Chiapas y Guatemala: hacia una nueva ERA

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

El panorama en la frontera sur mexicana está experimentando una transformación estructural. 

Lo que antes se gestionaba bajo una óptica de crisis y contención migratoria, hoy comienza a perfilarse como una oportunidad estratégica de desarrollo industrial.

José Manuel Blanco Urbina, presidente de la Federación de Colegios, Barras y Asociaciones de Abogados de Chiapas, analizó el estado actual de la relación binacional, en el programa Z Digital, subrayando que la voluntad política entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo guatemalteco es la clave para convertir a la entidad en un polo logístico competitivo.

Tras las presiones externas por controlar los flujos masivos en el río Suchiate, las dinámicas han cambiado. 

Según Blanco Urbina, el endurecimiento de las políticas en Estados Unidos ha provocado que el objetivo del migrante se reubique: ya no se busca el norte, sino la estabilidad en México.

En este sentido, dijo que las autoridades del trabajo en México deben vigilar que esta integración sea ordenada, garantizando que la oferta laboral beneficie tanto a extranjeros como a connacionales sin generar desplazamientos.

Para que esta cooperación internacional prospere, Blanco Urbina enfatizó que es imperativo sanear el Instituto Nacional de Migración (INM). 

La propuesta no se limita a un cambio de imagen o de nombre, sino a una auditoría profunda.

“Se requiere una revisión interna del trabajo de los agentes para erradicar los negocios personales hechos a costa de la necesidad migrante. No puede haber desarrollo con elementos corruptos e impunidad”, señaló.

La gran apuesta de la administración de Claudia Sheinbaum radica en la industrialización binacional. Chiapas, históricamente un estado productor de materias primas, se encuentra ante la posibilidad de dar el salto hacia la manufactura y la transformación.

Hoy, a diferencia de las últimas décadas, se presenta una oportunidad real para aprovechar la frontera como puerta de entrada al mercado de Centroamérica, un sector comercial poco explorado.

La unión de esfuerzos entre México y Guatemala es descrita como un momento de “voluntad política” sin precedentes. Si se concretan las inversiones estratégicas, Chiapas dejará de ser solo una zona de paso para convertirse en el motor industrial del sur, aprovechando su posición estratégica para competir globalmente, destacó el analista.

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