El Super Bowl está a la vuelta de la esquina; y el aguacate es la gran víctima
En medio de los aranceles y las posibles intromisiones estadounidenses en México, está por desarrollarse el duelo entre los Sewhawks y Patriots (igual que en 2014, pero sin Tom Brady), pero con un contexto político completamente distinto, con una constante y problemática: la demanda de aguacate.
Ahora bien, este evento de gran relevancia para la sociedad de Estados Unidos, en muchos aspectos ha repercutido en México, sobre todo en la demanda que el aguacate, el limón y otros cultivos tienen en esa temporada, generando un encarecimiento en el menor de los casos o la intromisión del hampa para apropiarse de tierras y generar violencia, tal y como se ha suscitado en Michoacán y Morelos, por mencionar algunos estados.
De acuerdo a varios medios, la demanda del aguacate sigue en aumento, y este año no es la excepción, ya que las toneladas no dejan de ingresar, pero ¿Acaso la imposición de aranceles a México afectó al ciudadano obeso norteamericano? Claro que sí, por ello muchos economistas y especialistas anticiparon que la sanción arancelaria repercutiría negativamente en los bolsillos de los ciudadanos y en las cadenas de producción dentro de la nación americana.
En este sentido, el aguacate en México es uno de los principales ingredientes para platillos, comidas, salsas, snacks, entre otros, lo que es necesario para su gastronomía, economía y tradición. En los últimos 15 años, la demanda por aguacate y limón creció exponencialmente en el mercado norteamericano; en primero por la presencia de migrantes, en especial los mexicanos quienes fueron los embajadores, por decirlo así, de dar a conocer este fruto prehispánico y la propia cultura pop a través de series y películas, que tan solo han reforzado el estereotipo negativo del latino, ha popularizado el aguacate, siendo hoy en día y en estas fechas el guacamole uno de sus platillos más solicitados.
Por ello, a los productores de aguacate se les hace más redituable exportarlo, al igual que el limón, que es un complemento importante; esto ha encarecido el precio del aguacate. Recordemos que el aguacate hasta hace unas décadas era considerado un fruto barato; de hecho, en el clasismo del propio mexicano, prepararse una torta de puro aguacate era un señalamiento de pobreza y marginalidad; ahora, como dirían, el aguacate es tema de estatus.
Precisamente, al venderse grandes toneladas a Estados Unidos, el aguacate que se comercia en México, como dicen es “la sobra”, lo más lamentable es que nos lo venden caro; no es de extrañar que el aguacate y el limón, respectivamente, después del Super Bowl sea muy caro y escaso en Chiapas y México, más aún en los meses de febrero, marzo y abril.
Claro, el aguacate es uno de los estragos de la globalización, la gentrificación y la apropiación cultural, de pasar a ser un fruto para las clases bajas, a ser uno exótico, gourmet y poco accesible; no por nada los memes de internet hacen alusión de que el aguacate es un nuevo símbolo de riqueza y de poder.
Tampoco debemos dejar de lado las afectaciones ambientales que el cultivo del aguacate ha dejado en México; convenientemente, el crimen organizado y los Cárteles no se podían quedar atrás en este negocio tan lucrativo: el crecimiento y demanda del aguacate van ligados al deterioro ambiental y de seguridad en Michoacán y otros estados productores, en la que si bien crecen los cultivos, también la presencia criminal. No olvidemos los incendios forestales en ciertas áreas naturales protegidas, que sabemos, no fueron accidentes y posteriormente se convirtieron en zonas de cultivos de aguacates; no dejemos de lado, las muertes a activistas ambientales, la depredación a los santuarios de mariposas, que cobró la vida de Homero Gómez González.
En fin, mientras nuestros vecinos incomodos del norte disfrutan el desarrollo del emparrillado, padecerán los estruendos y balbuceos incomodos, ya que Bad Bunny será quien encabeza el ya icónico “Espectáculo del Medio Tiempo”, sumado sus declaraciones en los Grammys, su presencia será non grata.




