Letras Desnudas

Mario Caballero

Paradigma de gobernabilidad

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Lo he dicho en otras ocasiones: no se gobierna a través de los discursos de café y menos todavía desconociendo la crudeza de la política real. Se gobierna contando con una buena preparación académica, con experiencia y con un pronóstico detallado de la ventajas y necesidades de la sociedad que se quiere dirigir.

Por eso, no es extraño que el arranque del tercer año de gobierno de Yamil Melgar Bravo se entienda como un manotazo de autoridad política que demuestra cómo se domina un escenario complejo mediante una disciplina institucional implacable, una fuerte estructura de fondo y un ritmo de trabajo que sencillamente no conoce el descanso.

Mientras otros Ayuntamientos se desgastan en la inercia del cierre, Melgar Bravo inicia el último tramo de su administración con el acelerador a fondo, consolidando resultados tangibles que hoy respaldan su permanencia consecutiva en los tres primeros lugares de aprobación de los gobiernos municipales en Chiapas.

NUMEROLOGÍA

Los números no tienen ideología ni partido; son el frío reflejo de la realidad.

La prestigiosa casa encuestadora GobernArte le ha otorgado al alcalde Yamil una contundente aprobación ciudadana del 56.9%. Sostener ese capital político al comenzar esta etapa de gestión es una anomalía en el mapa nacional, donde el desgaste burocrático suele devorarse a los gobernantes.

¿Cuál es el secreto? La respuesta se encuentra sin duda en los datos duros de su Segundo Informe de Gobierno.

En la entrega de su informe, Melgar no se limitó a la retórica; dio un balance pormenorizado donde la transformación urbana se mide en kilómetros y obras de ingeniería civil que cambiaron el rostro de las cuatro zonas del municipio: la urbana, la baja, la media y la alta.

La numeralia de su informe es contundente: en apenas dos años ejecutó la construcción de más de 350 calles integrales, equivalentes a una longitud superior a los 27 kilómetros de infraestructura urbana y vial. No estamos hablando de parches de asfalto que se lleva la primera lluvia del Soconusco; hablamos de pavimentaciones hidráulicas, vialidades modernas y dignas que impactan la movilidad de zonas históricamente relegadas.

Un ejemplo de esta justicia social hacia los sectores marginados es la inversión histórica de 75 millones 913 mil 796 pesos destinada a los ejidos Pavencul y Toquián Grande, donde se dio el banderazo a 15 obras simultáneas que incluyen muros de contención, techados y espacios públicos.

A esto se suma el rescate de comunidades como el ejido El Edén, donde tras 15 años de olvido institucional, se inyectaron más de 8 millones de pesos para obras prioritarias de drenaje sanitario. Eso es gobernar con planeación, voluntad y sentido humano.

Esta nueva realidad de Tapachula no puede comprenderse en toda su magnitud sin voltear a ver el espejo del pasado. Pues no olvidemos que los gobiernos anteriores convirtieron al ayuntamiento en un monumento a la parálisis y el saqueo en despoblado.

Tan sólo la gestión de Rosa Irene Urbina Castañeda acostumbró a la ciudadanía a la simulación: anunciaba presupuestos millonarios que terminaban diluidos en banquetas de mala calidad, calles transitables solo durante un par de semanas y deudas públicas que hipotecaban el futuro de los tapachultecos.

El contraste es brutal. Mientras que en el pasado los comités del COPLADEM eran ignorados o utilizados como moneda de cambio político para imponer obras de relumbrón, hoy la administración de Melgar Bravo ha democratizado la obra pública, atendiendo a más de 420 colonias beneficiadas a través del consenso ciudadano real.

La opacidad de ayer, donde los recursos para bacheo desaparecían misteriosamente, ha sido sustituida por un plan de infraestructura robusto que representa la mayor inversión en obra pública de las últimas tres décadas en el municipio.

Pero el legado de este periodo va más allá del cemento. Melgar Bravo asumió el costo político de resolver crisis históricas de salud pública que sus antecesores simplemente prefirieron eludir para no afectar sus intereses personales.

Como la conversión integral del antiguo y colapsado basurero municipal en un relleno sanitario tipo A, blindando el desarrollo sustentable de Tapachula.

Por varias administraciones, ese basurero a cielo abierto fue el foco de infección y contaminación más grande de la región, un monumento a la negligencia de alcaldes que preferían mirar hacia otro lado.

Hoy, la transformación de este espacio se complementó con una agresiva estrategia urbana mediante la instalación de macro-contenedores de desechos distribuidos estratégicamente en la ciudad, atacando de raíz el problema de los focos de infección urbana. Donde antes había basura, desorden y complicidad mediática, hoy hay orden técnico y responsabilidad ambiental.

ORDEN Y DISCIPLINA

Esta maquinaria de resultados sólo se explica a través de la disciplina política y la exigencia interna. Tras la presentación de su informe público, Yamil Melgar implementó un ejercicio inédito de rendición de cuentas. Es decir, obligar a todas las secretarías municipales —incluyendo Obras Públicas, Salud, Bienestar y Protección Civil— a comparecer de manera abierta ante el Cabildo.

Lejos del secreto burocrático de antaño, cuando los secretarios municipales se escondían de los medios de comunicación y del escrutinio social, las jornadas de glosa de este gobierno fueron transmitidas en vivo por el canal oficial de YouTube del Ayuntamiento. Cualquier ciudadano pudo atestiguar cómo se gasta cada peso del erario.

Por otra parte, al interior del palacio municipal se sabe que el ritmo es inquebrantable; la estructura marcha bajo la consigna de un edil que trabaja sin descanso. Los tiempos en que los funcionarios municipales utilizaban las oficinas públicas como trampolines políticos o pasarelas de vanidad han quedado desterrados por una dinámica de exigencia y resultados medibles.

Consolidar a Tapachula como un polo estratégico requiere altura política y capacidad de gestión internacional. El alcalde Melgar ha sabido tejer una alianza perfecta, alineando los esfuerzos de su ayuntamiento con las directrices de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y del gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar.

En el pasado, la soberbia y los pleitos políticos entre los alcaldes de Tapachula y el mandatario estatal en turno terminaban asfixiando presupuestalmente al municipio. Hoy, la madurez política de Melgar Bravo ha transformado esa relación en una llave de desarrollo económico y social, firmando convenios históricos de financiamiento para empresas locales y robusteciendo de manera coordinada las estrategias de seguridad en la frontera sur.

LA APROBACIÓN

El veredicto del último tramo de la administración está en marcha. Con el 56.9% de aprobación en la bolsa, el tercer año arranca con un gobierno maduro, fuerte y con las cuentas claras.

El gobierno de Yamil Melgar Bravo se ha convertido en un paradigma de gobernabilidad, demostrando que la Perla del Soconusco se dirige con el pulso firme, orden estructural y, sobre todo, entregando resultados que la gente puede ver, sentir y evaluar todos los días.

El cierre de su gestión se vislumbra con la misma fuerza con la que inició, dejando una vara muy alta y un estándar de eficiencia pública difícil de ignorar para quienes aspiren en el futuro a ocupar la silla municipal de la frontera más compleja, difícil y exigente de México.

yomariocaballero@gmail.com

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