EDITORIAL

Con la Ley de Paridad de Género, se deben evitar las “Juanitas” y “Manuelitas”

En vísperas del próximo proceso electoral de 2027, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar y posteriormente, el Congreso del Estado de Chiapas, finalmente hicieron realidad lo que denominan la Ley de Paridad de Género, al aprobarse y el cual tendrá una pronta ejecución en los comicios.

Sin duda, colectivos feministas y organizaciones políticas dirigidas por mujeres respaldaron la iniciativa, sobre todo en un estado que históricamente ha vulnerado los derechos políticos de las mujeres. Por ello, esta nueva modificación constitucional y de ley, eliminará muchas barreras para que las mujeres puedan aspirar a un cargo de elección popular.

Si bien este decreto cambiará mucho el panorama electoral, aún quedan muchas dudas y en su ejecución, saldrán nuevos problemas, que a la postre se irán resolviendo.

El gran problema y por el cual esta iniciativa era urgente, era terminar con las “Juanitas” y “Manuelitas”, que en apariencia permitieron cumplir con la cuota de género, pero solo era una simulación, ya que quienes tomaban las riendas eran los suplentes, ya sea en diputaciones, alcaldías regidurías y demás, cediendo el puesto a hombres, que en muchos casos eran sus esposos o parejas sentimentales.

El término de “Juanitas” fue acuñado en 2011, pero su origen data de 2009, debido a una serie de renuncias simultaneas de diputadas mujeres, mismas que cedieron su puesto a alguien del sexo masculino. Para el caso de la denominación “Manuelitas”, esta renuncia se da a través de un hostigamiento o presión, siendo este caso una muestra de la violencia de género que persiste en el país.

Estos casos generaron mucha indignación, ya que la idea era que las mujeres pudieran acceder a puestos de poder, y no que fueran el escalón para los propios hombres, agudizando la violencia estructural y machista hacia las mujeres.

En el caso particular de Chiapas y si nos vamos al contexto del mal uso de “los usos y costumbres”, las “Juanitas” eran el pan de cada día en la política estatal: de acuerdo a fuentes y a los últimos procesos electorales, se han registrado un total de casos de diputadas o regidoras, que por presiones o violencia fueron obligadas a dejar sus cargos.

Entonces, la reciente modificación a la ley permite que las candidaturas sean verticales, ya sea hombres-mujeres o mujeres-hombres, para evitar que por medio de las parejas o esposas, se permitan trampas.

Precisamente, muchos de los casos de las “Juanitas” y “Manuelas” obedecen a cacicazgos, donde no solo esposas o parejas, sino hijas, sobrinas, primas o demás pariente consanguínea sea apartado de sus derechos políticos en favor de una figura masculina.

Otro punto a considerar, es los cuestionamientos hacia las cuotas de género, que si bien son necesarias para poder abrir espacios que históricamente han sido ocupados por figuras masculinas, muchos detractores señalan que solo su “género” de nacimiento será suficiente para acceder a espacios de representación.

Por otro lado, e igual de importante, la violencia de género que se sigue dando tanto en los espacios de poder como en los medios de comunicación, donde la supuesta la misoginia se disfraza y muta como supuesta “crítica política”.

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