En las Fiestas Patrias ¿Qué es la mexicanidad hoy en día?
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Septiembre sin duda es el mes patrio, al menos porque muchas fechas de gran importancia para la historia local y nacional se suscitaron en este mes: la gesta de los Niños Héroes y la Independencia, respectivamente, en el plano nacional; en el caso particular de Chiapas, se conmemora su “anexión” ꟷya se ha comentado en estas páginas, es “federación”ꟷ, por lo que a simple vista y dada la calendarización de los asuetos, así se estipula; eso sí, en otros meses también se celebran acontecimientos relevantes para la patria, pero dado a diferentes circunstancias, no se les asigna como el “mes patrio”.
Más allá de los días de descanso para la burocracia, la algarabía, fiesta y ambiente ya están a la orden del día: tan sólo basta con asomarse al centro o a supermercados un mes antes, vendedores de adornos alusivos a esas fechas y demás, ya vienen con el “espíritu patrio”.
Ahora bien, el hecho de que un determinado mes del año se celebre con orgullo el ser mexicano y chiapaneco, no implica que esa efervescencia perdure el resto del año; tan sólo basta ver la gran fiebre y euforia que se vivió en México durante el Mundial de este año, siendo el país el verdadero anfitrión que contagio a hinchas de todo el mundo como parte de nuestra identidad.
Claro, este mes no es solo para generar apariencias acerca de lo que es auténticamente “nacional”; recordemos que, con el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, de repente todos gritaban y vociferaban con gran fervor el espíritu patrio, aunque en la práctica, era todo lo contrario.
Hablar de un nacionalismo hoy en día, resulta ambiguo, anacrónico y contraproducente, sobre todo en el contexto de la globalización y la era digital, donde las fronteras físicas ya no importan y los sincretismos diluyen la pureza de una cultura o pueblo, que no es malo, es un acontecimiento cultural.
En este sentido, en pleno siglo XXI, bajo el estereotipo de lo que es “mexicano”, existen muchos debates al respecto; en primer lugar, en los adornos y algarabía sobre la supuesta vestimenta o código para la “noche mexicana”, no solo es moderno, incluso las prendas más comunes no datan de la fecha en que se desarrollaron los hechos que se conmemoran, sino que vendría un siglo después, con la Revolución Mexicana.
La Independencia y la Revolución, que cada una lleva un siglo de diferencia, cambiaron para siempre el destino del país, y hoy en día definieron los valores patrios: en el caso del eventos suscitado en 1810, en primer lugar fue un levantamiento criollo, quienes hartos de la exclusión por parte de los españoles peninsulares y reciente invasión napoleónica, tomaron las armas para marcar distancia; por supuesto, esto llevo a la separación no sólo de México, sino de varios países hispanoparlantes de la Corona Española.
Por lo tanto, este levantamiento que digamos no fue del todo popular, ya que sus líderes eran criollos aristócratas: eso sí, con el tiempo mestizos e indígenas, quienes fueron carne de cañón, digámoslo así, eran el musculo del movimiento. No es de extrañar que México tuviera tensiones a lo largo del siglo XIX sobre la definición de nacionalidad, en donde conservadores y liberales por igual, miraban con buenos ojos las propuestas de Europa, sin marcar una idea propia.
No es hasta el siglo XX cuando se empieza a vislumbrar el sentimiento nacionalista, sobre todo por los postulados de los intelectuales del Ateneo de la Juventud, quienes retomaron la cultura prehispánica para resaltar los valores mexicanos.
Posteriormente, la Revolución Mexicano y el partido que llegaría al poder, el PRI, se encargarían de moldear el pensamiento patriótico a lo largo de ese siglo y parte del presente.
Si bien se promueven hasta el hartazgo lo que es la identidad mexicana, en el tema de la soberanía nacional y de “vender patrias”, hay muchas figuras y personajes que resultan hipócritas.
En fin, ¡Viva México! Y ¡Viva Chiapas!




