“Chiapas Puede” busca erradicar mal histórico

En entrevista para el programa Z Digital de Diario Multimedia, la coordinadora del programa, Flor Marina Bermúdez, destacó que este programa es fundamental para la transformación y combatir el analfabetismo

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

La batalla más grande que enfrenta Chiapas es contra la ignorancia.

Flor Marina Bermúdez Urbina, coordinadora del programa Chiapas Puede, habló de este programa durante una entrevista concedida al espacio Z Digital, donde detalló los avances y desafíos de la estrategia de alfabetización más ambiciosa del actual gobierno estatal.

Para la funcionaria, este programa no es una acción aislada, sino el pilar de una “transformación profunda” necesaria para cerrar la brecha del rezago histórico que ha arrastrado la entidad por décadas.

Bermúdez Urbina reconoció que el arranque del proyecto no fue sencillo. El principal obstáculo fue el desánimo social, ya que muchos ciudadanos habían participado previamente en procesos de alfabetización fallidos.

A pesar de las resistencias iniciales, los resultados de 2025 son contundentes: gracias a un esfuerzo coordinado, más de 150 mil personas fueron atendidas, marcando una diferencia sustancial en las estadísticas estatales.

La estadística del analfabetismo en Chiapas tiene un componente de género y origen muy marcado. Según los datos compartidos por la coordinadora, siete de cada 10 personas que no saben leer ni escribir son mujeres.

Además, la mayoría son hablantes de alguna lengua indígena, y es precisamente en la Zona Altos, donde la afluencia de mujeres que buscan aprender es la más alta del estado.

La falta de recursos económicos ha sido la condena que históricamente impidió a las comunidades originarias asistir a la escuela.

Por ello, el programa no sólo enseña a leer y escribir, sino que busca fortalecer la autoestima de quienes habían sido relegados por el sistema.

Una de las claves del éxito de “Chiapas Puede” ha sido su cambio de metodología. En lugar de aplicar fórmulas genéricas, el programa implementó un esquema de operación microterritorial, mediante la identificación de los focos de mayor analfabetismo encontrados en los censos del INEGI.

“Se trabajó de la mano con presidentes municipales y, sobre todo, con asambleas comunitarias para garantizar el acceso de los alfabetizadores a zonas rurales”, comentó la funcionaria.

Por primera vez, se han adaptado materiales educativos para la población sorda, buscando integrar a un sector históricamente invisible para los gobiernos anteriores.

Con estos avances, el gobierno estatal busca que el cierre de la administración entregue un Chiapas con herramientas renovadas para que su población deje atrás la oscuridad del analfabetismo y tome las riendas de su propio desarrollo.

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