Cafetómano.

Bernardo Figueroa.

Las concesiones de la vergüenza

Mientras que Elon Musk está pensando en colonizar Marte con taxis voladores, en Chiapas discutimos si un taxi modelo 2014, que cada que se mueve le hace tributo a la carreta de San Pascualito, con un cofre que suena a hojalata y un penetrante olor entre el vaporub y la gasolina quemada, es apto para circular. La respuesta, según la legislación, es no, pero en la aplicación de la ley, para la Secretaría de Movilidad y Transporte, no pasa nada.

La reciente Ley de Movilidad y Transporte del Estado, publicada apenas el 5 de febrero mediante el decreto 201, prometía ser el parteaguas que ordenaría el transporte público. Lo que está generando es una bola de nieve con potencial de avalancha. Y en el centro del témpano, bailando como si nada, tenemos a los taxistas concesionarios pidiendo que les apliquen la ley a los demás mientras ellos circulan con lo que parece una herencia de la Güera Rodríguez Alcaine.

No pueden seguir con el choro quemado de la competencia desleal de Didi y Uber; claro, hay que regularlas y medirlas con la misma vara a todos; hay que homologar cargas impositivas, hay que buscar la simetría fiscal, el piso parejo, porque tanto los de plataformas y los concesionarios desgastan el asfalto. Acusan a las plataformas mientras ellos tienen rodando modelos 2014, pese a que la ley señala que los taxis deberán tener una vida útil no mayor de siete años. El verdadero cuestionamiento debe ser: ¿Por qué no también el concesionario aporta con el 1.5% al Estado?

Ni qué hablar de seguridad al usuario, que cuando bien le va, el taxi trae una póliza tan limitada, que apenas el seguro cubre para un curita; las pólizas resultan ser tan eficaces como un paraguas de papel. Ese gremio ofrece un servicio precario, sucio y enlatado. Y lo más grave, la Secretaría de Movilidad y Transporte, esa misma que ahora encabeza Albania González Pólito, les tiene una paciencia de monja budista.

Se le hizo fácil a la Secretaría de Movilidad y Transporte, crear un nuevo cascarón legal con pagos de derechos. Con la nueva ley, es más sencillo para un chiapaneco promedio sacar una visa en el consulado de Estados Unidos en Mérida, que obtener un permiso para autoemplearse dignamente como chofer de plataforma. Si hay un curso avanzado de cómo ahogar al pequeño emprendedor, Albania lo está impartiendo con honores.

En un estado con las tasas de desempleo que tiene Chiapas, las aplicaciones no son lujito de malandreo; son un respiro económico para cientos de familias. Son la economía circular funcionando, son el autoempleo digno. Pero claro, eso incomoda a los “tiburones del transporte”, que acumulan concesiones como si fueran estampitas, que ven mermadas las cuentas diarias desde la hamaca, por eso la nueva ley no solo no tocó ni con el pétalo de una rosa. Vale la pena echar un ojo al espejo de “NUEVAYoL”, que en esto de los taxis ya vivió esta película, la vio en Blu-Ray y hasta escribió el guion de la secuela.

LA LECCIÓN NEOYORQUINA QUE AQUÍ IGNORAMOS

El antecedente de la guerra de Uber contra los míticos “Yellow Cabs” debería estar pegado con letras rojas en la pared de la Secretaría de Movilidad. Durante décadas, Nueva York fue el reino del medallón. Un sistema cerrado, casi feudal, donde tener un pedazo de metal en la parrilla del taxi valía más de 1 millón de dólares. Pero en 2011 llegó Uber con su argumento tecnológico y dinamitó el monopoly. El valor de los medallones se desplomó a menos de 200,000 dólares.

Después de la guerra, en donde hubo sangre, demandas y muertos, la ciudad de Nueva York, en lugar de aferrarse a las carrozas, evolucionó. Para 2022, llegaron a un acuerdo histórico, hoy puedes pedir un taxi amarillo directamente desde la aplicación de Uber. Las cargas impositivas se volvieron simétricas, los “Yellow Cabs” mejoraron el nivel de servicio, y pusieron un tope a las apps para evitar la congestión. Es decir, encontraron el equilibrio, ponderando al usuario y a la libre competencia.

En Chiapas tenemos exactamente lo opuesto a NUEVAYoL; allá integraron el taxi tradicional a la app; aquí los taxistas quieren que la app desaparezca. Allá entendieron que la tecnología no es el enemigo; aquí la ven como un invasor. Allá el gobierno reguló para proteger al usuario y al conductor; aquí la Secretaría parece solo proteger al que tiene acumuladas concesiones, que no quiere cambiar su unidad 2014 y prefiere culpar al vecino antes de lavar su coche.

Al usuario lo que menos le importa es, si quien lo lleva a su destino es del sindicato “Fidel Velázquez” o de una app californiana. El usuario quiere que lo lleven, preferentemente en un coche limpio, con aire acondicionado y que no se desbarate en la primera curva; eso se llama calidad; quiere pagar lo justo y de forma digital, sin que le digan “no traigo cambio” o le quieran sacar los ojos; eso es libre marcado. Mientras la Secretaría de Movilidad y Transporte no entienda que la humanización de la movilidad no se logra con más papeleo, sino con más dignidad para quien trabaja y quien viaja, el único destino al que vamos es al choque.

Desde el Café: En el Museo del Café, se presentó el libro “Sabines en Mí”, escrito por Rosa Ana Armendáriz Guerra. El libro fue comentado por Juan Carlos Gómez Aranda, Coordinador de Asesores y Proyectos Estratégicos. La Tía Rox y el Doctor Gómez Aranda, revivieron anécdotas, pintaron paisajes e historias personales con el poeta mayor Jaime Sabines… El gobernador Eduardo Ramírez y el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, llevaron a cabo la Segunda Mesa de Paz Interestatal Chiapas–Oaxaca, con la participación de las Fuerzas Armadas, las fiscalías y las instituciones de seguridad de ambos estados, para dialogar y planificar acciones conjuntas… Si hay un Santos que está siendo bien recibido en Tonalá, es Armando de los Santos, su aceptación ha crecido lo mismo en la zona de las pesquerías que en las comunidades de la parte alta; lo miran con buenos ojos, sin hacerle el feo como a otros santos. La diferencia es simple, mientras unos santos quieren que les recen hincado, Armando se ha dedicado a ayudar a sus paisanos a manos llenas sin pedir nada a cambio…  ¿De dónde saca el coordinador de plazas comunitarias del Icheja que tiene maestría? Una cosa es haberse graduado dos veces en la universidad ubicada en la carretera Cintalapa -Tapanatepec, que ostentar un grado académico inexistente. Por esa misma razón le dieron gas de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, cuando el personal de capital humano constató que nomás tenía la prepa, y que el título de licenciado en derecho que presentó es tan falso que nunca apareció en el Registro Nacional de Profesionistas… Si el director general del Icheja, Sergio David Molina, se pone a revisar “los títulos”, se va a llevar una que otra sorpresa; le van a salir con rollos semejantes como los que utilizó el secretario calibre .22, que para acreditar el grado de doctor, se escudó con una foto de él con otros en un salón, esa foto sustituyó la cédula profesional…

Para terminar: “La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás”. Lo dijo Winston Churchill.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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