Cuando el derecho penal pretende castigar estructuras y no conductas

DR. JORGE ANTONIO OROZCO ZUART *

LIC. Y C.P.  ANDRÉS ANTONIO OROZCO VELASCO**

  • A propósito de lo que está ocurriendo en el Tribunal superior de Justicia de Chiapas y el salto mortal de la materialidad administrativa a la penal.

En México, algo grave está ocurriendo en silencio dentro del sistema de justicia penal: se está dejando de perseguir conductas para comenzar a perseguir estructuras.

Cada vez con mayor frecuencia, el Ministerio Público construye imputaciones penales no a partir de hechos concretos, sino de cargos, organigramas y pertenencia institucional. El servidor público ya no es investigado por lo que hizo, sino por el lugar que ocupa dentro de una estructura administrativa. Y eso, en términos constitucionales, es profundamente peligroso.

El derecho penal en un Estado democrático tiene una premisa básica: la responsabilidad es personalísima. Nadie puede ser sancionado por lo que otros hicieron, ni por formar parte de un comité, ni por ostentar un cargo público. SE CASTIGAN CONDUCTAS, NO POSICIONES.

Sin embargo, la práctica reciente muestra un fenómeno inquietante: la sustitución de la prueba por la jerarquía. En lugar de acreditar quién ordenó, quién ejecutó o quién se benefició de un acto ilícito, se imputa de manera general a todos los integrantes de un órgano administrativo. La lógica es simple —y equivocada—: si estabas ahí, eres responsable.

Este desplazamiento del derecho penal hacia una lógica estructural rompe con principios esenciales del sistema acusatorio. Viola la presunción de inocencia, diluye la exigencia de dolo y convierte la coautoría en una ficción conveniente. Pero, sobre todo, erosiona la seguridad jurídica.

No se trata de un problema menor. Este tipo de imputaciones no solo son inconstitucionales conforme a los artículos 14, 16 y 20 de la Constitución mexicana, sino también inconvecionales frente a los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Casos como Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez vs. Ecuador, Tibi vs. Ecuador o Bayarri vs. Argentina HAN ESTABLECIDO CON CLARIDAD QUE LA PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD DEBE ESTAR BASADA EN RAZONES INDIVIDUALIZADAS, PRUEBAS SUFICIENTES Y UNA ESTRICTA OBSERVANCIA DE LA LEGALIDAD PENAL.

Cuando se detiene o se pretende procesar a una persona sin acreditar su conducta específica, lo que se produce no es justicia, sino arbitrariedad.

Este fenómeno tiene además un efecto perverso: paraliza la función pública. Si cualquier servidor puede ser imputado penalmente por decisiones en las que no participó directamente, el resultado será la inacción, el miedo institucional y la burocracia defensiva. NADIE QUERRÁ FIRMAR, DECIDIR O PARTICIPAR.

LA FRONTERA ENTRE RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA Y RESPONSABILIDAD PENAL SE ESTÁ DESDIBUJANDO PELIGROSAMENTE.

NO TODO ERROR ADMINISTRATIVO ES DELITO, NI TODA IRREGULARIDAD PRESUPUESTAL IMPLICA DOLO. EL DERECHO PENAL DEBE SER LA ÚLTIMA RATIO, NO LA PRIMERA HERRAMIENTA DE CONTROL.

Hoy más que nunca es necesario reivindicar una idea fundamental: el derecho penal no castiga estructuras, castiga conductas humanas individualizadas. Todo lo demás es una forma sofisticada de autoritarismo.

SI PERMITIMOS QUE ESTA LÓGICA AVANCE, ESTAREMOS RENUNCIANDO A UNO DE LOS PILARES MÁS IMPORTANTES DEL ESTADO DE DERECHO: QUE NADIE PUEDE SER PRIVADO DE SU LIBERTAD SIN UNA IMPUTACIÓN CLARA, CONCRETA Y PLENAMENTE ACREDITADA.

CHINA YA EDUCA CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL:

LA MUERTE DEL MAESTRO TRADICIONAL Y EL NACIMIENTO DEL DOCENTE ESTRATÉGICO (PARTE II)

I.          EL FIN DE UNA ERA

Durante siglos, la educación descansó sobre una estructura aparentemente inquebrantable: el maestro como depositario del conocimiento y el alumno como receptor pasivo. Esta arquitectura, heredada de modelos escolásticos y consolidada por la modernidad, hoy enfrenta su mayor crisis.

La irrupción de la inteligencia artificial no solo ha modificado los métodos de enseñanza; ha puesto en jaque el fundamento mismo del sistema educativo.

Mientras gran parte del mundo debate si debe permitir el uso de la inteligencia artificial en las aulas, China ha tomado una decisión radical: integrarla como eje estructural de su modelo educativo.

No se trata de una innovación pedagógica. Se trata de una transformación civilizatoria.

