erróneas y ajenas a la realidad: no es lógico poner en el tablero político-electoral a Carlos Morales para volver como edil de la capital chiapaneca, quien en columnas de esta casa editorial, lo hemos considerado el “administrador de la derrota”.

Recordemos que en 2001 y 2012, cuando perdió las elecciones para llegar a la presidencia de Tuxtla Gutiérrez, su peso político era nulo, ya que él solo era una moneda de cambio, que supo moverse; primero en el extinto PRD y luego con Morena, el cual ni siquiera le alcanzó para posicionar a su grupo político.

Tan solo en 2024, quiso perpetuarse en el poder a través de la vía del “dedazo” por medio de otro hampón: Aquiles Espinosa, quien con sus pobres aspiraciones no le alcanzó para poder ser candidato de la Cuarta Transformación para la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez y solo brilló por manejar el coche donde iba el futuro gobernador.

Ahora ambos se encuentran en la Conafor, como delegados federales, brillando por su ausencia y su nulo trabajo, tan solo son una ornamenta muy cara para el erario que ni para la foto son útiles.

¿Acaso se tomó en cuenta la percepción ciudadana? Como dicen, es pura fantasía y de la más burda, tan solo basta ver como quedó la ciudad al final de su administración; en primer lugar, los índices de seguridad en la capital eran bajísimos, siendo la capital chiapaneca durante su sexenio (sus dos trienios) una de las ciudades más inseguras del país, acercándose a los escaños más deshonrosos.

Retomando el asunto de lo que circula en redes y demás portales de noticias de dudosa procedencia, se estima que este personaje fue “el mejor alcalde de Tuxtla Gutiérrez” y que dejó en plenitud a la ciudad. ¿Y el pésimo servicio de Veolia? Su gran logro ambiental, presume fueron los contenedores que compró a sobreprecio y están lejos de resolver el problema de la basura en Tuxtla Gutiérrez.

No olvidemos lo parco que era ante los medios, siendo uno de los ediles que más se mostró intransigente con la prensa, en muchos casos cerrándole las puertas a varios comunicadores, negando entrevistas y mostrarse hasta agresivo con más de uno.

La pregunta aquí es ¿De dónde vienen estos “sueños guajiros” para repetir como presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez? Posiblemente de la idea absurda que es cercano a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y su supuesta fidelidad al movimiento que lideró López Obrador: no por nada en su fallida precampaña para querer ser gobernador argumentó que él representaba al “verdadero obradorismo”, que le resultó contraproducente, ya que como mencionamos atrás, por sí mismo no representa mayor peso político para Morena y sus aliados, tan solo es un oportunista que supo estar en el momento idóneo para llegar a rosar las mieles del poder.

En fin, Carlos Morales cree que por tener buena relación con altos mandos de Morena y ser un amigo de los falsos profetas que pregonan ser “los representantes de la presidenta de México”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *