Bernardo Figueroa
La revolución silenciosa de las letras
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Conmemorar en Chiapas, desde San Juan Chamula, el 60 Aniversario del Día Internacional de la Alfabetización no fue un gesto protocolario, fue una declaración de principios frente a una deuda histórica. En ese escenario, las cifras presentadas por el secretario Mario Delgado Carrillo adquieren una dimensión tangible, la reducción de la tasa de analfabetismo a 3.8 por ciento es un logro estadístico, pero en esta tierra representa rostros, manos curtidas que por fin firman un documento y miradas que dejan atrás la oscuridad de las letras desconocidas.
La elección de la sede confirma que el centro de la política educativa federal está mirando hacia el sureste. Mientras la UNESCO y representantes de 36 países atestiguaban el acto, el trabajo del gobernador Eduardo Ramírez se impuso con una fuerza inusitada. Aquí, la política pública se mide en kilómetros de brechas, en comunidades tsotsiles y tseltales donde el español es una segunda lengua y donde la memoria comunitaria se transmitió por siglos de manera oral. El gran acierto del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar radica en haber comprendido que la pedagogía sin contexto cultural es estéril. El programa Chiapas Puede no se limitó a repartir cuadernillos genéricos, se ancló en la identidad, en el respeto a la relación con la Madre Tierra y en la dignidad de las lenguas originarias. Alfabetizar bajo esa óptica deja de ser una mera instrucción para convertirse en un acto de justicia profunda, tal como lo definió el propio mandatario al afirmar que se trata de un acto de amor.
ALFABETIZAR ES AMAR, LA LECCIÓN POLÍTICA DE CHIAPAS.
La Estrategia Nacional de Alfabetización para el Bienestar Compartido, impulsada por el INEA, con Armando Contreras Castillo al frente, ha demostrado ser un vehículo eficaz, superando el cuarto de millón de personas alfabetizadas en un año. Es un avance histórico, sí, pero la eficacia de una estrategia nacional se mide cuando aterriza en la sierra, y ahí es donde Chiapas Puede emerger como el laboratorio social más ambicioso del sexenio.
El gobernador Eduardo Ramírez ha apostado por convertir la solidaridad en política de Estado. Su llamado a que el pueblo alfabetice al pueblo no es una consigna romántica, es una necesidad operativa frente a la magnitud del reto. Al convocar a estudiantes y docentes a ser voluntarios, está construyendo un ejército de conciencias que no se limita a la burocracia educativa. Ese es el matiz que distingue a esta administración, la comprensión de que el Estado solo no puede llegar a los rincones más apartados de la Selva Lacandona o Los Altos. Se requiere de un tejido social comprometido con su propia emancipación. La historia educativa de México se escribirá también desde las plazas comunitarias de Chiapas, allí donde un adulto que aprende a leer recupera su soberanía. El gobernador Eduardo Ramírez se ha posicionado como un actor central, un mandatario que entendió que la verdadera transformación se deletrea con paciencia, se lee con orgullo y se escribe con justicia social.
TRANSPARENCIA QUE SE ACREDITA CON HECHOS
El estado de Chiapas alcanzó una cifra que merece un análisis profundo y un reconocimiento contundente. Con corte al pasado 5 de septiembre de 2026, el 95 por ciento de los servidores públicos obligados presentó su Declaración de Modificación de Situación Patrimonial y de Intereses. Este dato, visto en frío, podría parecer un simple trámite administrativo más dentro del engranaje burocrático. Visto con perspectiva, representa una transformación tangible en la cultura de rendición de cuentas de la entidad. Pasar del 85 al 95 por ciento de cumplimiento no es un salto menor. Son diez puntos porcentuales que, separan la simulación de la convicción, y que colocan a Chiapas en una posición de vanguardia a nivel nacional en materia de prevención.
Detrás de este avance existe un trabajo institucional que merece ponderarse con seriedad. La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, bajo la conducción de Ana Laura Romero Basurto, ha asumido la declaración patrimonial como lo que verdaderamente es. Un instrumento de primer orden, preventivo, para controlar la evolución del patrimonio de los administradores de recursos públicos. La labor de la titular ha sido clave para transformar una obligación legal que durante años se percibió como un mero formalismo, en un mecanismo real de vigilancia ciudadana. La administración encabezada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha encontrado en esta Secretaría un brazo ejecutor coherente con el discurso de la Nueva ERA, donde la transparencia dejó de ser una promesa de campaña para convertirse en un indicador medible.
DECLARAR ES RESPONDERLE A LA CIUDADANÍA
La contundencia de la gestión de Ana Laura Romero se refleja en un dato que no admite matices. Entre 2025 y lo que transcurre de 2026, la Secretaría ha logrado la inhabilitación de 58 servidores públicos por incumplimientos vinculados a su declaración patrimonial. Esta cifra desmonta la narrativa de la impunidad. En Chiapas, quien omite declarar, enfrenta consecuencias jurídicas reales. La vigilancia sobre la evolución patrimonial de los servidores públicos se ejerce con rigor, aplicando los supuestos que marca la ley sin excepciones ni privilegios.
Desde una perspectiva estrictamente jurídica, la actuación de la Secretaría se sustenta con precisión en la Ley de Responsabilidades Administrativas del Estado de Chiapas. El Artículo 32 de dicha legislación establece la obligación de presentar las declaraciones patrimoniales y de intereses en los plazos y formatos determinados. La omisión de este deber constituye una falta administrativa grave. El Artículo 33 refuerza la necesidad de presentar la declaración de modificación anualmente y al concluir el encargo. La rigurosidad con la que se aplica la norma despeja cualquier sospecha de selectividad. La ley opera para todos.
El avance reportado por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno humaniza la estadística. Detrás del 95 por ciento hay funcionarios de todos los niveles que entendieron que declarar es responderle de frente a la ciudadanía, como bien se ha señalado desde la dependencia. Hay un cambio de mentalidad en marcha; la declaración patrimonial dejó de percibirse como un trámite incómodo y comienza a asumirse como un acto de responsabilidad. Ese es el mayor logro de la gestión de Romero Basurto, haber convertido un instrumento legal en una práctica de integridad. Chiapas hoy marca un precedente, el cumplimiento es alto y la sanción para quien incumple es una realidad tangible.
Desde el Café: En el marco del 60 aniversario del Día Internacional de la Alfabetización, el presidente del Poder Judicial del Estado de Chiapas, Juan Carlos Moreno Guillén, señaló la importancia de acompañar estas acciones desde el ámbito de la justicia, puesto que representa reconocer y defender a la educación y la alfabetización como derechos que favorecen la igualdad de oportunidades y la participación social… El director general del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos (ICHEJA), Adier Nolasco Marina, participó en las actividades conmemorativas por el 60 Aniversario del Día Internacional de la Alfabetización. El ICHEJA, es una pieza clave en el proyecto de alfabetización, que bajo el conducto transparente de Adier Nolasco se fortalece el objetivo de transformar vidas…
Para terminar: “La alfabetización no es un juego de palabras, sino la conciencia reflexiva de la cultura, la reconstrucción crítica del mundo humano.” Lo dijo Paulo Freire.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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