Por: Gilberto de los Santos Cruz
Cada 11 de febrero se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha que nos invita a reflexionar, celebrar y renovar compromisos en torno a la participación plena y equitativa de las mujeres y niñas en todos los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Este día no solo es un recordatorio de los logros alcanzados por mujeres científicas a lo largo de la historia, sino también un llamado a eliminar barreras estructurales que aún limitan su desarrollo académico y profesional.
Un desafío global con raíces profundas
La ciencia ha sido, tradicionalmente, un campo dominado por hombres. Aunque las mujeres han contribuido de manera invaluable desde Marie Curie hasta científicas contemporáneas en diversas disciplinas sus aportes a menudo han sido invisibilizados o subvalorados. A pesar de los avances, hoy seguimos enfrentando brechas importantes: menor acceso a educación científica de calidad, escasa representación en posiciones de liderazgo científico, brechas salariales, estereotipos de género y redes de apoyo limitadas.
Organizaciones internacionales como la UNESCO, la ONU Mujeres y la UNICEF han señalado que las niñas y mujeres representan menos del 30% de los investigadores en todo el mundo, y su presencia disminuye aún más en campos como la ingeniería y la informática. La solución no es solo un tema de equidad, sino también de justicia y desarrollo: cuando las mujeres participan plenamente en ciencia y tecnología, se generan soluciones más diversas, inclusivas y eficaces para los retos sociales, ambientales y económicos que enfrentamos.
México: Avances, retos y compromisos
En México, la participación de mujeres en la ciencia ha crecido en las últimas décadas. Instituciones académicas, centros de investigación y organismos públicos han implementado políticas para fomentar la inclusión de mujeres en programas de investigación y desarrollo. El CONACYT, por ejemplo, ha impulsado estrategias para incrementar la participación femenina en áreas científicas de alta especialización.
Sin embargo, persisten desafíos importantes: brechas de género en la matrícula de carreras STEM, discriminación estructural, escasa representación en niveles directivos y dificultades para conciliar vida profesional y familiar. Para avanzar hacia la igualdad real es indispensable que las políticas no solo abran puertas, sino que transformen entornos educativos y laborales para que sean verdaderamente accesibles, seguros e inclusivos para todas.
Chiapas: Ciencia con rostro de mujer
En el estado de Chiapas, la ciencia también está viviendo una etapa de transformación. Las instituciones educativas, desde nivel básico hasta superior, han fortalecido programas que impulsan a niñas y jóvenes a interesarse por la ciencia y la tecnología. Talleres, ferias científicas, congresos y actividades comunitarias se han multiplicado con la intención de mostrar que la curiosidad, la investigación y el pensamiento crítico no tienen género.
Además, actores clave del sector público han reconocido la importancia de reforzar estas iniciativas. El gobernador Dr. Eduardo Ramírez Aguilar ha expresado en múltiples ocasiones su compromiso con la educación científica y con la equidad de género. Bajo su administración, se han promovido acciones para garantizar que niñas y jóvenes chiapanecas tengan acceso a oportunidades educativas de calidad en áreas científicas, tecnológicas y de innovación.
El Dr. Ramírez Aguilar ha señalado que un Chiapas más próspero se construye con un enfoque inclusivo, donde las mujeres no solo acceden a la ciencia, sino que también son protagonistas de la agenda científica estatal. Este compromiso se traduce en apoyo a proyectos educativos, fortalecimiento de infraestructuras escolares y colaboraciones con organizaciones civiles que trabajan por la igualdad de género y el empoderamiento de niñas y mujeres en el ámbito científico.
Igualdad vs. Equidad: claves para entender el reto
Es importante distinguir dos conceptos fundamentales en este campo: igualdad y equidad. La igualdad implica ofrecer las mismas oportunidades y condiciones para todas y todos. La equidad, por su parte, reconoce que las personas parten de contextos diferentes y que, para alcanzar resultados justos, se requieren medidas que compensen desigualdades estructurales.
En la práctica, esto significa que no basta con abrir la puerta a las niñas para estudiar ciencias, sino también garantizar que reciban orientación desde la infancia, apoyo familiar, becas, infraestructura adecuada y ambientes libres de discriminación o acoso. La equidad busca nivelar el terreno para que todas independientemente de su origen, condición socioeconómica o género puedan desarrollarse plenamente como científicas, investigadoras, tecnólogas e innovadoras.
Inspiración y visibilidad: ejemplos que transforman
Una estrategia clave para promover la participación de mujeres en ciencia es visibilizar modelos a seguir. Cuando niñas y jóvenes ven científicas exitosas en universidades, laboratorios, empresas tecnológicas o comunidades rurales se amplía su visión de lo que es posible. Chiapas ha sido cuna de mujeres que, con talento y determinación, han sobresalido en áreas científicas diversas, desde la biología y la salud hasta la ingeniería y las ciencias ambientales.
Las historias de estas mujeres son una fuente de inspiración y motivación para nuevas generaciones. Ellas demuestran que no solo se puede estudiar ciencia, sino también liderar proyectos, innovar en soluciones comunitarias y contribuir al desarrollo sostenible del estado y del país.
Educación, políticas públicas y cultura: un círculo virtuoso
Promover la participación de mujeres en ciencia no depende de un solo actor: requiere coordinación entre gobierno, instituciones educativas, sector privado, sociedad civil y familias. Algunos pasos clave incluyen:
- Políticas educativas que integren educación científica desde temprana edad y promuevan experiencias prácticas para niñas.
- Becas y apoyos específicos para jóvenes mujeres que desean estudiar carreras STEM.
- Capacitación docente para eliminar estereotipos de género en el aula.
- Programas de mentoría que conecten a estudiantes con científicas y profesionales del campo.
- Entornos seguros y libres de violencia en escuelas, universidades y centros de investigación.
La implementación de estas estrategias fortalece no solo la presencia de mujeres en ciencia, sino también la calidad y pertinencia de la ciencia misma. Una ciencia más diversa es una ciencia más creativa, inclusiva y capaz de responder a los retos reales de nuestras comunidades.
Mirada hacia el futuro: compromisos concretos
En Chiapas, como en el resto del mundo, el reto continúa. Celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos obliga a evaluar lo que hemos logrado y, sobre todo, a pensar qué podemos hacer mejor. El compromiso del gobernador Dr. Eduardo Ramírez Aguilar con la educación, con la ciencia y con la equidad de género es un paso significativo, pero su impacto dependerá de la participación activa de todos los sectores de la sociedad.
Las instituciones educativas deben seguir innovando en métodos pedagógicos; los padres y madres de familia deben alentar a sus hijas a explorar el mundo científico sin prejuicios; las autoridades deben asignar recursos y diseñar políticas efectivas; y la sociedad en su conjunto debe reconocer y celebrar los logros científicos de mujeres de todas las edades.
Conclusión: Una ciencia para todas y todos
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es más que una fecha en el calendario: es un recordatorio de que el talento no tiene género, y que cuando a las mujeres se les da la oportunidad, pueden transformar realidades, innovar para el bienestar común y construir un futuro más justo y sostenible.
En Chiapas, con el respaldo de líderes comprometidos como el Dr. Eduardo Ramírez Aguilar y con el esfuerzo conjunto de comunidades, instituciones educativas y organizaciones civiles, estamos construyendo un camino donde cada niña pueda decir con orgullo: sí, yo también soy científica.




