Cafetómano.

Bernardo Figueroa

LA PRUEBA DE ÁCIDO DE LA REFORMA ELECTORAL CHIAPANECA

7,767 CARACTERES

La reforma electoral aprobada por el Congreso de Chiapas el 14 de septiembre tiene un mérito indiscutible que obliga a los partidos, coaliciones y candidaturas independientes a registrar planillas municipales bajo los principios de paridad horizontal y vertical, con alternancia de género en los 124 ayuntamientos que se renovarán en 2027. El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar lo celebró como un parteaguas y citó a Florinda Lazos, la chiapaneca que en 1925 defendió el sufragio femenino como un derecho ganado y no como un obsequio. Chiapas ocupa el lugar 31 en participación de mujeres en cargos municipales, y la meta es dejar de ser cola para convertirse en referente. Ese propósito merece respaldo.

Sin embargo, la historia política chiapaneca aconseja mirar más allá del entusiasmo legislativo. Las reformas electorales pueden cambiar las reglas escritas con relativa facilidad. Lo que no cambia con la misma velocidad son las estructuras informales que durante décadas han distribuido el poder en los municipios. En Chiapas, apellidos como León Villard, Pinto Aguilar, Córdova y Aguilar Pavón se repiten en boletas y cargos públicos desde hace varios trienios. En La Concordia, la alcaldía ha rotado entre padre e hijos como si fuera un botín familiar. En Yajalón e Ixtapa, los mismos linajes han conservado el control municipal alternando etiquetas partidistas. Esa es la realidad sobre la que operará la nueva paridad.

La prueba de ácido para esta reforma consistirá en verificar si el derecho de las mujeres a participar se ejerce con autonomía real o si se canaliza a través de esposas, hijas, hermanas o parejas de los hombres que ya detentan el poder. El riesgo es conocido y tiene nombre en el vocabulario electoral chiapaneco. Las llamadas “Juanitas” o “Azucenitas” demostraron que los políticos encumbrados encuentran mecanismos para simular el cumplimiento de la paridad. Mujeres que llegaron a cargos de elección popular no por méritos propios y que conservan formalmente el cargo mientras el poder real lo ejerce un esposo, un padre o un hermano. Con la nueva alternancia obligatoria, el cacicazgo puede simplemente cambiar de estrategia y colocar a una mujer de la familia en la silla para que el control permanezca intacto.

EL DERECHO A PARTICIPAR NO SE HEREDA

Tener un apellido conocido no constituye por sí mismo una conducta irregular ni elimina el derecho de una persona a participar en política. La ley es clara y las autoridades electorales lo han reiterado. El problema aparece cuando el parentesco se convierte en el principal mecanismo de acceso al poder, desplazando la competencia abierta, el mérito, la trayectoria y la decisión libre de los ciudadanos. Una persona puede llegar a una candidatura después de haber construido una carrera propia, con trabajo territorial, formación, experiencia y respaldo social. También existen muchos casos en los que la principal carta de presentación parece la cercanía familiar o afinidad sentimental con quien ocupa una posición de poder, como el caso de las “Azucenitas”. La distinción es fundamental y no debe perderse de vista.

La reforma constitucional publicada el 1 de abril de 2025 en materia de no reelección y nepotismo electoral modificó los artículos 55, 59, 82, 115, 116 y 122 de la Constitución General. Estableció restricciones para impedir que determinados cargos de elección popular sean utilizados como una sucesión familiar inmediata. El trasfondo político es evitar que los cargos públicos se conviertan en espacios de continuidad patrimonial de una familia. Esta reforma federal dialoga directamente con lo que ocurre en Chiapas. La entidad ha conocido estructuras en las que determinados apellidos adquieren un peso desproporcionado, y la paridad municipal no puede convertirse en un vehículo para que esa lógica se reproduzca con rostro de mujer.

La reforma chiapaneca sumó a los principios horizontal, vertical y transversal los criterios cuantitativo y cualitativo, con la intención de que la participación femenina no se limite a una cuota simbólica. El procedimiento para determinar qué género corresponderá a cada municipio debe construirse con certeza, transparencia y seguridad jurídica, según coincidieron los propios legisladores. Sin embargo, ninguna arquitectura normativa es suficiente si los partidos siguen resolviendo sus candidaturas en mesas familiares y no en procesos de selección abiertos. La paridad efectiva exige algo más que alternancia en las planillas. Exige que las mujeres que lleguen a las presidencias municipales lo hagan con poder de decisión real, con recursos, con capacidad de nombrar y destituir, y sin tutelas visibles o invisibles.

PARIDAD SIN BRAGUETAZOS NI VENTA DE MEDIAS.

No toda hija o esposa de un político es una imposición familiar. Hay mujeres y hombres que provienen de familias políticamente activas y que construyen legítimamente una carrera propia. Han hecho trabajo de base, han ganado elecciones internas, han ocupado cargos con desempeño verificable. Negarles el derecho a competir por su apellido sería tan antidemocrático como permitir que el apellido sea la única credencial. La línea divisoria no está en el origen familiar. Está en si la candidatura se explica por una trayectoria o por una herencia. Está en si la competencia fue real o simulada. Está en si la ciudadanía eligió libremente o si se le presentó una opción predeterminada por acuerdo de cúpulas.

Chiapas tiene una oportunidad histórica en 2027 para superar las 26 presidentas municipales a una cifra cercana a la mitad de los 124 ayuntamientos. Pero también puede repetir la antigua práctica con nuevos nombres y viejos padrinos con colas largas. La diferencia dependerá de la vigilancia ciudadana, de la actuación de los organismos electorales, de la valentía de las mujeres que decidan competir sin deberle el espacio a nadie y de la capacidad de los partidos para abrir sus procesos a liderazgos que no provengan de los mismos círculos y vicios de siempre, como los braguetazos y la venta de medias. La paridad sin meritocracia es una simulación más sofisticada. La meritocracia sin paridad es una exclusión disfrazada de neutralidad. Chiapas necesita ambas cosas al mismo tiempo. Necesita mujeres que gobiernen porque ganaron, y necesita que ganen porque tienen con qué gobernar.

Desde el Café: Del 23 al 28 de noviembre, Tapachula será sede del Chiapas Coffee Summit 2026, evento de talla internacional que tiene como finalidad acercar a la entidad compradores, especialistas y profesionales de la industria. El Chiapas Coffee Summit 2026 es impulsado por la Secretaría de Economía y del Trabajo del Gobierno del Estado y el Clúster Agroindustrial de Chiapas… Como resultado de la mesa de diálogo sostenida con representantes de la comunidad y de las escuelas aledañas a la Planta de Producción de Moscas Estériles del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), el Gobierno de México y el Gobierno de Chiapas, encabezados por la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, y por el Secretario del Campo del Gobierno de Chiapas, Marco Antonio Barba Arrocha, refrendaron su compromiso de garantizar, en todo momento, la salud de las familias de Metapa de Domínguez. Los acuerdos incluyen la eliminación de los olores, la puesta en marcha de programas educativos para las niñas y los niños de la comunidad y la generación de empleo local. Además de proteger a la población, garantizan la continuidad de una planta estratégica para el combate del gusano barrenador del ganado, en beneficio de los productores agropecuarios de todo el país.

Para terminar: “Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo”. Lo dijo Cicerón

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.            

cafetomano@hotmail.com

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