Hay de libros a libros
Los políticos de Morena ya no saben cómo llamar la atención ni cómo colocar su narrativa en boca de todos, aunque ésta no persiga los fines que dicen buscar. Por el contrario, pareciera que muchas de sus acciones están cuidadosamente calculadas para generar polémica, desviar la atención de los temas verdaderamente torales y distraer de los problemas que hoy afectan la vida política del país.
El regalo del libro La Grandeza, de evidente contenido político, que el gobernador de Tabasco, Javier May, entregó a los niños ganadores de un torneo de futbol en el municipio de Nacajuca, es precisamente motivo de análisis. ¿Era realmente el obsequio más adecuado para los menores o el trasfondo era provocar conversación, aunque fuera en tono de burla?
El resultado fue el esperado: la indignación en redes sociales se volvió viral. Y no precisamente por el contenido del libro escrito por el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sino porque al utilizar su figura como eje del premio, la Cuarta Transformación parece confiar en que el episodio no pasará de ser un motivo de sorna y que, además, no habrá consecuencias por el abierto favoritismo hacia el exmandatario.
Quizá tengan razón al pensar así, porque los ejércitos de bots siempre serán utilizados para intentar construir una percepción de respaldo hacia la autoridad. Sin embargo, quienes consideran que este hecho fue una arbitrariedad parecen ser mayoría en las redes sociales, donde abundan las críticas hacia la forma de gobernar de diversos políticos de Morena.
Y en esta ocasión no se cuestiona que el regalo haya sido un libro por el simple hecho de que su autor sea López Obrador. El problema radica en que difícilmente un niño de esa edad leerá una sola página de una obra con esas características. Tal vez el verdadero destinatario sean los padres, con la intención de acercarlos al discurso «humanista» de la Cuarta Transformación, aunque también resulta poco probable que se animen a leer sus más de 600 páginas.
¿O alguien realmente cree que los niños se interesarán por un texto que aborda las bases teóricas del llamado «humanismo mexicano»; el origen de las civilizaciones, la cosmología y la historia universal; el legado intelectual, ético y cultural de pueblos como los olmecas, mayas, zapotecas y mexicas; la resistencia cultural de los pueblos indígenas frente a la visión eurocéntrica; las críticas al periodo colonial y el cuestionamiento de la narrativa que atribuye la identidad mexicana al legado de los conquistadores?, entre muchos otros temas.
Muy distinto habría sido que el gobernador Javier May destinara esos recursos para obsequiar libros recomendados para el público infantil y juvenil, como El Principito, Mujercitas, Cuentos clásicos, Los juegos del hambre, Gruñón, Harry Potter y el misterio del príncipe, Érase una vez un corazón roto, Mi primera biblioteca —colección de 12 libros de cartón— o Adivina cuánto te quiero, entre muchas otras obras disponibles en cualquier biblioteca o librería.
Nadie niega que regalar un libro sea una excelente forma de fomentar la lectura, estimular la imaginación y fortalecer el aprendizaje. Lo cuestionable es utilizar ese noble propósito para intentar quedar bien con el jefe político; en este caso, Javier May con López Obrador, entregando una obra cuyo contenido no resulta adecuado ni atractivo para la edad de los niños.
¿A quién pretende engañar el gobernador de Tabasco con esta ocurrencia? Incluso, como se comenta en redes sociales, habría quien apostaría a que ni el propio mandatario ha leído completo el libro que decidió regalar. Lo que sí parece evidente es que, con esta acción, Javier May buscó colocar nuevamente a López Obrador en el centro de la conversación pública y, de paso, estar él mismo en boca de todos. Sin embargo, la estrategia terminó generando el efecto contrario.
En medio de un contexto político complejo, el gobernador intenta ensalzar nuevamente la figura de AMLO y evitar que su presencia se diluya en el debate público. No obstante, cada vez son más quienes cuestionan que el expresidente siga marcando agenda desde sus redes sociales, allá por los rumbos de «La Chingada».




