Editorial

Problemas contra la forma de gobernar de Morena lo están sepultando

De las decenas de problemas que están desquiciando al país destacan los casos de Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza, así como el entramado en el que se encuentra Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, quien el pasado 24 de agosto fue descubierto sosteniendo una reunión con su hermano Gonzalo; con Daniel Asaf, exjefe de la Ayudantía de la Presidencia —señalado por recibir contratos millonarios durante el sexenio de AMLO—; con el líder de la tequilera José Cuervo, Juan Domingo Beckmann, uno de los 15 empresarios que integran el Consejo Asesor de Desarrollo Económico del actual gobierno; y con Mauricio Garduño, uno de los perfiles más consolidados a nivel internacional en materia de tecnología y transformación digital.

Héctor de Mauleón, periodista e investigador que se ha convertido en uno de los más acérrimos críticos del régimen por exponer presuntas reuniones de funcionarios relacionadas con el crimen organizado, asegura que el encuentro duró más de cinco horas en un restaurante de la colonia Condesa, en el contexto de la detención de Fausto Corrales, exchofer de Héctor Melesio Cuén, y del regreso a México del ex contralmirante Fernando Farías Laguna.

A esto se suman las adelantadas campañas de los políticos de Morena, que son toleradas por el Instituto Nacional Electoral, organismo que, al menos hasta ahora, no parece mover un dedo para frenar las embestidas que se normalizaron desde los tiempos del presidente Andrés Manuel López Obrador. Hoy, en las entidades donde habrá elecciones, los morenistas andan felices por el cobijo de la autoridad electoral.

Sin embargo, el pesimismo también está presente, y una muestra de ello fue la asamblea nacional de Morena, donde bastaba con observar los rostros de preocupación que mostraron algunos de los actores que ocuparon un lugar en el presídium.

La imagen del que se dice triunfador en todos los frentes que sostiene con sus adversarios de Morena, el PRI y Movimiento Ciudadano, el morenista Arturo Ávila, no podía ocultar la preocupación mientras escuchaba a Luisa María Alcalde Luján, titular de la Oficina Jurídica de la Presidencia, hablar sobre el derecho de las audiencias, a pesar de que este tema ha sido cuestionado desde su anuncio.

Y para cerrar este panorama que enfrenta Morena, sin volver a tocar el tema del huachicol, la población también ha manifestado estar harta de la manera en que integrantes de la familia del expresidente AMLO se pasean por restaurantes. Este caso ocurrió en Veracruz, donde su hermano Pedro Arturo, a pesar de no gozar de los reflectores, fue corrido junto con sus acompañantes —su esposa y su suegra—, a quienes algunos comensales les gritaron: “¡Gracias por tener al país en la ruina!”.

Estos escenarios no le pintan nada bien a Morena, que se apresura a colocar cuantos candados encuentra a su paso para evitar que sus adversarios ganen más terreno rumbo al proceso electoral del próximo año.

Y como colofón a todo esto se suma el apoyo que la Iglesia católica brinda a las Madres Buscadoras, al pedir al Estado mexicano convertir la búsqueda de personas desaparecidas en una “causa nacional”.

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora cada 30 de agosto, el Episcopado mexicano invitó a “mirar de frente una de las heridas más profundas de nuestro país”.

En su editorial Desde la Fe, la Iglesia reflexiona sobre la preocupación de miles de familias que se acuestan y se levantan con la misma pregunta: “¿Dónde están?”. Viven en la incertidumbre y, ante esta preocupación, este sector ha sido presa del olvido por parte del gobierno de la Cuarta Transformación. El desdén ha sido la marca insignia para recibirlos y eso, dice la Iglesia, duele y lastima.

“Es una puerta que todavía esperan ver abrirse; la búsqueda de un hijo, una hija, un padre, una madre, un hermano”, sentencia el editorial. Y con ello, la preocupación debería ocupar un lugar prioritario entre las autoridades en el poder, porque las palabras que se impulsan desde el púlpito siempre tienen consecuencias y, en eso, la historia lo ha demostrado a lo largo de los años.

El tema de las Madres Buscadoras crece cada día y su presencia en prácticamente toda la República constituye un asunto toral de seguridad nacional que el gobierno no ha dimensionado. Lo que tampoco parece advertirse es que, con el paso de los días, la acumulación de personas desaparecidas y las muertes incrementan el descontento y multiplican las voces que exigen respuestas.

Morena enfrenta así un escenario cada vez más complejo: mientras intenta contener a sus adversarios políticos y preservar el control rumbo a las próximas elecciones, se acumulan cuestionamientos por su forma de gobernar, por los escándalos que rodean a algunos de sus integrantes y por la creciente inconformidad social ante problemas que siguen sin encontrar una respuesta contundente.

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