¿Y Quién Va a Hacer Todo Eso?

J. Eduardo Pineda Arenas

Podemos atraer inversiones, construir infraestructura y traer la tecnología más avanzada. Pero existe algo que no podremos importar de un día para otro: una generación preparada para hacer funcionar el territorio que queremos

**Undécima Ley del Liderazgo Estratégico Territorial**

**La educación estratégica debe comenzar antes de que llegue la inversión, porque formar las capacidades humanas que la harán funcionar requiere más tiempo que construir la infraestructura donde habrá de instalarse. **

Imaginemos que mañana recibimos la noticia que Chiapas lleva décadas esperando.

Llegará una gran inversión al Soconusco: Tenemos tierra, Agua, Puerto, Frontera, Producción agropecuaria,

Posición geográfica.

Y finalmente tenemos al inversionista.

Entonces llegará una pregunta aparentemente sencilla:

**¿Dónde están las personas que necesito para operar? **

* Técnicos. Ingenieros.

* Especialistas.

* Supervisores.

* Operadores.

* Programadores.

* Personal de mantenimiento.

* Logística.

* Control de calidad.

* Comercio exterior.

* Automatización.

* Inteligencia artificial.

Quizá entonces descubramos algo preocupante:

conseguimos la inversión antes de preparar a las personas que necesitábamos para recibirla.

Y ese problema no puede resolverse rápidamente.

Una nave industrial puede construirse en meses.

Una máquina puede comprarse.

La tecnología puede adquirirse.

Pero formar una generación laboral requiere años.

Por eso la educación no puede continuar caminando separada de la estrategia productiva.

Debemos hacernos una pregunta que parece elemental:

**¿Estamos educando para el Chiapas que tenemos o para el Chiapas que queremos construir? **

Ahí cambia la conversación.

Nuestra región posee una extraordinaria vocación agropecuaria, pesquera y también recursos minerales.

Pero el mundo al que esas actividades deberán incorporarse ya cambió.

El campo moderno utiliza sensores, drones, imágenes satelitales, genética, automatización, análisis de datos, riego inteligente e inteligencia artificial.

La pesca utiliza tecnología para navegación, conservación, trazabilidad, procesamiento y cadena fría.

La minería moderna exige geología, ingeniería, automatización, seguridad, manejo ambiental y tecnologías cada vez más sofisticadas.

Es decir:

**nuestras actividades tradicionales necesitan trabajadores que ya no pueden prepararse de manera tradicional. **

**Un territorio no está preparado para recibir una inversión cuando tiene dónde instalarla. Está preparado cuando tiene quién pueda hacerla funcionar.**

Esto adquiere todavía mayor importancia por el momento que vive el mundo.

Las grandes economías buscan cadenas de suministro más seguras, proveedores alternativos y capacidad de respuesta cuando una ruta, un país o una fábrica dejan de funcionar.

Lo comentábamos la semana pasada:

la resiliencia también significa tener un Plan B.

México forma parte del espacio productivo norteamericano y Chiapas podría aspirar a participar en algunas de esas nuevas cadenas.

Pero existe una condición.

Tenemos que estar preparados **antes de que aparezca la oportunidad**.

Porque cuando una empresa busque dónde instalarse, difícilmente esperará cuatro o cinco años mientras comenzamos a formar al personal que necesita.

Buscará un lugar donde ese talento ya exista.

Por eso la educación también compite.

Y aquí Tapachula tiene una oportunidad extraordinaria.

Si realmente aspiramos a convertirla en nodo económico del sur de México y de nuestra relación con Centroamérica, deberíamos comenzar a diseñar desde ahora el capital humano que ese nodo necesitará.

No significa mandar a todos a estudiar una licenciatura.

Necesitamos algo mucho más amplio.

Técnicos especializados.

Certificaciones.

Carreras cortas.

Ingenierías.

Idiomas.

Competencias digitales.

Emprendimiento.

Investigación aplicada.

Actualización permanente.

Y universidades conectadas con las empresas, el campo y las necesidades reales del territorio.

La educación debería comenzar a mirar hacia adelante.

¿Qué industrias queremos atraer?

¿Qué cadenas productivas queremos desarrollar?

¿Qué tecnologías utilizarán?

¿Qué perfiles laborales necesitarán?

¿Cuántas personas debemos formar?

¿Y cuándo debemos comenzar?

La respuesta a la última pregunta es la más sencilla:

**ahora. **

Porque podemos llegar tarde incluso teniendo todas las demás ventajas.

Podemos tener tierra.

Puerto.

Frontera.

Agua.

Recursos.

Tecnología.

Incluso dinero.

Y descubrir que nos faltó preparar precisamente a quienes debían convertir todo eso en desarrollo.

La educación no es solamente una manera de conseguir mejores empleos.

Para Chiapas puede ser algo todavía mayor:

**la infraestructura humana sobre la cual tendremos que construir nuestro futuro. **

**La inversión puede llegar mañana. La generación capaz de aprovecharla tenemos que empezar a formarla hoy. **

**Avance de la Próxima Columna**

**La Educación También Debe Tener Rumbo**

Educar más no necesariamente significa educar para lo que viene. Si sabemos qué territorio queremos construir, también deberíamos saber qué conocimientos, habilidades y capacidades necesitaremos desarrollar para hacerlo posible.

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