Juegan un papel importante las presiones sociales como el acoso escolar, el acoso laboral y digital
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, una fecha que busca visibilizar una de las enfermedades mentales más extendidas y menos comprendidas a nivel global. La depresión no es un estado pasajero de tristeza ni una debilidad emocional, se trata de un trastorno complejo que afecta la forma en que las personas sienten, piensan, actúan y funcionan en su vida diaria, con consecuencias que pueden llegar a ser incapacitantes si no se atienden de manera oportuna.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión representa actualmente la principal causa de discapacidad en el mundo y una de las mayores cargas para los sistemas de salud.
La relevancia de establecer un día dedicado a la lucha contra la depresión radica en la necesidad urgente de sensibilizar a la población, romper estigmas y fomentar la detección temprana. Las cifras continúan en aumento y, en muchos casos, el padecimiento permanece oculto debido al desconocimiento, la minimización de los síntomas o el temor a ser juzgado.
Entre las manifestaciones más frecuentes de la depresión se encuentran la tristeza persistente, la pérdida de interés o placer en actividades cotidianas, el aislamiento social, las alteraciones del sueño y del apetito, la falta de energía, los problemas de concentración y los sentimientos de culpa o inutilidad. Estos síntomas no solo afectan el bienestar emocional, sino que deterioran las relaciones personales, el desempeño académico o laboral y la calidad de vida en general. Especialistas advierten que la depresión requiere atención médica y psicológica especializada. No recibir tratamiento puede derivar en la aparición de otros trastornos como ansiedad, estrés crónico, fobias o conductas obsesivas, y en escenarios más graves, aumentar el riesgo de suicidio. Por ello, se insiste en que no debe confundirse con un desánimo temporal ni resolverse únicamente con fuerza de voluntad.
A ello se suman causas externas relacionadas con experiencias de vida, como la exposición prolongada al estrés, situaciones traumáticas, problemas económicos, desempleo, pérdidas afectivas, rupturas sentimentales o enfermedades previas.
También juegan un papel importante las presiones sociales, entre ellas el acoso escolar, el hostigamiento laboral y el acoso digital, fenómenos cada vez más presentes y que pueden detonar o agravar síntomas depresivos, especialmente en adolescentes y jóvenes.
En el ámbito médico, la depresión se presenta en diversas formas. El trastorno depresivo mayor es considerado el más severo, debido a su intensidad, duración y posibilidad de recaídas, afectando de manera directa las funciones básicas de la persona. El tratamiento varía según el tipo y la gravedad del trastorno, e incluye terapia psicológica.




