Letras Desnudas

Mario Caballero

¿QUÉ HICIMOS MAL?

7,316 CARACTERES

¿Qué hicimos mal para merecer el gobierno que tenemos? La pregunta va más allá de la retórica, pues parece que estamos pagando un castigo que cada día se vuelve más cruel, humillante y lastimoso.

Lo pregunto en serio: ¿qué hicimos tan mal para ser tratados sin el mínimo respeto y —encima— menospreciados en todos los sentidos?

Y es que, siendo honestos, la actual clase gobernante parece tener todo, menos clase. Miente sin remordimientos, polariza con total intención, divide a la sociedad en buenos y malos, vulnera sin cortapisas el orden constitucional, cambia las leyes a su antojo y conveniencia, y, por si no fuera suficiente, tiene el descaro de negar los abusos a pesar de las evidencias.

CHEQUE EN BLANCO

En verdad, ¿qué hicimos mal?

El voto en las urnas no es un cheque en blanco. Es, estrictamente, el depósito de la confianza de cientos, miles o quizá decenas de miles de ciudadanos a un partido o a un político para que se encargue de administrar los recursos del pueblo, legislar lo pertinente o impartir justicia, buscando siempre el mayor beneficio para todos. Pero los que hoy gobiernan han tomado de carnada esa confianza para hacer —parafraseando a Chavela Vargas— lo que les pegue su rechingada gana.

Ariadna Montiel, por ejemplo, fue denunciada por abusar de su cargo para obtener beneficios personales en su periodo como titular de la Secretaría del Bienestar.

Su función era tratar de elevar la calidad de vida de millones de personas en situación de vulnerabilidad mediante la entrega directa de apoyos de los programas sociales del gobierno federal. Sin embargo, tras varias auditorías de la Auditoría Superior de la Federación, se le acusó de un presunto desvío de seis mil millones de pesos debido a pagos y cobros indebidos de beneficiarios falsos, deficiencias en los registros y falta de acreditación en la entrega de dinero.

¿Sabe qué es lo peor? El impacto social.

Con esos seis mil millones se pudieron cubrir por completo 60 mil tratamientos anuales contra el cáncer para pacientes de escasos recursos en instituciones públicas; se pudieron construir 12 mil aulas totalmente equipadas, lo que hubiera permitido abrir espacios educativos dignos para 360 mil estudiantes de educación básica.

Con esa cifra hubiera alcanzado para adquirir millones de piezas de medicamentos esenciales, logrando cubrir el desabasto regular de clínicas de primer nivel en varios estados durante todo un año. Incluso, equivale a construir y equipar tres hospitales públicos medianos de especialidades, entregar un año completo de becas mensuales de 920 pesos a 540 mil estudiantes de educación básica o media superior, o financiar la rehabilitación y construcción de decenas de plantas potabilizadoras y pozos de agua en zonas rurales con alta marginación.

Pero ese dinero simplemente desapareció.

Mientras en países como China los políticos y funcionarios acusados de corrupción son sancionados con diez años de prisión, cadena perpetua o pena de muerte por inyección letal o fusilamiento, aquí en México son premiados. Ariadna Montiel recibió en pago la dirigencia nacional de Morena.

ENGAÑOS

¿Qué hicimos mal para que nos mintieran con tanta desmesura?

Una, otra y otra vez, López Obrador salió con que su gobierno no había generado un solo peso de deuda pública; pero, según cifras oficiales, la deuda pasó de 10.55 a 17.4 billones de pesos, es decir, hubo un aumento neto real de 6.8 billones de pesos.

Dijo que no tiraría un solo árbol en la construcción del Tren Maya, pero fueron taladas 6 mil 659 hectáreas de selva. Aseguró que la construcción de la refinería Dos Bocas fue un acierto estratégico y “una misión cumplida” para alcanzar la suficiencia energética de México, pero fue inaugurada sin terminar, costó 21 mil millones de dólares y no ocho mil como se prometió, opera actualmente al 41% de su capacidad y no hay tal suficiencia energética. Entre enero y agosto de este año, el gasto de Pemex por importación de combustibles alcanzó los 14 mil 807 millones de dólares, lo que representa un alza anual de 42.5 por ciento.

DESTRUCCIÓN

Al engaño se suma la destrucción.

Antes gozábamos de equilibrios y contrapesos al poder, pero ahora Morena tiene el control de los tres poderes del Estado. Además, las instituciones reguladoras y de transparencia, así como diversos órganos de competencia y telecomunicaciones, fueron suprimidas, absorbidas o disminuidas en sus facultades.

Fueron eliminadas de un plumazo el INAI, la COFECE, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, el CONEVAL, la Comisión Reguladora de Energía, de Hidrocarburos, entre otros. Gracias a la política de “austeridad republicana” y la recentralización de funciones del Poder Ejecutivo, la llamada cuarta transformación nos dejó ciegos, sordos y mudos ante las decisiones y resultados de gobierno. Ya no podemos saber ni pedir información sobre lo que se hace o no con nuestro dinero.

¿Qué hicimos mal para pasar de un perfectible régimen democrático a uno con claros tintes dictatoriales?

Nadie con dos dedos de frente puede negar que el país se encuentra una preocupante deriva institucional. Hoy por hoy, la presidencia es ocupada por una morenista, el Congreso está bajo el dominio de una mayoría también morenista y el Poder Judicial —a partir de la reforma— fue poblado por personas afines a Morena y al movimiento de la 4T.

Para mayor inri, se piensa que México está siendo gobernado por un nuevo Maximato, donde el poder se ejerce desde un rancho en Palenque y no en Palacio Nacional, con un jefe máximo llamado Andrés Manuel López Obrador y no Claudia Sheinbaum, en medio de acusaciones graves de supuesta influencia del narcotráfico.

MISERIA HUMANA

Pero creo que nada de lo anterior es más grave que la miseria humana que caracteriza a los hoy gobernantes, capaces de criminalizar a los padres que suplican por tratamientos para sus hijos con cáncer, de burlarse y desdeñar el dolor de las madres buscadoras, de ser indolentes ante las más de 800 mil muertes por Covid, de politizar cualquier conflicto, error o dilema ético con tal de evadir responsabilidades y hasta de presumir una vida de lujos y excentricidades con sospecha de corrupción.

Nunca antes en la historia la clase gobernante había sido tan ruin y miserable. Tan vulgar. Eso de decirle “París a tus pies, chamaquito” al hijo de Guadalupe Taddei es una bajeza imperdonable. Sobre todo, ante los señalamientos de que ese viaje a París, la habitación del hotel y el champán pudieron ser pagados de forma irregular con recursos actualmente bajo investigación del INE.

La corrupción ha sido la marca más condenable del régimen actual. Mientras se llena la boca diciendo que vamos “requetebién”, que hay desarrollo, seguridad y menos pobreza, los hospitales públicos están colapsados, faltan medicamentos, los servicios básicos son insuficientes, crece el desempleo, no hay inversión privada y la tasa de homicidios se mantiene imparable.

¿Qué hicimos mal para merecer esto? No lo sé. Quizá confiar en un caudillo que supo aprovecharse del encono de una sociedad cansada de tanta corrupción y abusos; en un movimiento político que le devolvió la esperanza a mucha gente decepcionada de los partidos tradicionales; en una supuesta nueva clase política que prometió transformar el país con gobiernos honestos y comprometidos.

Nuestra confianza ha tenido un precio demasiado alto.

yomariocaballero@gmail.com

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