Cafetómano.

Bernardo Figueroa.

Ángel Torres, el alcalde que gobierna desde el territorio

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Mientras los reflectores nacionales persiguen discursos, reformas y declaraciones, en las capitales la credibilidad de un gobierno se construye a ras de banqueta. Ahí donde la gente pisa charcos, camina a oscuras o desvía el auto para esquivar un bache. Ángel Torres Culebro, presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, ha orientado buena parte de su administración hacia esa capa primaria de la política, la que se percibe con los sentidos antes que con las ideologías. Su proyecto de infraestructura urbana descansa sobre dos columnas visibles, el programa de pavimentación integral denominado Calles Felices y la modernización sostenida del alumbrado público. Ambos esfuerzos comunican algo más profundo que una cifra presupuestal. Sugieren una idea de gobierno que entiende el espacio público como un generador de bienestar cotidiano, de seguridad y de arraigo.

Calles Felices ha trascendido la noción tradicional de pavimentación. En el primer año de administración se reportaron intervenciones en más de doscientas calles distribuidas en más de cincuenta colonias, con una inversión superior a los trescientos treinta millones de pesos. Los trabajos documentados incluyen concreto hidráulico, banquetas, guarniciones, redes de agua potable, drenaje sanitario, alumbrado, señalética y, en varias zonas, un esfuerzo adicional de recuperación visual con pintura de fachadas. Esta integralidad convierte cada vialidad en un proyecto de justicia territorial. Hay colonias en Tuxtla que durante décadas vieron pasar administraciones enteras sin que su calle dejara de ser un camino de tierra. Esas familias suelen ser las más escépticas frente a la política. Por eso, cuando una obra entra con esa amplitud de componentes, el efecto no es únicamente material, es simbólico. Se modifica la relación emocional del habitante con su entorno y con la autoridad que lo transformó.

UNA GESTIÓN A RAS DE PISO

Para el 2026, el programa ha mantenido continuidad. Se reportaban intervenciones en colonias olvidadas donde la pavimentación se combina con servicios básicos y alumbrado. El dato relevante es la persistencia. Calles Felices se ha convertido en una marca de gobierno que sigue activa, con un discurso que prioriza zonas escolares, accesos y áreas definidas a partir de demandas vecinales. El alumbrado público funciona como un segundo pilar estratégico. La administración reporta la modernización de luminarias con tecnología LED. Este último elemento es políticamente valioso porque conecta la política pública con la queja concreta. Una luminaria apagada en una colonia periférica parece un asunto menor para la burocracia, pero para la persona que camina de noche hacia su casa representa miedo, vulnerabilidad, incluso una limitación cotidiana. La imagen de un gobierno que responde a esos reportes refuerza una percepción de cercanía más poderosa que cualquier campaña publicitaria.

La estrategia de alumbrado ha evolucionado hacia intervenciones focalizadas. Colonias y barrios con problemas de seguridad o con deterioro visible en su red de iluminación han recibido atención directa. En Jardines del Pedregal se anunció la intervención de más de ciento cincuenta luminarias; en Natalia Venegas se atendieron cincuenta y ocho y en Adonahí más de ciento once. La lógica es transparente en su intención, recuperar zonas oscuras, devolverles circulación peatonal, actividad comercial y presencia comunitaria. Aquí es donde la combinación de ambos programas produce su mayor rendimiento político. Una calle pavimentada sin luz queda incompleta. Una luminaria encendida en una vialidad destruida tampoco transforma el paisaje. La integración de agua, drenaje, banquetas, iluminación y superficie de rodamiento genera una transformación verificable a simple vista. La gente no necesita un informe técnico para saber que su colonia cambió. Lo ve al salir de casa.

LA PROSPERIDAD COMPARTIDA EN TUXTLA

Invertir en infraestructura urbana dentro de una capital implica una decisión política de fondo. Es renunciar en parte a la lógica del anuncio espectacular para asumir la lentitud de la obra, los cierres viales, las quejas temporales, el polvo, la incomodidad de la intervención. A cambio ofrece un beneficio que ninguna otra política pública otorga con esa contundencia, la posibilidad de tocar los resultados. Las capitales concentran una mezcla particular de migración, crecimiento irregular, presión sobre los servicios y demanda ciudadana altamente informada. Por eso, las obras de infraestructura actúan como un amortiguador social. Generan empleo local, activan comercios cercanos, mejoran la plusvalía de zonas rezagadas y, de manera silenciosa, reconstruyen la confianza en lo público.

El caso de Tuxtla Gutiérrez muestra una administración que ha entendido esta lógica. La apuesta de Ángel Torres por convertir la obra pública en un relato de recuperación territorial le otorga una identidad de gobierno. Se ha convertido en un alcalde de territorio, de esos que caminan a ras de piso, que aparecen en las colonias para supervisar personalmente el avance de las obras. Su estilo no es estridente ni busca el reflector mediático permanente. Es un aliado silencioso de la nueva era que se abre paso con trabajo, un gobernante municipal que entiende la prosperidad compartida como una meta concreta y medible en obras públicas. Su contribución al proceso de consolidación de la capital chiapaneca es tangible, se expresa en colonias y en los números de las encuestas.

Desde el Café: Usumacinta recibió una inversión histórica superior a los 45 millones de pesos, de la mano del gobernador Eduardo Ramírez, con obras que transforman la vida de su gente, como la ampliación del Sistema de Agua Potable en la colonia El Mirador, la inauguración del Centro de Desarrollo Integral para la Atención Inmediata y la pavimentación de la calle principal, Primera Cerrada, Segunda Cerrada y andadores. El mandatario estatal, señaló que estas acciones garantizan justicia social y mejoran la calidad de vida de las y los habitantes, “porque son reflejo de que en Chiapas trabajamos con amor y humanismo por el bienestar de las familias”, enfatizó… El secretario de Economía y del Trabajo, Luis Pedrero González, participó en la inauguración de Crossing Borders, acompañado por María Amalia Toriello Elorza, titular de la Secretaría de la Frontera Sur, y Yamil Melgar Bravo, presidente municipal de Tapachula, en un espacio estratégico para impulsar una frontera más competitiva, eficiente y moderna… Ana Laura Romero Basurto, titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno del Estado, encabezó la jornada de capacitación e impartió el Módulo 1: “Filosofía: Identidad, misión, objetivos y responsabilidad de los Comités de Defensa del Presupuesto y Vigilancia del Gasto Público”, del programa “Blinda Chiapas” al sector infraestructura, como parte de las acciones impulsadas para fortalecer los mecanismos de prevención, vigilancia y rendición de cuentas en el ejercicio del presupuesto público… La secretaria general de Gobierno y Mediación, Dulce Rodríguez Ovando, sostuvo un encuentro con integrantes de la Estrategia Nacional Tejedoras de la Patria–Chiapas, para fortalecer la coordinación y el acompañamiento a esta red, que impulsa la organización, participación y liderazgo de las mujeres desde sus comunidades.

Para terminar: “El liderazgo y el aprendizaje son indispensables el uno para el otro”. Lo dijo John F. Kennedy.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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