Apuestan por la producción de leche de búfala

• Ganaderos del Soconusco han comenzado con la venta en litros y derivados lácteos, debido a su mayor aporte de grasa y proteína.

Valeria Córdova

El trabajo en el rancho San Andrés comienza desde las 3:00 de la mañana. Aunque la actividad principal es la ganadería, desde hace dos años las protagonistas ya no son las vacas, sino las búfalas de agua.
La rutina se repite todos los días: las treinta hembras son llevadas del potrero al corral de manejo, donde se amarran una por una para iniciar con el lavado de ubres. Una vez concluido el aseo, los trabajadores colocan la ordeñadora mecánica para extraer la leche que será vendida por litros o usada para elaboración de derivados lácteos.
“El negocio comenzó ordeñando las búfalas para hacer queso en casa y compartirlo con la familia. Así nos dimos cuenta de sus propiedades. Por ejemplo, para producir un kilo de queso se requieren únicamente cuatro litros de leche, mientras que con la de vaca se necesitan alrededor de 10”, explica Andrés León Carrasco, médico veterinario a cargo del rancho.
Esta diferencia se debe a su mayor contenido de grasa y proteína, especialmente caseína, lo que favorece la absorción de calcio. Además, reduce la necesidad de añadir otros insumos en productos como el yogurt, dando como resultado alimentos de mayor calidad.
El ordeño toma aproximadamente dos horas. Después, las madres se reúnen con sus crías y, antes del mediodía, son separadas nuevamente para alimentarlas con una mezcla de palmiste, soya, fibra molida y silo de maíz. El resto de la tarde lo pasan rumiando y descansando en las hectáreas del rancho, ubicadas en Mazatán.
“Las búfalas de agua, como su nombre lo indica, requieren espacios húmedos o con sombra, ya que carecen de folículos pilosos y no disipan el calor como los bovinos. En temporada de sequía, buscan las zonas bajas donde aún hay agua para cubrirse de lodo”, detalla León Carrasco.
Este comportamiento también les permite protegerse de parásitos externos sin necesidad de fármacos o fumigaciones, a pesar de que su piel es más gruesa que la de las vacas.
En el mundo existen más de 15 razas de búfalos de agua; sin embargo, en el rancho San Andrés se trabaja con una cruza entre mediterránea y murrah, priorizando la producción de leche y el temperamento dócil por encima de la pureza racial.

¿Cuándo están aptas para producir?


La Pulula y Manuela pueden producir hasta nueve litros de leche al día, según sus cuidadores. Los trabajadores, con varios años de experiencia en ganadería, coinciden en que se trata de animales tranquilos. “Las vacas son más inquietas; estas son más mansas”, comentan Raúl Ibarias y Manuel Reyes.
Dependiendo de factores como el peso y la alimentación, una búfala puede parir desde los dos años. Su periodo de gestación va de diez meses y medio a once meses, y la cría permanece con la madre alrededor de seis meses.
Además de la venta de leche, el rancho San Andrés ha comenzado a diversificar su producción con la elaboración y comercialización de postres a base de leche de búfala.

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