II. LA EDUCACIÓN CHINA: DE LA ENSEÑANZA UNIFORME AL APRENDIZAJE ALGORÍTMICO. En el modelo educativo Chino, la inteligencia artificial no es una herramienta complementaria, sino un sistema operativo del aprendizaje.

Cada estudiante es analizado en tiempo real. Sus errores, tiempos de respuesta, patrones de comprensión y hasta niveles de atención son procesados por algoritmos que ajustan automáticamente el contenido educativo.

El resultado es la RUPTURA DEL PRINCIPIO DE ENSEÑANZA HOMOGÉNEA. Ya no existen grupos que avanzan al mismo ritmo; existen individuos que aprenden conforme a su propia curva cognitiva.

La educación deja de ser colectiva y se convierte en profundamente personalizada. Este cambio, en términos estructurales, es equivalente a pasar de la imprenta a la computación. En China los niños nacen con la IA y en la primaria viven, conviven y aprenden con ella.

III. EL NUEVO ROL DEL DOCENTE: de transmisor a estratega del conocimiento. La inteligencia artificial ha despojado al docente de su función histórica más importante: ser la fuente primaria de información.

Hoy, cualquier estudiante con acceso a una plataforma de inteligencia artificial puede obtener explicaciones, resolver problemas complejos o generar textos estructurados en segundos. Esto obliga a redefinir el papel del maestro.

El docente del siglo XXI ya no enseña contenido; enseña criterio.

Su función se transforma en: Curador del conocimiento, Formador de pensamiento crítico, Evaluador de la veracidad y calidad de la información en

Guía en la construcción del juicio. En otras palabras, el maestro deja de ser un orador y se convierte en un estratega. Este cambio no es opcional. Es inevitable.

IV. VIGILANCIA, EFICIENCIA Y EL DILEMA DE LA LIBERTAD

El modelo Chino incorpora elementos que, desde una perspectiva occidental, generan inquietud: monitoreo facial, análisis de atención y seguimiento conductual dentro del aula. Estos mecanismos permiten niveles de eficiencia educativa sin precedentes, pero abren una discusión profunda sobre los límites de la vigilancia en procesos formativos.

¿Puede existir aprendizaje sin libertad?

¿Puede la eficiencia justificar la supervisión constante?

China ha optado por privilegiar el rendimiento colectivo sobre la privacidad individual. Occidente, en cambio, enfrenta una disyuntiva que aún no resuelve.

V. MÉXICO FRENTE AL ESPEJO: entre la prohibición y la irrelevancia

En México, el debate educativo sobre inteligencia artificial se ha centrado en el temor: plagio, dependencia tecnológica, pérdida de habilidades cognitivas.

La respuesta institucional ha sido, en muchos casos, la restricción.

Sin embargo, prohibir la inteligencia artificial en el aula es equivalente a prohibir la calculadora en la ingeniería o el internet en la investigación jurídica.

No detiene el avance. Solo genera rezago.

El verdadero problema no es que los estudiantes usen inteligencia artificial.

El problema es que el sistema educativo no ha redefinido qué significa aprender.

VI. SÓCRATES EN LA ERA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Paradójicamente, el futuro de la educación no está en la tecnología, sino en el pensamiento más antiguo de la filosofía: el método socrático.

Si la inteligencia artificial puede responder cualquier pregunta, el valor ya no está en la respuesta, sino en la pregunta.

Sócrates no enseñaba datos. Enseñaba a pensar.

Ese es el modelo que hoy recupera relevancia.

La inteligencia artificial resuelve; el humano debe cuestionar.

La inteligencia artificial informa; el humano debe interpretar.

La inteligencia artificial construye textos; el humano debe dotarlos de sentido.

VII. CONCLUSIÓN: EL RIESGO DE NO TRANSFORMARSE

China no solo está formando estudiantes más eficientes. Está formando una generación adaptada a convivir con inteligencia artificial como extensión natural de su pensamiento.

El riesgo para países que no adopten este modelo no es tecnológico, sino estructural: formar profesionistas obsoletos en un mundo que exige nuevas capacidades cognitivas.

La educación no desaparecerá. Pero el modelo tradicional ya lo hizo.

El maestro que no evolucione será sustituido, no por la inteligencia artificial, sino por otro maestro que sí entienda cómo utilizarla. Porque en esta nueva era, el conocimiento ya no es poder. El poder está en saber qué hacer con él.

La pregunta es, ¿cómo vamos en México y cómo vamos en Chiapas?

*DR. EN DERECHOS HUMANOS, JUICIOS ORALES, CRIMINALISTICA Y CRIMINOLOGIA, DERECHO FISCAL, DERECHO PUBLICO, ADMINISTRACION PUBLICA Y CIENCIAS POLITICAS, ** LIC. EN DERECHO Y CONTADOR PUBLICO CON PROMEDIO DE EXCELENCIA RECONOCIDO A NIVEL NACIONAL POR EL CENEVAL.

orozcozjorge12@gmail.com.

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