- Tradición, devoción y tapetes de aserrín marcan una jornada que reafirma la identidad de este pueblo del Soconusco
Bajo una persistente lluvia y con el firme espíritu de la fe, este 2 de febrero se celebró el Día de la Virgen de Candelaria, una de las festividades más representativas de Tuxtla Chico y el Soconusco.
Como cada año, se llevó a cabo la ya tradicional elaboración de tapetes de aserrín, una manifestación cultural relativamente joven, pero que se ha consolidado como símbolo de identidad y devoción en la región.
A pesar de que las condiciones climatológicas afectaron parcialmente los tapetes, la lluvia no fue motivo para suspender las actividades.
Vecinos, familias y voluntarios trabajaron de nuevo para restaurarlos y dejarlos listos antes del paso de la procesión, la cual se desarrolló conforme a lo programado. Habitantes del municipio y visitantes provenientes de distintas ciudades, incluso de Guatemala, acompañaron el recorrido sin importar el clima, demostrando que la fe y la tradición prevalecen ante cualquier
adversidad.











