El notariado y la mediación en el estado de Chiapas
POR Mtro. Daniel Rubín Reyes *
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- Una visión preventiva del derecho y una alternativa para la solución pacífica de los conflictos
En el ejercicio cotidiano de la función notarial tenemos la oportunidad de acompañar a las personas en decisiones importantes de su vida. Una compraventa, un testamento, una donación, la constitución de una sociedad o un trámite sucesorio no representan únicamente documentos que deben formalizarse; detrás de cada acto existen personas, familias, patrimonios e intereses que requieren certeza y seguridad jurídica.
Por ello, considero que la función del notario va más allá de la elaboración y autorización de instrumentos. Nuestra labor tiene un carácter esencialmente preventivo. Al escuchar a las personas, conocer su voluntad, explicarles las consecuencias jurídicas de sus decisiones y procurar que sus actos se ajusten a la ley, contribuimos a evitar problemas que en el futuro podrían convertirse en controversias.
Sin embargo, la experiencia también nos demuestra que ningún documento puede impedir por completo que surjan diferencias. Los conflictos forman parte de las relaciones humanas y pueden presentarse aun cuando exista previamente un acto jurídico debidamente formalizado.
Frente a esta realidad, nuestro sistema jurídico ofrece alternativas distintas al juicio. Los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC), y particularmente la mediación, permiten que las personas participen directamente en la búsqueda de soluciones a sus diferencias mediante el diálogo.
En la mediación, la persona facilitadora no decide quién tiene la razón ni impone una solución. Su función es generar las condiciones necesarias para mejorar la comunicación, identificar los intereses y necesidades existentes y permitir que sean las propias partes quienes construyan acuerdos voluntarios y jurídicamente posibles.
Desde mi perspectiva, es precisamente en este punto donde podemos advertir una relación importante entre el notariado y la mediación. No se trata de confundir ambas funciones, pues cada una tiene naturaleza, atribuciones y responsabilidades propias. Se trata de reconocer que ambas pueden contribuir, desde ámbitos distintos, a prevenir y atender los conflictos.
El notariado tiene una importante función preventiva: procura certeza jurídica antes de que aparezca una controversia. La mediación, por su parte, ofrece una vía de diálogo cuando el desacuerdo ya existe y la naturaleza de los derechos involucrados permite alcanzar un acuerdo.
Pensemos, por ejemplo, en una familia que enfrenta diferencias relacionadas con determinados bienes de una sucesión. En ocasiones, detrás de la discusión jurídica existen también problemas de comunicación, intereses personales o situaciones familiares acumuladas durante años. Cuando jurídicamente sea procedente, la mediación puede brindar un espacio para dialogar y explorar alternativas antes de que el conflicto necesariamente termine en un procedimiento judicial.
Esta forma de entender la solución de controversias tiene respaldo en nuestro orden jurídico. El artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce los mecanismos alternativos de solución de controversias y, actualmente, la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias fortalece su desarrollo en nuestro país.
En Chiapas considero que tenemos una oportunidad importante para continuar impulsando esta cultura jurídica. Quienes ejercemos profesiones relacionadas con la prevención y solución de controversias debemos comprender que el acceso a la justicia no significa únicamente acudir ante un tribunal. En determinados asuntos, también puede significar escuchar, dialogar, negociar y construir acuerdos dentro del marco de la ley.
El conocimiento de herramientas de comunicación, negociación y mediación puede complementar el ejercicio jurídico y permitirnos comprender mejor la dimensión humana que existe detrás de muchas controversias.
No se pretende sustituir la función de los tribunales, ni afirmar que todos los conflictos puedan resolverse mediante mediación. Existen asuntos que, por su naturaleza, necesariamente requieren la intervención de una autoridad jurisdiccional. Lo importante es reconocer que nuestro sistema jurídico dispone de diferentes vías y que debemos identificar responsablemente cuál resulta adecuada en cada caso.
El reto para Chiapas es seguir fortaleciendo una cultura jurídica que no espere necesariamente a que el conflicto llegue a los tribunales. Debemos trabajar también desde la prevención, la seguridad jurídica, el diálogo y la construcción responsable de acuerdos.
Desde sus respectivos ámbitos, el notariado y la mediación pueden contribuir a este propósito: el primero mediante la certeza y la prevención jurídica; la segunda, mediante el diálogo y la participación de las personas en la solución de sus diferencias.
La cultura de paz no consiste en pensar que podemos vivir sin conflictos. Consiste, más bien, en aprender a enfrentarlos de una manera distinta: con respeto, responsabilidad, legalidad y disposición al diálogo.
Notario Público Número Sesenta y Uno del Estado de Chiapas
Mediador Certificado por el Poder Judicial del Estado de Chiapas
Centro Estatal de Justicia Alternativa por una Cultura de Paz *




