Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Monseñor José Francisco González González, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, calificó como “lamentable pero previsible” la ola de violencia que azotó a al menos cinco estados del país este domingo, tras la confirmación oficial de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Al término de la homilía, durante un encuentro con periodistas, opinó sobre lo ocurrido, señalando que las reacciones violentas de los grupos criminales buscan amedrentar tanto a la sociedad civil como a las instituciones del Estado. Sin embargo, lanzó un llamado enérgico para que las acciones gubernamentales no se limiten a golpes mediáticos, sino que formen parte de un plan integral de justicia.
El líder católico subrayó la importancia de que la caída del líder criminal no sea utilizada para favorecer a organizaciones delictivas rivales.
“Esperemos que estas acciones ayuden a que haya una recta justicia y que no se favorezca a algún grupo criminal eliminando a otros”, expresó González González.
Asimismo, reconoció que, si el operativo se realizó con el genuino deseo de restaurar el Estado de Derecho, debe ser respaldado, siempre y cuando no se trate de una estrategia “momentánea”. La población, afirmó, demanda una seguridad que perdure en el tiempo.
Para el Arzobispo, la capacidad técnica del Estado Mexicano para imponer el orden no está en duda; el problema radica en la ejecución y la ética de quienes ostentan el poder. El prelado identificó dos factores críticos para pacificar al país: la voluntad política para aplicar la ley sin excepciones, y tener un plan estratégico que rompa los lazos entre el crimen y el poder.
“Si hay colusión de autoridades con criminales, se favorecen estas condiciones”, advirtió, señalando que la proliferación de armas en el territorio nacional es la causa directa de la crisis de seguridad actual.
A pocos días de que inicien las celebraciones de Semana Santa, el Arzobispo manifestó su preocupación por la integridad de los fieles. Hizo un llamado a las autoridades para garantizar que las actividades religiosas y sociales puedan llevarse a cabo en paz.
“Queremos que el país esté bien. Esperamos que estas acciones ayuden a que vivamos sin armas, que vivamos en paz”, concluyó, reiterando que el único camino hacia la estabilidad es la aplicación rigurosa de la ley.




