Julio Scherer dijo lo que ya sabíamos los chiapanecos: Escandón fue un inepto
El efecto AMLO en la elección presidencial de 2018 dejó un mal sabor de boca en la entidad: personajes sin peso político ni carisma, de poca honestidad y que a la postre resultaron unas rapiñas, terminaron ascendiendo a un puesto de poder en ese sexenio, que será recordado por una escalada del crimen organizado sin precedentes y por las carencias que dejó.
Lo anterior es explicado con lujo de detalle en el libro publicado por la editorial Planeta: “Ni venganza, ni perdón” de Julio Scherer Ibarra ̶ hijo del fundador de la revista Proceso ̶, quien fungió como consejero jurídico del expresidente Andrés Manuel López Obrador en su administración.
Tan solo han pasado pocos días de la publicación de este libro y según expertos en mercadotecnia, podría ser uno de los libros más vendidos en el país, sepultando a la reciente publicación de “Grandeza” del propio expresidente.
La controversia no termina ahí, ya que, en las primeras reseñas del libro, se están ventilando asuntos que tan solo eran murmullos, rumores o leyendas urbanas de lo que se suscitaba en las altas esferas de la Cuarta Transformación, resultando hasta el momento ciertas.
Claro, ya empezaron a surgir detractores del libro, sugiriendo que su autor es un verdadero traidor al movimiento, que recurre a una de las artimañas más viles tras perder los beneficios del poder: ventilar los aspectos más íntimos del poder, siendo este uno de los observadores más fidedignos.
Pero, el asunto que nos compete sin duda, es la mención de Chiapas, en especial la relación de Rutilio Escandón Cadenas con el líder moral de Morena, y como este se benefició para llegar a la gobernatura de Chiapas.
Antes que nada, lo que se expondrá, al menos para los chiapanecos que padecimos los estragos del rutilismo, no es un misterio, novedad o una gran revelación: Rutilio Escandón era un hombre gris, cobarde y con poco carácter, no por nada las malas lenguas le decían que era un “personaje tibio”.
Ahora bien, la fortuna del 2018 le benefició: el libro abunda en el proceso interno de Morena en Chiapas para la designación del futuro candidato a la gobernatura, donde pesó más el nepotismo y la amistad, al ser Rutilio compañero de Adán Augusto en el senado a principios del siglo XXI, y eventualmente estar emparentados, ya que el actual cónsul de Miami se casó con la hermana del exgobernador de Tabasco, y claro, la amistad que sostuvo con Andrés Manuel López Obrador.
Por ello resulta inverosímil que Rutilio, en otras circunstancias, fuera siquiera candidato, ya que su estructura dentro del partido y sus adeptos no le alcanzaban siquiera para ganar una contienda interna, ya no digamos en una elección.
Otro aspecto a destacar, es el desarrollo de la campaña, que mostró contrariedades y grietas, las cuales eventualmente reventaron y peor aún, en la cara del movimiento: el poco carisma del candidato, su lejanía hacia la gente, que la misma estructura de Morena en Chiapas no lo veía con buenos ojos y que en varias ocasiones rechazó sugerencias o consejos. Si bien Morena en 2018 arrasó en Chiapas a nivel federal, en las diputaciones, alcaldías y senadurías, las estadísticas para la gobernatura no se comparan en nada al triunfo de López Obrador, evidenciando mucha apatía electoral ante la figura de Rutilio Escandón
Pero, lo que más incomoda, es como fue la ejecución de las funciones gubernamentales de Rutilio al frente de la entidad: bajo la simulación de que todo está bien y con estadísticas maquilladas a modo, para aparentar una estabilidad y lo más recordado, su inoperancia y falta de carácter para afrontar el problema de la delincuencia en el estado, que con él al frente se desbordó.
Ahora bien, si lo vemos como un aspecto positivo del libro, es como deja bien parado al actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien a pesar de las limitaciones que le impusieron para ser en esa contienda el candidato, supo estar a la altura del movimiento: primero, aportando a la estructura y dando la cara.
Por ello, el autor deja en la incertidumbre ¿Qué hubiera sido de Chiapas si ERA hubiese tomado las riendas? Claro, Scherer Ibarra destaca el trabajo realizado por Ramírez Aguilar para revertir la crisis de seguridad que heredó Escandón Cadenas, que a pesar de las adversidades, supo ser un muro de contención muy sólido.




