• Han pasado más de dos décadas desde uno de los fenómenos naturales más devastadores en la entidad; pobladores y especialistas reconstruyen el hecho y hacen un llamado a tomar medidas.
Valeria Córdova / Jorge Pólito
Una ligera lluvia cae sobre Tapachula este domingo. El agua provoca que algunas personas saquen sombrillas o busquen resguardo. En el acceso principal a la mancha urbana, que comunica con el centro del país, el río Coatán permanece en su caudal habitual. A cualquiera que no conoce la historia le sorprendería saber que, hace 21 años, la corriente de este afluente arrastró consigo carros, casas y familias completas durante el paso del Huracán Stan.
Una semana antes de que el Coatán se desbordara, precipitaciones intensas se registraban desde las primeras horas del día hasta la noche, sin ceder. Las clases fueron suspendidas en algunas instituciones educativas y ya comenzaban compras de pánico en supermercados de la localidad ante la alerta por el incremento en los niveles de los ríos.
La preocupación no era para menos. En otros municipios de la región, como Huixlta, Huehuetán, Tuzantán y Villa Comaltitlán las lluvias ya habían generado afectaciones en vías de comunicación, viviendas y cultivos. El tiempo daría la razón a quienes se prepararon.
SITUACIÓN EN EL IMSS
Son las 6: 30 de la mañana del cuatro de octubre de 2005. Martín Orozco se traslada en un autobús a su trabajo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y observa a personas corriendo en el centro de la ciudad. Pregunta al chofer si sabe qué ocurre, pero este no le da respuesta, por lo que procede a bajar en su parada.
Continua su camino a pie y, antes de llegar al nosocomio se da cuenta por qué mujeres y hombres estaban alterados: el río Coatán se ha desbordado.
“Cuando llegué ya estaban los soldados y no nos querían dejar entrar. El río estaba criminal, yo creo que de la tierra para arriba media unos 10 metros de altura, el agua pasaba el puente, era algo fatal. Yo logré meterme a la delegación y estaba todo inundado, había todo tipo de objetos flotando y hasta serpientes.”, dice.
El hombre, que en ese momento laboraba en el área de limpieza, subió a la azotea del inmueble junto con otras enfermeras y observó una escena que hasta la fecha recuerda con suma tristeza. Padre, madre e hijos gritaban para pedir auxilio al haber quedado atrapados en la corriente, igual que cientos de personas más. Hasta las 10 de la mañana todo fue caos.
Los pacientes con estado de salud grave que se encontraban ingresados en el IMSS comenzaron a ser evacuados por el personal a ambulancias y trasladados al Aeropuerto Internacional de Tapachula, de donde partieron hacia la Ciudad de Mexico para ser atendidos en el Hospital Siglo XXI, por indicación del entonces presidente de la República, Vicente Fox.
“Yo estuve ahí como hasta la 1:00 pm. Nuestro líder sindical nos empezó a dividir a varias instituciones de salud. A mí me tocó en el ISSSTE y después me mandaron a otro hospital, estuvimos rotando en varios lugares como tres meses o cuatro antes de poder regresar al Seguro Social.”, agrega.
RECUENTO DE LOS DAÑOS
La mañana siguiente trajo consigo una dura realidad. Varios asentamientos habitacionales, ubicados en las márgenes del río, habían desaparecido casi por completo. Las Américas, Miguel de la Madrid, Xochimilco y el Rinconcito, al norte del municipio, fueron las colonias más devastadas.
Dos Islas, 20 de Noviembre, Nuevo Milenio, Pobres Unidos, Pestalozzi, Reforma, Brisas del Coatán, Framboyanes y El Encanto también se vieron afectadas. Mientras que, en el Porvenir, las Delicias y El Vergel, decenas de pobladores quedaron incomunicados.
El mercado San Juan, el centro de abastos más grande de Tapachula y un Bodega Aurrera recién inaugurado también sufrieron daños debido a su cercanía con el río Coatán. Además, los puentes carreteros que conectan la localidad con el centro del país colapsaron.
Pese al esfuerzo de la Marina, Ejercito Mexicano y corporaciones de seguridad a cargo del entonces gobernador Pablo Salazar, el apoyo era insuficiente. A la fecha la cantidad de damnificados sigue siendo incalculable.
¿CÓMO AFRONTAR UN FENÓMENO DE ESTA MAGNITUD EN EL SECTOR AGRÍCOLA?
No solo fueron inmuebles; los cultivos también sufrieron severas afectaciones. A 21 años de uno de los eventos climáticos más desastrosos que se tenga memoria en la Costa de Chiapas, como lo fue el Huracán Stan, la pregunta es si nos dejó alguna enseñanza y, en consecuencia, si se están tomando las medidas pertinentes.
El especialista Víctor Manuel Alemán Vargas, dijo que en primer lugar, tenemos que reconocer que el cambio climático es una realidad y que, en un futuro, el periodo de lluvias será errático, con temporadas de sequía prolongadas y lluvias más escasas e intensas. “Como ha quedado de manifiesto en los años 2025 y 2026 que, por la falta de lluvia, se tuvieron alarmantes perdidas en los cultivos de maíz, soya, caña de azúcar y café”, recordó.
Los productores afectados, agregó, demandan la intervención de los tres órdenes de gobierno para remediar, en alguna medida, su precaria situación, y al parecer, será una demanda recurrente en los próximos años, que ningún presupuesto podrá subsanar.
El también integrante del Colegio de Ingenieros Agrónoma de la Costa de Chiapas, manifestó que desde su perspectiva, la manera de afrontar esta problemática, resiliencia ante fenómenos climatológicos extremos y regular tanto la falta como el exceso de agua, es el manejo integral de nuestras cuencas hidrológicas.
Por ello, resaltó que es impostergable un diagnóstico de nuestras cuencas y la elaboración del Plan Hídrico de la Costa de Chiapas, donde se plasme la estrategia de acción, la necesidad de recursos y su programación.
El especialista en Sistemas de Riego con más de 30 años de experiencia, enfatizó que es fundamental la participación de la sociedad en la toma de decisiones de las políticas públicas de nuestras cuencas, y en consecuencia del agua; se deben de activar los instrumentos jurídicos que la Ley de Aguas Nacionales establece para este fin, el Consejo de Cuencas de la Costa de Chiapas.
“No dudamos de la buena fe de nuestro gobierno con acciones al respecto, reforestación, obras hidráulicas de protección de ríos, desazolve de drenes, ríos y manglares. Pero son aisladas, sin un plan general de acción con objetivos y metas bien definidas”, finalizó Alemán Vargas.




