Bernardo Figueroa.
La cirugía para extirpar el tumor de la corrupción en salud
Si hay un lugar donde el dinero público suele esfumarse como alcohol de curación, es en el sector salud. Durante años, entrar a una clínica en Chiapas implicaba rezar por la salud propia y por las finanzas públicas, que solían terminar igual que muchos pacientes, en terapia intensiva. Pero hace unos días, el gobernador Eduardo Ramírez, acompañado por los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial, anunció que la Secretaría de Salud estatal se convertirá en la primera dependencia del gobierno en someterse a la norma internacional ISO 37001, un sistema antisoborno que certifica procesos y cierra la puerta a las mordidas. O sea, van a poner cámaras en el quirófano de las licitaciones, de las contrataciones y el gasto público, para erradicar la corrupción.
Conviene echar un vistazo al expediente clínico del paciente antes de la operación. En el sexenio de Rutilio Escandón, la Secretaría de Salud, bajo la batuta del Pepe Cruz, no fue precisamente un modelo de transparencia. La Auditoría Superior de la Federación detectó múltiples observaciones por desvíos que alcanzaron cientos de millones de pesos del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud. Bajo esa gestión, el sector salud parecía más un laboratorio de creatividad financiera para desviar recursos de una institución sanitaria. Curioso, mientras algunos padecían la falta de medicinas, otros encontraban la fórmula para hacer rendir las carencias. Aquella administración se convirtió en símbolo de lo que no debe pasar, como los contratos asignados con una velocidad quirúrgica que ni los paramédicos alcanzan en una emergencia, obras inconclusas y una red de empresas fantasmas favorecidas donde la competencia brillaba por su ausencia.
El gobernador Eduardo Ramírez ha decidido que, en su gobierno, la transparencia no sea un adorno retórico, y empezó con Salud, el rubro más sensible y el que más recursos consume. La instrucción fue clara, se somete al escrutinio público con reglas internacionales. Ahí entra el secretario de Salud, Omar Gómez Cruz, quien tuvo el valor, o la valentía, que en política es casi lo mismo, de levantar la mano y decir: “Empiecen por mi dependencia”. En un medio donde echar culpas es el pasatiempo favorito, ofrecerse como primer paciente para la cirugía anticorrupción es digno de reconocimiento. El doctor Omar Gómez lo resumió bien: “La corrupción es el peor impuesto que pueden pagar los pueblos”. Y vaya que los chiapanecos han pagado facturas saladas.
EL BISTURÍ DE ROMERO BASURTO.
Pero ningún cirujano opera solo. Este movimiento no sería creíble sin la labor de quien empuña el bisturí normativo, como la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Ana Laura Romero Basurto. Ahí es donde la teoría se convierte en apremios administrativos. Romero Basurto ha entendido que el combate a la corrupción no es cosa de rifar culpas, sino de estandarizar procesos para que el soborno no encuentre resquicio. Lo ha demostrado con hechos, desde sancionar a funcionarios con inhabilitaciones ejemplares hasta garantizar que cada contrato en Salud tenga trazabilidad. Que la Secretaría de Salud sea la primera en certificarse no es casualidad; es el resultado de una visión donde la ética deja de ser un discurso para convertirse en un formato verificable.
Lo que viene no es sencillo, la ISO 37001 implica auditorías, controles y, sobre todo, voluntad política para no echarse para atrás cuando los focos se apaguen. Pero el simple hecho de que Chiapas mire hacia estándares internacionales en lugar de seguir operando con la ley del “ahí se va” es un parteaguas. La ciudadanía no quiere discursos, quiere resultados; quiere quirófanos que funcionen, medicinas en las farmacias y trato digno. Con esta medida, el gobierno de Eduardo Ramírez manda una señal clara, que la corrupción, esa enfermedad crónica que ha padecido Chiapas, y más en el sector salud, ha entrado a quirófano para ser erradicada.
UN ALCALDE QUE NO HA PERDIDO EL PISO.
Hace unos días pasó desapercibida la boda del alcalde de Tecpatán, César Marín. Cuando vi la fotografía, tuve que limpiarme los lentes y acercarme a la pantalla. No, no era un espejismo ni una estrategia de marketing del DIF municipal. Ahí estaba César Marín, firmando el acta de matrimonio en el marco de las bodas colectivas. Sí, leyó bien, el alcalde se casó en el mismo evento que docenas de parejas de su municipio, sin necesidad de montar un circo de tres pistas. Porque en el manual del político aldeano emergente, en el capítulo “bodas”, suele incluir un protocolo para armar el pachangón para estamparse en portadas de revista, que incluye la contratación de artistas de moda, como Julión, Matute o Grupo Firme, nombrar como padrino al gobernador; así como invitar a legisladores federales y locales, y a todo el gabinete legal y ampliado; también, indica que el ajuar de novia debe ser adquirido cuando menos en Rodeo Drive. Pero no. César Marín, en un acto de congruencia elemental, decidió que, si va a promover las bodas colectivas, lo honesto es vivirlas en primera persona. Sin reflectores diferenciados, sin fuegos artificiales, sin la mesa de honor con vino importado, sin padrinos con fuero, ni invitados que después no te toman la llamada. Es digno de reconocerse, ver a un alcalde casarse en una boda colectiva, con el mismo oficial y probablemente con la misma olla de barbacoa al final del evento, provoca un cortocircuito en nuestra percepción acostumbrada a la política del derroche a costilla del pueblo. Casarse sin pachangón, sin fiestas millonarias y sin comprometer el erario, es un recordatorio de que se puede gobernar sin perder el piso.
Desde el Café: En el marco del Día Internacional de la Mujer, el gobernador Eduardo Ramírez, reconoció la fuerza, la dignidad y la lucha de las mujeres que todos los días construyen con Chiapas desde sus hogares, comunidades, escuelas, campos y espacios de trabajo. Señaló, que las mujeres han abierto camino con valentía y determinación, demostrando que la transformación de la sociedad también se escribe con su voz, su liderazgo y su ejemplo… Paco Chacón se reunió con diversas mujeres provenientes de distintas colonias de Tuxtla Gutiérrez, en donde reconoció la fuerza, el trabajo y la dedicación de las mujeres que todos los días sostienen a sus familias y contribuyen al bienestar de la capital chiapaneca… ¿Será que con el Seminario-Taller “Formación Política del Sentido Ético en la Nueva ERA”, le cayó el veinte al gabinete legal y ampliado? ¿Habrá entendido uno que otro secretario de Estado, que dar de alta a su propio yerno como director no es ético? Como tampoco es ético en el humanismo, que un director general contrate al esposo de la prima o una directora general incruste en la nómina a sus sobrinos. ¿Se habrá sonrojado el caballo de Finanzas, la trusa de Chiapa de Corzo o el Charrito de las Licitaciones?
Para terminar: “Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal”. Lo dijo Immanuel Kant.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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