J. Eduardo Pineda Arenas
4,624 CARACTERES
Chiapas no puede desarrollar todo al mismo tiempo. La verdadera estrategia comienza cuando dejamos de preguntar solamente qué podemos producir y empezamos a preguntar qué necesita el mundo que nosotros podemos resolver.
**Décima Ley del Liderazgo Estratégico Territorial**
**Un territorio no debe priorizar una cadena solamente porque puede producirla, sino porque desarrollarla resuelve una necesidad y construye capacidades que después permiten desarrollar otras. **
Durante muchos años hemos hablado de nuestras vocaciones productivas.
Café.
Cacao.
Mango.
Plátano.
Ganadería.
Pesca.
Turismo.
Y ahora podríamos agregar agroindustria, logística, energía, manufactura, tecnología y muchas actividades más.
Todas pueden ser importantes.
El problema es que ningún territorio dispone de dinero, talento, infraestructura ni tiempo suficientes para impulsar todo simultáneamente.
Entonces aparece una decisión incómoda:
**¿Qué hacemos primero? **
Ahí comienza la estrategia.
Porque priorizar no significa decidir qué es importante.
Muchas cosas son importantes.
Priorizar significa decidir **qué debe ir primero porque ayuda a que después ocurran las demás**.
Pensemos en una cadena agroindustrial.
Si al desarrollarla generamos productores más organizados, técnicos especializados, cadena fría, empaques, transporte, financiamiento, laboratorios y canales comerciales, esas capacidades no sirven únicamente para un producto.
Después pueden servir para otros.
La primera cadena construyó parte de la infraestructura de la segunda.
Eso es mucho más poderoso que repartir pequeños apoyos entre veinte actividades sin conseguir que ninguna alcance verdadera escala.
Pero hoy aparece otra pregunta que Chiapas debería hacerse.
No solamente:
**¿Qué sabemos producir? **
Sino:
**¿Qué necesita México y qué necesita Norteamérica que Chiapas podría ayudar a producir, procesar o respaldar? **
Ahí cambia el mapa.
**La mejor cadena para desarrollar primero no siempre es la que más producimos. Puede ser la que resuelve un problema estratégico y, al mismo tiempo, construye capacidades para las que vienen después. **
El mundo está aprendiendo una lección importante.
Depender demasiado de un solo país, proveedor, fábrica o ruta puede ser barato mientras todo funciona.
Cuando algo falla, descubrimos cuánto cuesta no tener alternativas.
Pandemias.
Guerras.
Conflictos comerciales.
Problemas logísticos.
Desastres naturales.
Tensiones entre potencias.
Todo ello ha colocado una palabra en el centro de la economía mundial:
**resiliencia. **
En palabras sencillas: tener un Plan B.
Y un Plan B también puede ser un negocio.
Si una empresa norteamericana o centroamericana necesitan reducir su dependencia de una cadena lejana, alguien tendrá que producir esa alternativa.
Si México importa algo que razonablemente puede producir dentro del país, algún territorio puede desarrollar esa capacidad.
Si una cadena necesita una segunda fuente de abastecimiento, alguien puede convertirse en ese proveedor.
¿Por qué no estudiar sistemáticamente cuáles de esas oportunidades puede resolver Chiapas?
No estoy diciendo que podamos fabricar cualquier cosa.
Sería fantasioso.
Estoy proponiendo exactamente lo contrario:
**escoger. **
Identificar aquellas cadenas donde coincidan nuestras ventajas reales con una necesidad creciente del mercado.
Agua.
Tierra.
Producción agropecuaria.
Frontera.
Puerto.
Mano de obra.
Ubicación.
Y después preguntarnos qué falta.
¿Energía?
¿Tecnología?
¿Capital humano?
¿Carreteras?
¿Certificaciones?
¿Financiamiento?
¿Empresas tractoras?
Ahí debería entrar la inversión pública.
No solamente para hacer obra.
Sino para **quitar el obstáculo que impide que ocurra la inversión productiva**.
Ése podría ser un cambio enorme.
En lugar de repartir el presupuesto preguntando dónde hace falta una obra, comenzar también a preguntar:
**¿Qué inversión pública puede destrabar producción, inversión privada y empleo durante los próximos veinte años? **
Entonces gobierno y empresa dejan de caminar por vías separadas.
Uno construye las condiciones.
El otro produce.
Y el territorio acumula capacidades.
Quizá Chiapas no necesite cien prioridades productivas.
Quizá necesite identificar cinco o diez cadenas capaces de convertirse en motores y concentrar durante años infraestructura, educación, financiamiento y promoción alrededor de ellas.
Primero hacerlas funcionar.
Después utilizar las capacidades construidas para subir al siguiente escalón.
Porque desarrollar un territorio no consiste en hacer un poco de todo.
Consiste en saber **qué hacer primero**.
**Priorizar no es escoger lo único importante. Es escoger aquello que, al funcionar primero, hace posible que muchas otras cosas funcionen después. **




