Los incendios forestales no deben tomarse a la ligera, representan un riesgo a la salud y al medio ambiente
Uno de los actos más trascendentales de la Nueva ERA, es la firma de la Declaratoria Estatal Preventiva de Quema y Roza para la temporada de estiaje 2026, misma donde el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, encabezó la firma, con el fin de preparar a la entidad para afrontar una de las problemáticas que, desafortunadamente incrementó en los últimos años: los incendios forestales.
Aquí el mandatario no solo encabezó la firma de esa declaratorio, sino que revisó y reforzó de manera integral las estrategias y acciones, las cuales implementarán en esta temporada, con el fin de prevenir y combatir los incendios en distintas regiones de Chiapas, en especial 16 municipios que tienen mayor nivel de riesgo.
Además, se contó con la presencia de autoridades municipales, estatales y federales, junto a organismos de seguridad y justicia, para así trabajar de manera conjunta y coordinada para afrontar estos males.
Precisamente, el año pasado cuando la actual administración tomó las riendas, los incendios forestales en el estado, redujeron de manera considerable, mostrando un avance en materia preventiva y de combate; desde luego, aún falta mucho por hacer, ya que los estragos del cambio climático están cobrando factura y la cultura preventiva es una carrera contra el tiempo, no se puede dar marcha atrás.
También, hay que reconocer que estos crímenes ambientales tienen vacíos legales y jurídicos, lo que hace imposible en muchos casos, generar sanciones y penalizaciones contra quienes afectan al medio ambiente.
Recordemos que, en los últimos años, al menos en la zona metropolitana de Chiapas, y en especial, Tuxtla Gutiérrez, la calidad del aire empeoró, siendo el cerro del Mactumactzá y parte de la zona que corresponde al Cañón del Sumidero, las más vulnerables y afectadas en esta temporada de estiaje. De esta manera, actividades cotidianas como hacer deporte, caminar o demás rutinas, resultan lacerantes para la salud en temporada de estiaje; tan solo rememorar como ciertos incendios en los alrededores de Tuxtla Gutiérrez han afectado las labores diarias.
Este mes de febrero, marzo y abril, serán vitales en la prevención y combate de incendios, de esto dependerá como se desarrollen las siguientes temporadas del año; tanto las lluvias y la recepción de los frentes fríos. Tampoco descartemos como esto afectará a los cultivos y cosechas.
Parte de las causas de los incendios forestales están relacionados a la agricultura, sobre todo que, al quemar grandes parcelas de pasto seco, para limpiar los terrenos de una manera más fácil y que sean propicios para nuevos cultivos, los campesinos optan por quemar; lo cierto es que muchas veces se salen de control y terminan afectando a zonas que son vulnerables, en especial a áreas naturales protegidas o reservas ecológicas, que son bastiones de flora y fauna.
Claro, las prácticas ilegales están relacionadas, la deforestación y la tala ilegal, un negocio lucrativo para quienes depredan la riqueza natural y dejan en la indefensión a los territorios; de hecho, el crimen organizado para extraer recursos naturales o los cárteles inmobiliarios, para hacerse de terrenos que, por cuestiones legales no pueden ser intervenidos, provocan estos desastres, sin pensar en el futuro.
Las acciones para prevenir y combatir no deben enfocarse solo en las consecuencias, sino en las causas; es necesario establecer sanciones duras, penalizaciones y legislaciones que promuevan una cultura de prevención y combate, ya que de nada servirán las acciones de los tres órdenes y los cuerpos de protección civil, militares y de seguridad cuando ocurran estos siniestros, sino se ataca el origen de estos.




